CON EL PASO CAMBIADO 

Disculpen, pero estoy anonadado...

No es frecuente escuchar a un conservador decir que los desfiles militares son un coñazo como le hemos oído recientemente a Mariano Rajoy. Lo que demuestra que la Derecha o el Centro, como ahora dicen llamarse, alberga elementos antimilitaristas, ya no entre sus filas, sino en su misma Plana Mayor. No me sorprendería un día de estos verles a la cabeza de una manifestación contra la OTAN o pedir a gritos que Guantánamo se cierre. Puede que hasta acaben por declararse antinucleares o anticlericales. A mí me están entrando unas ganas de alistarme al ejército... Sólo por llevarles la contraria; y es que a este país de países ya no lo reconoce ni Dios ni Lucifer. Dirán que estoy haciendo leña del árbol caído, pero se me ha quedado una sonrisa de dos sabores, en idéntica proporción de alegría y terror que hasta a mí me sorprende. Es como cuando algo te causa tanto miedo que te ríes impulsiva e histéricamente. Claro que es bueno cambiar, sobre todo si estás equivocado, pero por favor, paulatinamente. Así, de sopetón, al menos para mis neuronas, esto es como el Apocalipsis. Con sus cuatro jinetes y todo.

Ahora, en serio (no sé si podré) la metedura de pierna de la cabeza visible del PP demuestra, que lo que dicen la mayoría de los políticos ante los micrófonos, ante las cámaras, está tan lejos de la realidad como lo estuvieron los noticiarios del NODO franquista en los momentos más reaccionarios de la dictadura. Calculado y sopesado, sin sorpresas y con los micrófonos abiertos hasta en los inodoros. Y a ver quien era el guapo o la guapa que pensaba libremente y se permitía un desliz como el de Rajoy. Debe considerarse con suerte por vivir en algo parecido a una Democracia. En aquellos años, ya sabemos lo que le hubiera supuesto: Garrote Vil. Si ese despiste, que no es, pues dice lo que siente aunque quieran hacérnoslo ver de otro modo, hubiera llegado a los oídos de Franco como una conspiración judeo masónica, ni su condición de gallego simpático y campechano le hubieran librado de la silla y la tuerca.

La verdad, lectores, que ya no sé si voy o vengo con tanta confusión. Esto es un serio Aviso a Marineros, si el generalísimo del PP tiene estas expresiones, que nadie se sorprenda si al cardenal Rouco Varela le detiene la Guardia Civil por participar en una Misa Negra, en un Aquelarre en Zugarramurdi; Eso sí, disfrazado con la peluca de Carrillo y de incógnito como Roldán en Tailandia. Siempre me he preguntado quien fue el mal amigo que le aconsejó que se ocultara entre asiáticos, si sólo se parecen entre ellos...

Como algo habia que decir, en vez de dar la cara como líder de casi la mitad de los españoles que es, lo disculpa en su lugar el diputado valenciano Pons como que el hecho fue puramente coloquial limitado a una conversación privada, en vez callarse y dejar que el temporal amaine. Yo de Rajoy, despido a sus asesores, compañeros de partido y, como el capitán debe de ser el último en abandonar el barco, dimito. Aunque sinceramente, dudo que haga otra “revolución social” como la protagonizada.

¿Saben que es lo que más me inquieta? Que por primera vez estoy de acuerdo con este hombre. Los desfiles militares, para cervezas en los bares, reivindicábamos en los pasados ochenta, del siglo pasado y del caducado milenio. Pero estoy también convencido, que si su metedura de pierna la hubiera hecho ZP, este mismo señor le hubiera tachado de talibán integrista, o de amigo personal de Bin Laden. O hubiera resucitado su Teoría de la Conspiración, que entre Acebes Pinocho y el Gallego Errante crearon; asesorados por el lumbreras de las Azores, por supuesto.

Este día marcial ha estado marcado por Rajoy, pero seguro que recuerdan como el actual presidente del país le decía al periodista en la pasada campaña electoral, en la Cuatro, a Iñaki Gabilondo, que había que crear tensión a los televidentes durante la retransmisión.

Todo a micrófono, supuestamente cerrado. Me pregunto que es lo que dicen cuando nadie puede oírles. Seguro, que será como el tópico de algunas películas:

“Cualquier parecido con la realidad, es pura casualidad”.

Benjamín Lajo Cosido
(memorialista)

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