HUELLAS DE LA MEMORIA | UNA JORNADA EN LA PESQUERA 

Huellas de la memoria
Una jornada en La Pesquera
José Antonio Vidal Castaño
franquismeimemoria@ono.com

El pasado 1 de diciembre en el pueblo conquense de La Pesquera se rindió un cálido homenaje a Basiliso Serrano Valero, más conocido como “Manco de La Pesquera” o “Fortuna”, su guerrillero más emblemático y, sin duda, el más polémico de los que desde 1945 lucharon en estas tierras contra la criminal dictadura franquista. El “Manco” (le faltaban algunos dedos de la mano izquierda) fue apresado en 1952 en Cofrentes tras un tiroteo en el que resultó herido en una pierna, pero no fue juzgado hasta 1955.

Condenado finalmente a muerte por procedimiento sumarísimo, fue fusilado el 10 de diciembre del mismo año. La ejecución, llevada a cabo a las siete y cuarto de la mañana, segó su breve y agitada existencia dando fin a un calvario de cárcel y torturas. Fue el penúltimo fusilado de Paterna en la trágica posguerra que se cobró la vida miles de antifascistas y demócratas, defensores del régimen de libertades que representó la Segunda Republica.

Sus restos, simbólicamente envueltos en la manta de olvido y “oprobio” que rodeó al maquis, reposaron durante 50 años en el nicho número 475 del cementerio de Paterna, hasta que fueron trasladados por gestión mancomunada de familiares, agrupación socialista de La Pesquera y la asociación La Gavilla Verde de Santa Cruz de Moya, hasta una humilde tumba en el cementerio de su pueblo, cercana a la de otros resistentes como Andrés Ponce o Nicolás Martínez. Desde entonces se conmemora este acontecimiento con una jornada anual que se inicia con la visita al camposanto para dar paso a diversos actos en su memoria, por los que han pasado historiadores y especialistas, políticos y dirigentes asociativos… En la presente edición se debatió en una mesa redonda el candente asunto de la “memoria histórica” y se presentó el último libro de la ya extensa bibliografía sobre el maquis. Tal vez, lo más lo más emotivo de la jornada fue la participación de familiares y vecinos que evocaron recuerdos y recitaron poemas con entusiasmo participativo y fraternal inusuales en estos tiempos de sustitución de valores humanos por valores bancarios. Basiliso Serrano que durante la Guerra Civil fuera militante de la CNT, y que como tal salvara la vida de algunos de sus vecino e incluso del cura, al evitarles el mortal “paseo” que proponían milicianos llegados de otro lugar, se sentiría satisfecho de buena parte de sus actuales vecinos. En 1946 se echó al monte, se afilió, al parecer, al PCE y organizó una partida que, adscrita a un sector de la Agrupación Guerrillera de Levante, funcionó, no obstante, bajo su fuerte impronta personal. Dotado de carisma para dialogar y ganar apoyos, combatió de forma implacable a los ricos y la guardia civil en los parajes de Utiel-Requena, Hoces del Cabriel y la Manchuela. José Gross, enviado de Santiago Carrillo, no se atrevió en 1951 a imponerle criterios para organizar la retirada del monte. Fue así como “retrató” al combatiente en sus memorias: “tenía una mentalidad muy especial” (…) “era un asalta caminos que odiaba fuertemente al régimen franquista”. Y es que la leyenda del “Manco de la Pesquera” sigue siendo más potente que la historia de Basiliso Serrano.

Despiece:
Pie de Foto:
Debate sobre “Memoria histórica” / loquesomos.org
Un guerrillero singular

En la mesa redonda, de izquierda a derecha: Eulalio Barroso “Carrete”, Maria Jesús Martínez, Pedro Peinado y José Antonio Vidal. En el ángulo derecho, de espaldas Salvador F. Cava. La figura del “Manco” desde los carteles presidió el acto.

El Punt P. V. (versión castellana)

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