HEMOS ESCRITO 

CONFERENCIA MADRID, 8 DE FEBRERO DE 2006.

En primer lugar, quiero agradecer al Club de Amigos de la UNESCO su invitación. Para nosotros, La Gavilla Verde, es muy importante estar hoy en Madrid, pues aquí tenemos un montón de amigos y es la primera vez que tomamos la palabra en esta ciudad.

Saludar a mis compañeros de la mesa y a los asistentes.

El título del acto es amplio, La Guerrilla Antifranquista. Quisiera ceñirme a la propuesta de la Sección de la Memoria del CAUM y, a la vez, dejar testimonio de cómo La Gavilla Verde, asociación a la que represento, analiza el periodo histórico de referencia.

Sobre el tema propuesto: La guerrilla antifranquista, tomaré una porción del asunto que tanto nos interesa, como es el de la dimensión social de la lucha guerrillera, en el pasado y en el presente, pues en la montaña se sigue resistiendo, esta vez no es contra otro estado que el de la despoblación. Teniendo a mi lado a Benito Díaz, queda claro que el análisis puramente histórico, correrá de su cuenta y que Francisco Martínez, Quico, al otro lado, él sabrá defender mejor que nadie, cuál es el estado actual del reconocimiento y reivindicaciones de los guerrilleros antifranquistas.

Una situación histórica, como la presencia de la guerrilla en una extensa parte de nuestro territorio, no puede explicarse obviando su dimensión social. Es decir, la lucha campesina y la huella que deja la presencia de violencia política en la sociedad rural y por extensión en la urbana.

Para que este enfrentamiento se realizara de una forma física, era necesario un escenario y la actuación de la guerrilla se realiza de manera acaparadora en el ámbito rural, sin olvidar que su relación con el mundo urbano siempre fue un continuo. Es también, en el ámbito rural, donde caerá con mayor peso la represión.

¿Por qué se lleva a cabo esta lucha en el monte y no se llega a materializar la guerrilla urbana? Hay tres razones esenciales: La primera, que existen grupos organizados de huidos en el monte. La segunda, la experiencia positiva de la lucha guerrillera en Francia y la decisión de infiltrar personal desde el exterior, tras el intento fallido de invadir el Valle de Arán, la tercera, la fuerte vigilancia a que estaban sometidas las ciudades, en plena caza y con una caída tras otra de los aparatos de los partidos, especialmente del PCE, que fue el que más empeño puso en acabar con el franquismo.

El territorio es esencial para comprender la lucha guerrillera y para definirla. El territorio rural frente al urbano, representa varias ventajas y, seguramente, uno y otro, demasiados inconvenientes. En el monte se pueden ocultar a grupos pequeños, con mucha movilidad para sorprender al enemigo. La organización guerrillera se establecerá entorno de un estado mayor, que a partir de una red de enlaces distribuirá sus órdenes y establecerá contactos con la dirección en Francia para seguir las consignas, recibir armamento, información y dotaciones humanas.

Pero el territorio, no solo se compone de cerros y bosques. Inmersos en la lucha de clases, los guerrilleros se encuentran con unos grandes lazos con una población pobre, en muchos casos, miserable, sometida a condiciones de explotación y/o de trabajo extremas. Serían guerrilleros: mineros, carboneros, pastores, jornaleros, campesinos, renteros, masoveros,…

Los guerrilleros contarán con una red de simpatizantes y colaboradores numerosa, que suministraban los elementos esenciales para la supervivencia: Cobijo, información y alimentación. Esta red solidaria, vendrá dada por varios elementos: Los vestigios de organizaciones o personas vinculadas al periodo republicano, a las duras condiciones de vida a las que se enfrentan los campesinos, que harán ver con simpatía a los guerrilleros y por último, nacidas de la pobreza, a intercambios interesados, para bien y para mal de las organizaciones guerrilleras.

También se enfrentaran los guerrilleros a los que quieren mantener esas condiciones de explotación a toda costa y que serán, junto con la guardia civil y los falangistas, otro de los actores principales y se organizaran en las fuerzas del somatén con el resto de personas posicionadas en el lado vencedor, por convicción unos, por oportunidad, los otros.

Para recapitular, diría que estamos componiendo o recomponiendo el escenario social y físico donde se produce la lucha guerrillera y su represión. Su contenido político está claro y aceptamos la denominación guerrilla antifranquista como una expresión de lucha armada política que tiene como objetivo impedir el desarrollo del franquismo y para provocar la invasión de los aliados que habían combatido al resto de regímenes fascistas en Europa. La existencia de este movimiento, se inicia en el mismo momento en el que se inicia la guerra y finalizará, en 1952, con la retirada de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón a Francia.

Este espacio, social y físico, es rural y, en él, la fuerza novedosa es la fuerza guerrillera. El resto de fuerzas ya existían y coexistían alejados del mundanal ruido. Con un ruido propio, como hemos dicho, la pobreza y las duras condiciones de trabajo. El campesinado, como clase social sometida, colaborará con la guerrilla y, también, la perseguirá por el daño que ocasionaba en la producción y al terror que despertaba a los colaboradores afectos al nuevo régimen.

Los guerrilleros también encontrarán colaboración en las minas y entre los pobladores y trabajadores del monte. Esta sociedad aislada, vive con fuertes contradicciones, con un equilibrio exageradamente decantado a los vencedores y con fuertes restricciones para la libertad de los perdedores. Los rumores que las sombras de la noche eran guerrilleros, se convirtió en una realidad y, su existencia, equilibra de nuevo la balanza, pobremente, pero en tiempos de tragedia, un rayito de luz puede desenvolver la mayor de las esperanzas.

No olvidemos que se trata de un ejemplo de violencia política. Un arañazo para el nuevo estado franquista, dada su potencia represiva.

Para los vencedores, la presencia de la guerrilla servirá para acabar de golpear, para desmoronar los intentos de organizar clandestinamente una oposición civil en los pueblos. Este será uno de los resultados, una profundización de la represión, no ya de los que estuvieron en la guerra, sino, además, de los que podrían tener la temeridad de enfrentarse al nuevo orden, sin olvidar, que la guerrilla motivará y vertebrará los tímidos intentos de organizar a los antifranquistas en pueblos y ciudades.

La guerrilla no solo establecerá relaciones de carácter político con la población rural, también establecerá un lazo económico. En tiempos de bonanza, pagará generosamente lo que se lleva, en la penuria lo tomará incluso con métodos violentos. Los cortes de carreteras, de suministro eléctrico, la voladura de vías ferroviarias, los atracos a entidades bancarias, los secuestros, etc. son conductas que afectarán la vida cotidiana. Más aún, cuando grandes extensiones de cultivo no podían ser cubiertas con el despliegue de tropas y son despobladas a la fuerza. Los campesinos deberán trasladarse a trabajar su tierra con salvoconducto que se libraba a partir de las nueve de la mañana, tiempo ya de estar en el piazo labrando. De esta forma se rompía el vínculo con los que se escondían en el monte, se les dificultaba el suministro y se agotaban sus pobres armas y su discreta munición. Pero se fueron abandonando los cultivos que entraban en las zonas de refugio de los guerrilleros y eso diezmaba las rentas de los campesinos.

La guerrilla también intenta cubrir un espacio mutilado por el franquismo, así los guerrilleros ocuparán por muchos años el imaginario rural. Se fomenta una cultura de la resistencia, se intercambia información sobre las experiencias vividas en lugares tan remotos como la Francia ocupada por los nazis y la Rusia de los zares comunistas, los guerrilleros son portadores de noticias. Algunos de ellos atenderían la formación y la salud de los habitantes de las aldeas.

Los apoyos a las guerrillas no son numerosos, tampoco escasos, pero sí muy significativos. La guerrilla no sirve para alzar una revuelta campesina, pero sirve para frenar la normalización de la sociedad franquista. La guerrilla tiene un afán político, muy por encima del militar. Su equipamiento es pobre y solo los que llegan de Francia aportan armas modernas, no por ello inútiles. El aparato en Francia, hace recorrer a sus hombres largas distancias cargados de documentos ideológicos. El interés es que permanezcan, que sean un rescoldo de la guerra para provocar la invasión de España por parte de los aliados. Ese afán político les llevará a entrar en contacto con la población y los formarán políticamente.

Dejarán testimonio en la toponimia y muchos lugares, como Santa Cruz de Moya contarán con monumentos y estelas dedicadas a los guerrilleros y sobre todo permanecerán en la memoria colectiva.

Nosotros conocimos aquella etapa histórica por el relato de nuestros padres y abuelos, de una idea abstracta, pasamos a conocer y detallar los hechos a partir de los libros que sobre el tema iban publicándose y de las investigaciones que nosotros mismos iniciamos. También hemos colaborado con diversos historiadores, documentalistas, cineastas y familiares de personas relacionadas con aquel tiempo. Nuestra visión sobre el periodo guerrillero no parte de la visión mística o romántica de lo que fue aquel movimiento. Parte de la experiencia de los nuestros, de los que padecieron, principalmente, pero no hemos dejado de hablar con testimonios de todo color. En nuestro interés, crecía el interés por conocer al detalle lo pasado, pues ello contribuía a dar a conocer las difíciles condiciones que habían padecido nuestras familias.

La guerrilla no es un grupo armado de guerrilleros y ya está. Es un conjunto de elementos necesarios para su existencia. Los guerrilleros no viven aislados, sino que participan en la distancia en un número de decisiones que adoptan otros agentes que viven y sobreviven en el mundo rural. Para definir todo este entramado en Francia se solucionó con la palabra Resistencia. Ello engloba a los guerrilleros y a los que aquí denominamos puntos de apoyo, además de los aparatos políticos y sociales que se movilizaron para la liberación de los nazis, tanto en la ciudad, como en el monte.

En España, esto se ha definido en innumerables ocasiones como los guerrilleros del monte y los guerrilleros del llano. Estos últimos serían los que servían a la guerrilla sin abandonar sus casas. Este término no deja de tener un valor más simbólico que real, pues podríamos entender que los del llano, eran personas que no vivían en el monte y esto no es así, por nimia que pueda parecer esta información. A nuestro entender, la resistencia en España, en aquellos años y en el mundo rural, bien podría ser definida como Movimiento Guerrillero, contando en él todos los elementos que participaron en su organización y mantenimiento, incluidos los que actuaban en el medio urbano, pues se bajaba del monte a la ciudad para realizar misiones de contacto, de suministro y para realizar acciones económicas y de sabotaje.

Decía, que nuestra visión del periodo guerrillero no partía de la mitología revolucionaria, nacía del conocimiento directo de los hechos, y sean cuáles sean nuestras simpatías por aquellos hombres y mujeres, ha prevalecido en nuestra mirada sobre aquel periodo, su valor humano y su dimensión social. Podemos entender que la vinculación ideológica de las personas que se consideran herederos de aquellos años, pero, sinceramente, creemos que eso solo explicaría una parte del objeto de referencia, pero le quitaría valor, pues la magnitud del movimiento no puede observarse simplemente desde un óptica sectaria más o menos bondadosa.

Para analizar la importancia del movimiento guerrillero, debe hacerse desde todos los frentes del conocimiento y no quedarnos con una lectura sesgada de los hechos que ocurrieron. Dimensionar la importancia de los años de la guerrilla, choca de bruces con dos limitaciones. La identificación que de los guerrilleros hace el régimen franquista y la poca atención que ha despertado en los investigadores hasta estos últimos años.

Es necesario un reconocimiento institucional a las personas que participaron en el movimiento guerrillero. Es necesario reconocer a los hombres y mujeres que lucharon, pues no tuvieron más remedio que portar un arma para defender sus ideas en un estado que los perseguía y no dudaba en aplicar la mayor de las violencias para ocupar cuarenta años del pasado siglo.

Para conocer y divulgar el periodo guerrillero, La Gavilla Verde organiza unas jornadas desde el año 2000. En ellas contamos con la participación de numerosas personas que han trabajado desde múltiples disciplinas en el tema tratado.

Para reconocer y honrar a las personas que fueron protagonista de aquellos hechos, en Santa Cruz de Moya se organiza desde 1989 el Día del Guerrillero Español, el homenaje que todos los que amamos la libertad, hacemos a los guerrilleros antifranquistas.

Sierra y Libertad

La Gavilla Verde

Pedro Peinado

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