HEMOS ESCRITO 

Cuenca-Teruel

La lectura de la Resolución de 17 de octubre de 2008, de la Secretaría de Estado de Cambio Climático, por la que se formula declaración de impacto ambiental del proyecto Autovía Cuenca-Teruel. Tramo Cuenca-Teruel, nos da conocimiento de la gran riqueza medioambiental que ambas provincias disponen. Esta tierra, afortunada en lo natural, es pobremente poblada, mal comunicada secularmente y herida de muerte si no nos aplicamos en los próximos años.

Vuelve a plantearse la falsa incompatibilidad entre la defensa del medio ambiente y las necesidades de progreso. Vuelven a entretenernos con las disputas entre los ecologistas y los que suponen que con fuertes inversiones en infraestructuras podríamos darle un impulso a esta tierra olvidada los siglos de los siglos.

Todos estamos de acuerdo en la necesidad de una mejora de comunicación entre Teruel y Cuenca. La mejor alternativa, al parecer de nuestras instituciones y muchos serranos, es una autovía. Concursan varias razones para ello. Rompería el aislamiento de muchos pueblos, facilitaría la descongestión de la Autovía del Mediterráneo, abriría un eje alternativo a las autopistas del Levante y daría oportunidades de negocio a dos provincias olvidadas de la España interior que ven con pesimismo que todas las oportunidades brindadas por la historia fueron y son para relegarlas al olvido. Tanto es así, que los vecinos de Teruel siguen reivindicando que existe.

Estratégicamente, la unión de las dos ciudades con la parte alta del Mediterráneo, abriría unas posibilidades económicas excelentes. No hay que ser muy listo para sentenciar que el comportamiento de los que gobiernan con tanto fasto la Comunidad Fallera, hayan realizado una evaluación negativa de la autovía. “proponiendo que se descartara el proyecto habida cuenta del grave impacto ambiental, de que las medidas correctoras no serían suficientes para corregir los impactos previsibles y estimando que las mejoras recientes (1997) son suficientes para responder al uso actual y previsible de la N-420.” Ellos, tan sensibles a los impactos ambientales y tan amantes de España, han hecho lo posible para que la autovía no se realizara. Sospecho que podrían acortar su camino muchos españoles, muchas mercancías y muchos turistas que, brevemente, atravesarían la provincia de Valencia, pero por los puertos de Ademuz y no por su puerto marítimo. Flaco favor a esta isla de interior le ha hecho su gobierno.

Ahora que los pocos hijos que quedan vislumbran la posibilidad de reunir a su padre con su madre, muerta en la desesperanza y en la locura, es cuando traen al equipo Nizkor con idea de pararlo todo. Muchos de esos hijos siguieron la lucha que iniciaron sus padres; no son acaudalados señoritos que buscan un capricho, sino antifranquistas que buscan la reparación de una enorme injusticia para con ellos y para con el Pueblo español.

Los que vivimos y conocemos la zona, sabemos de la necesidad de esa comunicación, o, por lo menos de la necesidad de modernizar ese vial que conectaría por autovía Teruel con Madrid. Los actuales trazados de la N-420, que en muchas ocasiones atraviesan las poblaciones por su calle Mayor con un continuo transitar de camiones, están obsoletos. Desde Torrebaja a Teruel, la carretera serpentea estrecha y la sorpresa vive escondida tras cada curva. Igual te cruzas con un señor que va a regar su huerto en bicicleta o con los camiones de las minas de Ríodeva.

En Cuenca, nos encontramos con una situación semejante a la anterior, especialmente con el tramo de la actual carretera en paralelo con el Cabriel, sin olvidar, las travesías de Fuentes, Salinas del Manzano y Cañete que obligan a tomar medidas y, éstas, correrán el riesgo de no poderse acometer por su impacto medioambiental.

Uno de los argumentos esgrimidos contra la autovía hace referencia al poco tráfico que actualmente circula por esta carretera, pero deberíamos preguntarnos el por qué y debería evaluarse sus posibilidades de crecimiento, muchas, pues nos uniría de norte a sur, con Francia y Andalucía. El coste, unos daños medio ambientales profundos tal como recoge la citada resolución, pero la población no aprecia el conservacionismo, pues este no le supone mejora alguna.

Falta una pedagogía medio ambientalista.

Las administraciones, en este caso la Europea, delimitan una serie de zonas de protección alta, pero, a cambio, los que vivimos en la Serranía, no encontramos beneficios de tal protección. Debe haber alternativas. No puede considerarse a este territorio como una isla a la que hay que proteger del impacto de una autovía y nadie se preocupa de las personas que allí viven, pues somos pocos, pero necesarios ¿si tan importante es nuestro territorio porqué no se no se le da a su población un tratamiento similar al que merece nuestro medio ambiente? Nos podemos plantear: Bien señores y señoras, seremos una de las reservas naturales del planeta, pero somos nosotros los que la cuidamos y hemos logrado con mucha hambruna que estos parajes sean el delirio de la UE.

No tenemos ferrocarril, no tenemos autovías, no tenemos más que carreteras angostas, no tenemos ADSL, pero a su vez, tenemos la suerte de vivir en uno de los espacios más bonitos, pero con la vista no se come. El bonito paisaje no da posibilidad de desarrollo sino se acompañan de medidas protectoras y dinamizadoras de la población.

Puedo llegar a entender, pues de mi sensibilidad con y para la naturaleza no hay ninguna duda, que los males causados fueran irreversibles, pero compartimos lo manifestado por el Consejero Martínez Guijarro: “es una mala noticia que da al traste con las expectativas de desarrollo de la Serranía conquense” y turolense, añado, que no se nos olvide, pues este camino lo tenemos que hacer juntos. Si el camino del progreso no pasa por la autovía, deberíamos plantearnos de qué manera hacemos avanzar a esta tierra e impedir que no seamos los últimos mohicanos, quise decir, serranos.

Pedro Peinado Gil
Secretario Técnico de la Red Tierras de Moya.
Presidente de La Gavilla Verde.

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