HEMOS ESCRITO 

BASILISO SERRANO VALERO
"Manco de La Pesquera"

NACIÓ EN LA PESQUERA EL 15-4-1908

FUE FUSILADO Y ENTERRADO EN PATERNA (VALENCIA)

EL 10-12-1955, POR DEFENDER LA REPÚBLICA, LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD

En el 50 aniversario de su muerte sus restos descansarán para siempre en este cementerio.

LA PESQUERA 10-12-2005.

Quiero reconocer públicamente a la concejala de cultura del Ayuntamiento de Paterna, a María Jesús y a los compañeros socialistas de La Pesquera por haber sido tan valientes. Sé perfectamente lo que digo, pues el que conoce a La Gavilla Verde, sabe que ante todo, a pesar de lo que hayan llegado a decir de nuestro trabajo, hemos sido valientes. El acto de hoy es un acto valiente, no en la provincia de Cuenca, donde encabezamos el esfuerzo más generoso por recuperar la memoria del periodo guerrillero, sino en toda la España.

César, un amigo de Villar del Humo, que espero esté en esta sala, me decía, al inicio de esta andadura, que no llegaba a comprender cómo era posible un espacio como el que La Gavilla Verde había creado en Santa Cruz de Moya, que él, en su pueblo, no podía plantearse realizar siquiera una humilde actuación para dar a conocer qué fue la lucha de la guerrilla, aún hay miedo y no por repetido desaparece.

Miren si hay miedo, que el alcalde de este pueblo, no ha querido recibir a una de las personas, a la que no querrán considerar ilustre, pero si un hijo del pueblo. La Pesquera era parte de su nombre y aparece en multitud de documentos, documentales, escritos y con un perfil histórico, que puede resultar incómodo a un partido de la derecha, pero que debería ser comprendido por cualquier demócrata.

María Jesús, que pertenece a otro ámbito político diferente al del homenajeado, resumió el acto de hoy en una de nuestras conversaciones preparatorias, con una frase corta y seca: La izquierda no la hemos inventado nosotros. Hoy en los actos realizados hemos podido estar juntos libertarios, comunistas, socialistas y republicanos y, seguramente, espero, personas conservadoras. La mayoría han sido los míos, ”los sin partido”, cuenten, si lo precisan.

No hemos inventado a la izquierda, ni tampoco a la derecha que por lo visto la inventó Franco , pues en aquellos horizontes quedó anclada y no se atreve a tomar rumbo definitivo hacia las actitudes democráticas. No es que en la izquierda podamos lanzar los cohetes, pero lo importante es que hoy estamos todos juntos y nos reconocemos ante alguien que fue valiente y le presentó armas a la dictadura, es decir, luchó por ser, en una sociedad en la que era imposible estar.

No reconocer la figura de Basiliso Serrano, es ignorar nuestra historia. Ellos hicieron lo que hicieron, no había acabado la guerra en el 39, seguían abiertos el caudal de sangre y las cavernas de la tortura. Toda España era una cárcel, han titulado un libro. Nadie era libre. Acabada la guerra no hubo juicio justo, no hubo justicia ni compasión, y los que no pudieron marchar, los que no pudieron esconder su mácula republicana, eran conducidos con desprecio a la muerte, a la cárcel y a la ruina familiar. No era de extrañar que aquellos hombres respondieran, aunque fuera con una patada en el aire, aunque sus logros no fueran más que un cúmulo de desgracias para sus vidas y para la de aquellos que les ayudaron, es que había que resistir pues ya lo dice el poeta: Para la libertad, sangro, lucho y pervivo.

La estabilidad del régimen instaurado bajo el peso militar y tras una guerra sangrienta y ruinosa para el país y para las familias, no pudo conseguirse hasta la desaparición del maquis. La guerrilla antifranquista significa la oposición mejor organizada contra el régimen franquista hasta los años setenta, e impide la normalización del estado autoritario. Mientras ellos anduvieron por los montes, permaneció la esperanza de la vuelta a la república. Aquello no era una utopía, era uno de los mayores imposibles.

Considero que la izquierda, o los de izquierda, debemos aborrecer el uso de las armas como medio de expresión política. Los postulados de la izquierda, en sus principios más básicos, tienen una mala química con las organizaciones armadas, éstas últimas suelen tener un carácter tan depredador que suelen engullirse los ideales que las crearon o crear ideales para caberse y mantenerse en el poder.

Pero estamos hablando de supervivencia, no de lo que puede pensarse desde la ventana de una sede en París. Estamos hablando de que la gente de nuestros pueblos marchaba con los del monte porque su vida no valía media cuartilla y de quedarse, la ruleta solía tener los números de la tortura, la cárcel o la muerte, o el de todas ellas a la vez si eras simpatizante de la república.

Eso, debería, cuanto menos, dar a entender que la lucha guerrillera, por más amparada que estuviera en los más altos ideales, fue el refugio de innumerables simpatizantes de la izquierda que de no haber ingresado en sus filas, hubieran muerto en sus pueblos. Gentes que ayudaron por ayudar y que nunca hubieran tomado un arma para defender sus ideas, es decir, defendían en aquel momento, su vida.

La aceptación del hecho armado, en aquella sociedad rural que conoció Basiliso, es posible porque partimos de una guerra. La existencia de grupos armados en nuestros días tiene, incluso en aquellos que contemplan la insurrección popular como medio de conseguir el poder, pocos adeptos, pues provenimos de cambios sociales, en Europa, en las últimas décadas, nacidos de movimientos populares que no han utilizado las armas como medio de conseguir el poder.

La población de aquella época, no ve con extrañeza que hombres armados transiten los montes, podrán aceptarlos o denunciarlos, pero tiene cierto nexo con la realidad violenta de aquellos días y más en las zonas aisladas de nuestra geografía. En lo narrado, por personas no vinculadas a la guerrilla, pero que tuvieron encuentros frecuentes con las partidas, se afirma repetidamente, que daba más miedo encontrarse a las fuerzas del orden que con los maquis o guerrilleros. Con la aparición de la contrapartida, ese temor crece, la conducta de la contrapartida, como de toda contrapartida, es la de aparecer como lo que no se es.

Basiliso siempre fue guerrillero, pertenece a la hornada histórica que funda la Agrupación, por más críticas razonables que pueda recibir de sus compañeros supervivientes, Basiliso encarna mejor que nadie la leyenda, la del hombre que queda en nuestra memoria como un mito. ¿Por qué? Es el pueblo el que lo elige, es de Cuenca, es un guerrillero autóctono, no proviene de ninguna invasión comunista, pertenece, en su origen a la CNT, luego, según nos desvela Salvador F Cava, ingresó, como también hiciera Chaval, en el PCE, la fuerza dominante y dominadora de la AGLA.

El mito nace de su periodo de huido. Crece con su incorporación a la guerrilla y lo que subyace es la rebeldía.

Esa rebeldía, la de Basiliso Serrano , es la que debe hacernos fuertes y luchar contra el olvido de aquellas personas que con su ejemplo demostraron que no tan solo es posible resistir, sino que además es necesario. Las formas de resistencia cambian, pero queda el espíritu rebelde, el que hace que soñemos en un mundo mejor. Es ésta la sabía del conocimiento humano.

La Gavilla Verde ve con ilusión como en Cuenca se enciende otra llama de esperanza, podemos reclamar la memoria de nuestra tierra, fueron los nuestros los que la defendieron junto a los que de fuera llegaron. La memoria es de todos y no debemos entregarnos a este ejercicio de recuperar la memoria de la resistencia, con los mismos errores que los se cometieron y se cometen. Nuestro deber es dar a conocer y divulgar la vida de unos hombres y de unas mujeres que vivieron la página más negra de nuestra historia.

Y luego vino la emigración que vació nuestros pueblos.