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EXHUMACIÓN EN ARCOS DE LA SIERRA

El fin de semana del 25 y 26 de marzo de 2006 se llevó a cabo la exhumación de los restos de dos guerrilleros que fueron asesinados el 27 de mayo de 1950 por disparos de la guardia civil en el campamento de los Navares en Arcos de la Sierra (Cuenca). Se trataba de Julián Antón López "Valencia" de Cañizares y de Francisco Navarro Cruz "Manolo" , también conocido como "José" de San Martín de Boniches.

El proceso se inició cuando un nieto de "Valencia", Carlos Espejo en compañía de su padre, Marcelo, hallaron el lugar donde se encontraban los restos de los dos guerrilleros. Cuando volvieron a su casa de Cañizares, Rosario, la hija de Julián recibió la noticia: "mamá, nunca hemos estado tan cerca del abuelo". Desde entonces el objetivo que marcó la familia de Rosario fue claro, recuperar los restos de Julián y llevarlos a enterrar dignamente a Cañizares.

Carlos tomó contacto con la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca (ARMHC), a través de su presidente Máximo Molina y de Pedro Bru, su secretario, verdaderos sanadores de las heridas que dejó el franquismo, su trabajo en las exhumaciones de Uclés son dignos de elogio.

Tras hablar con Pedro y Máximo, Carlos pidió informes de su abuelo a distintos archivos y se solicitaron los permisos para la exhumación: sanidad, justicia y al ayuntamiento de Arcos de la Sierra del que se obtuvo una grata aprobación en un pleno de la corporación, cosa que aunque parece justa y razonable no es tan habitual como pudiera parecer.

El 25 de marzo a las diez de la mañana nos concentramos en el corral de unos 50 metros cuadrados, donde estaban enterrados los dos maquis, familiares, amigos, periodistas y un equipo de voluntariosos estudiantes de arqueología y medicina de la Universidad Autónoma de Madrid dirigido por el arqueólogo forense Ángel Fuentes.

Se comenzó a excavar en el punto que un testigo del enterramiento indicó. Afloraban restos de huesos inconexos pues en otro tiempo este recinto fue cementerio. Pero ni rastro de los cadáveres. Se acercaron vecinos del pueblo y entre ellos un señor que señaló otro punto, al que se procedió a desbrozar y excavar pero tampoco aparecieron restos. Por último otro vecino que en el momento del enterramiento tenía 17 años aseguraba que estaban en otro lugar muy cerquita de donde habíamos empezado a cavar por la mañana. Al atardecer del sábado quedaron localizados los restos con la aparición de un cráneo.

El domingo 26 a lo largo de la mañana y primeras horas de la tarde aparecieron los restos de Julián y Francisco. Ángel Fuentes y su equipo con los datos fisiológicos (Valencia más bajo que José) más la información que aportan los testigos que vieron los cadáveres y las heridas descritas en el acta de defunción, ponen nombre a cada cuerpo.

Francisco Navarro Cruz murió con 43 años, fue enterrado correctamente en el cementerio de Arcos de la Sierra y en su entierro estuvo acompañado por todos los que participamos en exhumación en un íntimo y emotivo adiós.

A Julián Antón López que murió con 48 años sus familiares lo llevaron al cementerio de Cañizares y su hija Rosario, por fin pudo asistir al entierro digno que le negaron a su padre y arropada por todos los que la queremos dejó un ramo de flores en al tumba de Julián.

Manuel Martínez.