DESAPARECIDOS | RECURSOS 

V JORNADAS EL MAQUIS EN SANTA CRUZ DE MOYA.
CRÓNICA RURAL DE LA GUERRILLA ESPAÑOLA. MEMORIA HISTÓRICA VIVA.

DESAPARECIDOS.

Ponencia que presenta el Prof. Dr. D. José Delfín Villalaín Blanco.
Catedrático de Medicina Legal y Forense.
De la Universidad de Valencia.
Presidente de la Sociedad Española de Paleopatología.

INTRODUCCIÓN.

Quedan aun muchas cuestiones por conocer en relación a nuestra guerra civil. En los momentos actuales se observa un afán reconciliador y una voluntad superadora de aquel dos Españas que tan bien supieron plasmar Goya o Machado. Poco a poco se ha ido forjando una tercera España que ya señaló Preston, una España liberal y reformista que ya se vislumbraba en los trabajos de Alcalá Zamora o Madariaga. Se han revisado y concretado las cifras de la guerra y sus mitos y fue cristalizando la idea de que la guerra fue una trágica locura colectiva, especialmente dramática, porque, como señala García Cárcel, pudo ser evitada. Fue fruto de una serie de lamentables contingencias y errores políticos que se hubieran evitado sin el individualismo grupal, el empecinamiento ideológico y partidista.

La revisión actual racional tanto de la república como de la propia Guerra Civil ha originado una nueva historiografía que estudia la Guerra y la posguerra al margen de las memorias vindicativas que todavía está presente en muchos lugares. Se reanalizan los fantasmas de la izquierda antidemocrática y el fascismo de una derecha montaráz, las barbaridades de 1934, las del 36 y las de la posguerra, se busca la explicación racional y se potencia el estudio de las variantes originadas por la cultura regional y los mitos nacionalistas catalanes y vascos. Vascos eran los requetes; catalanes La Lliga y Cambó con sus implicaciones en el 18 de julio.

Para objetivar guerra y posguerra hace falta la memoria histórica y a ello debe contribuir estas jornadas. Hoy nuestros jóvenes ignoran la realidad de lo que pasó y no saben quien eran Azaña, Prieto o Mola y se encuentran con la repetición de estereotipos producidos por el maniqueísmo oficial de los grupos dominantes, cargados de simbología emocional. Es necesario conocer bien que pasó, para que no vuelva a ocurrir.

Existe, no obstante una cierta necrofilia, cargada de sentimiento a la hora de analizar fosas y represiones, cargada de sectarismo y victimismo y siempre de sentimentalismo. Y es este el principal peligro que presentan estas jornadas en las que afloran vinculaciones familiares, vejaciones intolerables y persecuciones que difícilmente se pueden asimilar sin un sentimiento de vergüenza y de venganza.

La Guerra civil, como ocurrió con las guerras anteriores, se hereda y con ello sus pasiones a través de recuerdos, olvidos y manipulaciones. Todavía sobrevuela sobre nosotros la tragedia que supuso esa guerra, peor que todas, especialmente por ser interna y por tanto cargada de odio y de pasión. La Guerra fue un barco lleno de locos, en palabras de Armas Marcelo. Creo que en contra de lo que opina este autor si existen las dos Españas, aunque se potenciaron e inventaron en buena medida por unos y otros y es este uno de nuestros sinos que acompañaron siempre la amplia casuística de guerras que jalonan nuestra historia, muy especialmente cuando eran internas y tenemos un amplio muestrario de todas clases. Gaya Nuño decía que sólo seremos quienes somos cuando desaparezcan las telarañas tejidas por las dos Españas.

El referente de nuestra guerra es el "nunca más" y la implantación de asumir la principal lección de aquella casuística: no debe repetirse. Ese es el concepto que deben grabar los jóvenes que van a formar la España de mañana.

Mi interés por el Maquis.

En el verano de 1947, pasaba las vacaciones escolares en casa de mis abuelos, en Asturias, en una aldea llamada Casiellas, en el Concejo de Luarca. Recuerdo que en el mes de septiembre la casa sufrió un robo que por su naturaleza y volumen hizo sospechar a la Guardia Civil que se había realizado por los maquis que actuaban en la zona, `probablemente la partida de Pin de Dimas.

Se monto un dispositivo de vigilancia permanente que duró unos días.

Naturalmente, con ocho años de edad que entonces tenía, era rápidamente enviado a dormir, pese a que utilizaba todos los trucos posibles para evitarlo. A la caída de la tarde, durante la cena, se incorporaban los Guardias para montar la vigilancia Recuerdo la excitación que producían los uniformes, el armamento, las insignias, cueros y charoles. Todo mi interés era seguir en el piso bajo donde estaba la Guardia Civil. Inútilmente.

La noche que refiero, bien entrada esta, me desperté. Todo estaba en silencio. Sin llamar la atención, me deslicé hasta una galería encristalada, naturalmente armado con una pistola detonadora infantil y, despacio, me deslice a un copudo árbol que apoyaba sus ramas en la casa; me acomode en una horquilla del árbol y esperé. No se cuanto tiempo porque me quede nuevamente dormido, pero de repente se abrieron todas las puertas de la casa y por ellas salieron Guardias Civiles con potentes linternas cruzando y zigzagueando sus luces creando un espectáculo formidable e impresionante. Se alejaron a la carrera, cruzaron luego varios disparos y después se produjo un movimiento inusitado, iluminándose el jardín y los alrededores de la casa. Me escurrí al dormitorio y me hice el dormido cuando apareció mi madre a comprobar como estaba. Al día siguiente recuerdo que alguien comentó que habían herido a uno que había dejado un rastro de sangre.

Esta fue mi experiencia con los maquis y la Guardia Civil, bien escasa, pero que me dejó una permanente curiosidad sobre el tema que hizo que leyera y recogiera lo poco que fue publicándose al respecto.

La experiencia que les he relatado, unido a mi nacimiento asturiano y a que "ejerzo" como asturiano, hizo que, así fuera recogiendo las noticias y referencias que se publicaban sobre las guerrillas y el Maquis que actuó en mi región o autonomía.

Recientemente, la vida me hizo entrar en contacto con un estudioso del tema: Rafael de Llano, excelente conocedor del maquis de Teruel, con el que he tenido numerosas y apasionantes charlas. Estos contactos aumentaron, si cabe mi curiosidad y estimularon y fomentaron el estudio del tema. Por último el colaborar en un intento, lamentablemente fallido, de localizar el cadáver de un miembro del Maquis me ha traído hasta aquí.

El Maquis.

La palabra maquis , como todos sabemos, es una voz francesa, derivada del corso macchia que significa terreno cubierto de maleza. Se utilizó para designar las fuerzas de la resistencia francesa (maquisrds) contra los alemanes durante la segunda guerra mundial. Por extensión se utiliza para designar cualquier fuerza armada que lucha en parecidas circunstancias. Persona que, huida a los montes, vive en rebeldía y oposición armada el sistema político establecido.

Posteriormente el nombre se aplicó a los guerrilleros antifranquistas que entraron en España para unirse a la resistencia armada que funcionó desde el final de la Guerra Civil hasta los años cincuenta Se aplica también a la organización de esta oposición.

El maquis en Asturias.

En efecto, a la entrada de las tropas nacionalistas en Gijón, muchos combatiente del otro bando que no pudieron salir de España, se echaron al monte, tratando de eludir la presión y posible muerte y, en segundo lugar, al defenderse, mantener la guerra en lo posible. Se trató de un grupo de unos dos mil hombres que actuaban según su instinto, sin seguir directrices militares o políticas. Su procedencia ideológica era múltiple; la mayoría eran militantes de la CNT, del PSOE, del PCE o jóvenes independientes demócratas o antifascistas.

Asentadas las tropas nacionales se estabilizó el fenómeno de los llamados huidos. Se formaron dos grupos principales: Los topos, personas que se esconden en lugares seguros, normalmente su vivienda y los huidos formada por grupos que se refugian en los montes en pequeños grupos. Los que quedaron en la montaña solo grupos muy reducidos intentaron operaciones de tipo guerrillero. La mayoría de los huidos vivían escondidos en los montes en condiciones muy penosas, en ocasiones límite.

Las fuerzas militares y policiales batieron la totalidad del territorio. Se detuvieron 1084 y murieron 209. A medidos de 1938 disminuyó enormemente el número de huidos porque 15 tabores de Regulares se utilizaron de modo escalonado para batirlos. Todavía pueden contemplarse varios cementerios moros en Asturias donde quedaron numerosos miembros de estas fuerzas. Pero, en general, el peso de la lucha contra las guerrillas y contraguerrilla fue propia de la Guardia Civil.

La guerrilla actuó, fundamentalmente en las zonas de Cangas de Onís, sierra de Cuera y Picos de Europa, en el este; en las cuencas mineras del Nalón y del Caudal, en el centro de Asturias y en la región de Ibias y Cangas de Narcea, al oeste y estos grupos mantuvieron contactos con los de Santander, León y Lugo.

Al término de la Guerra, los guerrilleros, que se conocían generalmente como los "fugaos" o "huidos", bajaron del monte y fueron depurados y solo persistieron en la lucha quienes no tuvieron más remedio, porque eran buscados especialmente y algunos voluntarios que se les unieron.

Durante el verano de 1939 comenzó a estructurarse la auténtica guerrilla, distribuida en pequeños grupos de menos de seis hombres, dispersos por todo el terreno.

Se sabe que en 1940, la guerrilla socialista trasladó un grupo de hombres a la cuenta del Sil, por lo tanto debía haber un grupo importante. En 1943 y 44, esta guerrilla se refuerza con hombres procedentes de campos de concentración, batallones de trabajo y se comienzan a organizar los comités locales y provinciales del PSOE y a partir del año 44 comienzan a desarrollar, las organizaciones guerrilleras, acciones de mayor envergadura.

En 1945, se incorporan, procedentes de Francia, elementos del máquis francés, se constituye entonces lo que podría denominarse con propiedad el maquis asturiano. Los comunistas, que hasta le fecha habían colaborado con los grupos socialistas, alcanza importancia suficiente y rompen esa colaboración, intentando acciones de cierta envergadura durante el año siguiente y de entre ellos surgen las figuras de José Pastrana y Baldomero Fernández Ladreda Ferla que fue el organizador principal de la guerrilla comunista y creador del Comité de Milicias Antifascistas. También procedentes de Francia entraron nuevos elementos. Los años 1946 y 1947 fueron los de actividad más intensa.

Se organizan las contrapartidas y la campaña de infiltrados en las guerrillas acompañadas por una intensa propaganda y de represión contra los simpatizantes y enlaces por el gobierno.

La presión que se realiza contra ellos fue asfixiante. La situación fue haciéndose insostenible, el Comité del Monte se hace cargo de la Federación Socialista Asturiana y el Partido socialista acuerda la evacuación de los grupos asturianos. El rescate fue organizado por Indalecio Prieto desde Francia y embarcaron por Luanco 31 guerrilleros con destino a Francia, embarque realizado bajo el discreto control de la Guardia Civil y del Gobierno. Los grupos comunistas quedaron así aislados en Asturias. En un informe del Partido comunista en enero de 1948 se dice que más quebranta la moral de los guerrilleros "es la falta de un organismo exterior o interior que estimule y presta ayuda y dirección a la resistencia".

Algunas partidas continuaron resistiendo hasta 1952, pero faltos de dirección y organización política, muchos grupos evolucionaron hacia el bandolerismo, disolviéndose y desapareciendo por acción de las fuerzas públicas o simplemente por lisis. La mayor parte de los grupos políticos dieron la espalda a la lucha de los maquis e incluso los trataron de frenar. Tal el caso de los anarquistas exilados en Francia. Faltó también la teórica ayuda de los Países aliados que no llegó nunca.

En el interior la gente estaba cansada de la guerra y aunque pudieran ser simpatizantes ideológicos no simpatizaban con las armas. La población campesina fue la víctima principal. El apoyo por tanto solo se recibía a nivel familiar. El poder franquista estaba asentado y controlaba el ejercito y las fuerzas de orden público, las técnicas contraguerrillas funcionaron perfectamente. La mayoría de la población española apoyaba a Franco. La represión contra las familias contactos y simpatizantes atemorizaba a la población y hacía muy precaria la posible ayuda. La Ley sobre delitos de bandidaje y Terrorismo, la famosa ley de fugas legalizaba estos criterios represivos.

La propaganda gubernamental trató sistemáticamente a estos grupos de bandidos, ladrones, asesinos o forajidos, términos que calaron en la población general y que muchos grupos no supieron eliminar sino reiterar. La desestructuración de la izquierda, las pugnas y purgas internas, el dirigismo del partido comunista, el recuerdo negativo sobre el comportamiento del partido comunista durante la guerra las matanzas sistemáticas que realizó no solo con simpatizantes de los alzados, sino también contra anarquistas, poumistas e incluso socialistas, o por motivos ideológicos o religiosos, contribuyeron en buena medida. Por último Stalin no quiso que el partido comunista siguiese con esta táctica, así que en octubre de 1948, el PSU decide dejar de fomentar las guerrillas. La lucha quijotesca de unas minorías contra el poderoso no fueron capaces de contrarrestar la acción represora, faltas de apoyo y ayuda internacional, incluso de sus propios grupos.

En general el maquis fue un movimiento intensamente antifranquista, pero carecía, en general de finalidades, objetivos o ideologías democráticas ya que en si mismas eran autoritarios y absolutistas.

Las primeras partidas organizadas se formaron en 1973. Acaso las más conocidas fueron las siguientes: La más antigua fue la organizada por los hermanos Celestino, Celso y Jesús Cepedal Fernández conocida como la partida de los Cepedales, procedentes del batallón socialista de milicias "Silvino Morán". Su especialidad fue el robo de ganado menor y los actos de presencia fueron esporádicos.En diciembre de 1939 muere Celestino y toma el mando el llamado Etelvino. Reaparece el grupo en 1941, es detenido Celso y Etelvino se fue a León, tomando el mando Germán Alvarez (Comisario). Cambia su modo de actuar y al cometer un homicidio en septiembre fuerojn acosados sin descanso por las fuerzas públicas que matan a dos componentes: Cristian y Figueredo, disolviéndose la partida.

El mismo año se organizó una partida por los hermanos Mario y Guillermo Morán García a la que se unieron gen te de los batallones de milicias "Sangre de Octubre" y "Ladreda"; Comenzaron sus actividades en 1938. En su primer enfrentamiento con la Guardia Civil muere "Pepón el de Campa", buscado por la muerte de un capitán de la Guardia Civil en 1934, que se llamaba José Alonso Nart. Mataron a varios jueces de paz y alcaldes de aldea y realizaron numerosos atracos a mano armada. Las bajas fueron progresivas y el grupo se disolvió en 1941. Los hermanos prosiguieron su actividad en Galicia hasta que fueron muertos en 1949.

La partida de José Mata se creó también en 1937. Estaba formada por diez y ocho socialistas y actuó hasta 1948 en que el grupo abandonó Asturias; Otro grupo fue el de Arístides Llaneza, jefe de un batallón de milicias durante la guerra, también se organizó en 1937. Estaba formada por veinte hombres. Mantuvo contacto con Francia y aceptó las instrucciones que venían de allí. Implantó un impuesto revolucionario mediante cartas amenazadoras y ya con fondos se dedicó cómodamente a la clandestinidad política. Acabaron su actividad saliendo también de Asturias el año 1948.

Otra partida fue organizada por un antiguo ugetista: Ceferino Campos Roiz (Machado),. El grupo se denominó Brigada Machado. Colaboró con los grupos de Caxigal y Alegria. En 1940 cometetió cuatro atracos, produjo muertes en Lamasón y tuvo dos enfrentamientos armados, uno con la Guardia Civil y otro con tropas de Infantería, sufriendo cuatro bajas. En 1941 se incorporó Juan Fernández Ayala, conocido como Juanín, huido del campo de concentración de Potes que fue muy conocido; en 1942 adopta la denominación de Brigada Guerrillera de los Picos de Europa, encuadrada en una organización comunista con base de Torrelavega. En 1945 muere Machado en enfrentamiento con la Guardia Civil. Asume la dirección Antonio Guerrero que la divide en los partidas: la de Gildo y la de Juanín que cambia el nombre que tenía por Brigada guerrillera de los Valles de Llaneda. A partir de 1948 disminuye su actividad y desde 1952, Juanin forma pareja con Francisco Berdoya y se transforman en míticos bandoleros (ocho asesinatos y cuarenta atracos). Murieron en enfrentamiento con la fuerza pública en 1957.

La partida de Baldomero Fernández Ladreda de ideología comunista se organizó también en 1937 y actuó hasta 1947 en que este guerrillero fue fusilado.

En 1942 tratan de coordinarse las distintas partidas. A Llaneza de unen Fernández Ladreda (Ferla) y Tito que más tarde se conocería como Garlopas. Ferla se alza como jefe de la subversión en Asturias, Galicia, Santander y León donde contaba con el llamado El Coyote y con el embajador ingles Hoare con quien se relacionaba medianta través de un comerciante leonés. Cuando estaban organizándose se incorporó Carlos Buendía, llamado Madriles, formado en Toulouse, que se constituye en alto consejero militar. La acción de las fuerzas del estado desmantelaron el sistema y en 1945 había desaparecido. Es entonces cuando se hace cargo de la dirección el comité provincial del PCE. A fines de 1945, Ferla, Caxigal y Bóger pide refuerzos a Toulouse que son enviado por mar. El desembarco en Lastres se hizo con poca fortuna y fueron detenidos o eliminados por la Guardia Civil. Una nueva expedición de cuarenta hombres se envía por tierra. Movilizada la Guardia Civil, abortó el intento con treinta y tres detenidos, cinco muertos y un herido, un guardia Civil muerto y otro herido por el otro lado. Solo pudo escapar el denominado "El Maquis".

El grupo de Constantino Zapico González (Boger), teniente del ejército republicano y activo militante comunista, organizó una partida reducida en 1937 que amplió con refuerzos franceses. Sustituyó a Fernández Ladreda en la dirección del Comité Antifascista. Murió en una emboscada en 1948.

José Fernández (Pin de Dimas) organizó su partida en fecha que desconozco, fue detenido y condenado a muerte en Oviedo al acabar la guerra y se evadió con otros compañeros. Capturado de nuevo en 1939 cuando trataba de huir a Francia fue condenado a treinta años y nuevamente se evadió del batallón de trabajadores. Reapareció en 1947. Careció de actividad política limitando su actividad a realizar numerosos, atracos en Belmonte, Tineo, Luarca y Grado. En 1948 se trasladó a la zona central y desapareció el grupo al abandonar Asturias las guerrillas socialistas. En 1950 fue devuelto por las autoridades francesas.

La partida de Manuel Fernández Flórez (Comandante Florez) se formó en 1941 con doce hombres. Tuvo un enfrentamiento con la Guardia Civil con resultado de muerte de un Guardia Civil y tres guerrilleros, quedando inactiva. Fue evacuado también en 1948 con el resto de las guerrillas, tras ser herido en un encuentro con la Guardia Civil en que el grupo sufre doce bajas. En la misma fecha se organizó el numerosos grupo de Serafín Fernández Ramón (Santeiro) que actuó en la zona Asturias-León-Lugo, dedicado al atraco, mediante apariciones súbitas en los caminos vecinales. Cometieron numeroso homicidios o "ejecuciones". Por ejemplo, al atracar una camioneta y al comprobar que entre los viajeros figuraban un guardia civil y tres soldados, los "ajustició" fríamente. El año 1947 es herido y se le encuentra muerto en León.

La partida de Lisardo actuó entre 1941 y 1942 (Tuvo una importante actividad, contabilizándo catorce muertes entre la población civil, varios secuestros, uno con muerte del secuestrado al no pagar el rescate, atracos y atentados numerosos. Fue especialmente conocida la muerte del estanquero de Soto, el atraco al coche de línea de Cangas de Onís dando muerte a dos guardias civiles que se incorporaban a su puesto y las lesiones producidas a tres ocupantes del autobús para probar las armas), algunas veces en colaboración con la partida de Caxigal, aunque discusiones sobre el mando les hizo separarse. Muere violentamente en 1951.

La partida de Caxigal (Manuel Diez González)estaba constituida por unos veinte hombres. Se le achaca la muerte de un Guarda Jurado de Carbones Asturianos, donde acudió vestido de Guardia Civil. En 1943 es descubierta la partida así vestida, muriendo tres de ellos. Muy activa en 1944, fue declinando debido a las bajas sucesivas que se le produjeron. En 1950 muere con otros seis miembros del grupo. Dos miembros del grupo: Rubio y Quintana escapan y pasan a otras partidas.

Corsino, Eduardo y Octavio Castiello Garcia formaron otra partida denominada con su apellido en 1941. Se formó con los tres hermanos y dos fugados de un campo de trabajo. Se les computa dos homicidios en 1941. En 1948 una emboscada organizada por infiltrados acabó con la partida. Finalmente cabe reseñar la partida del Alegría, formada también en 1941, tras diversas actividades fue eliminada por la Guardia Civil en 1944.

En la zona central se formó la partida de "Sacatripas", autora de un homicidio en Nava, cercada inmediatamente por la Guardia Civil fue eliminada tras una prolongada refriega.

Los datos estadísticos de que se dispone en general no son fiables. Las estadísticas de Lister que había sido nombrado Jefe militar del movimiento guerrillero por Stalin, comprenden los años 1944 a 49 pero ofrece cifras manipuladas en función de la propaganda comunista y autojutificación marxista. No deben aceptarse, según Hills, sin reservas, ni en general ni en detalle; Las estadísticas del coronel Limia Pérez de los años 1945 a 52, son discutidas y las estadísticas propias de la Guardia Civil, que se elaboraron bajo la dirección del teniente coronel Eduardo Munilla, son parciales. Suelen aceptarse como más precisas las que elaboró el general Sánchez Francisco Aguado del periodo 1943 a 1952.

La estadística asturiana proporciona las cifras siguientes, que siempre serán aproximadas:
Enfrentamientos: 128 lo que proporciona una media de una a 2 al mes. Bajo rendimiento para tan numerosas partidas.
Muertos: 152 guerrilleros frente a 25 fuerzas del orden (16 Guardias Civiles, 4 soldados, 2 policías del cuerpo general de policía y 2 Policía Armada).
Heridos: 27 guerrilleros y 34 gubernamentales (27 Guardias Civiles, 5 soldados y 2 Policía Armada).
Homicidios o "ejecuciones" entre la población civil: 148. Atracos: 305. Sabotajes: 45. Secuestros: 21
Guerrilleros entregados: 13. Guerrilleros detenidos: 118 . Enlaces detenidos: 715.

En la estadística nacional, los maquis de Asturias ocuparon en primer lugar en cuanto a homicidios entre la población civil y el segundo en sabotajes.

Los resultados y sus consecuencias fueron muy pobres en lo político y en lo militar. Ciertamente los dos mil hombres que quedaron en las guerrillas obligaron a movilizar varias unidades del ejército vencedor, pero la falta de continuidad y de coordinación, no originó una gran presión salvo casos puntuales. En los primeros grupos el objetivo era la mera supervivencia, posteriormente se intentó dotar a aquellos grupos de una finalidad política e ideológica y se les presentó como románticos luchando por un ideal democrática, pero la perdida de una estructura jerarquizada militar transformó aquellos grupos en unidades descoordinadas que actuaban según su instinto. La falta de una formación doctrinal adecuada, el enfrentamiento ideológico original, que se mantuvo a lo largo de la campaña, la falta de ayuda exterior y la escasa colaboración de los campesinos, que también se sentían amenazados hizo que los distintos grupos evolucionaron desde una estructura básica militar, a una terrorista, concluyendo en un bandolerismo de subsistencia.

Los resultados y las consecuencias no fueron particularmente brillantes.

Cuestiones médicolegales.

Las cuestiones medicolegales que se presentan en relación con el maquis se refieren, fundamentalmente, a los que presenta la búsqueda y el hallazgo de un cadáver o a las cuestiones que plantea el diagnóstico retrospectivo de posible patología relativa a acciones de guerra o consecuencia de encarcelamientos, trabajos forzados o posibles torturas o malos tratos, valoración de posibles secuelas e incapacidades bien a través de los relatos proporcionados por testigos, por el estudio de los sumarios correspondientes o por el estudio de cadáveres localizados e identificados debidamente inhumados tanto en cementerios como en lugares determinados.

Dato importante es que transcurridos cincuenta o sesenta añosdesde el enterramiento, no se plantean cuestiones de tipo penal, que ya han prescrito y sí solamente las de carácter civil, administrativo y sanitario que implica cualquier exhumación, identificación y registro. También hay que considerar las cuestiones de tipo histórico que originan al estar íntimamente vinculados a un período de la historia de España que aún se está estudiando.

Con relación al estudio e informe pericial debemos considerar que nos encontramos en pleno proceso de cambio, reajuste y reorganización; la propia organización jurídica se encuentra en entredicho y las transferencias en el área judicial acaban de realizarse, están cristalizando y la controversia política no hace sino acentuar la posible conflictividad y ambigüedad existente que crea un evidente confusionismo.

Como es sabido, en todas las ramas del Derecho el dictamen de los peritos constituye uno de los medios de prueba fundamentales. Su importancia crece continuamente ante la necesidad de aportar pruebas ciertas y objetivas a cada caso. Nuestras leyes procesales y reglamentos regulan estas diligencias en lo que afecta tanto al período sumarial como en lo relativo a la fase oraly, por extensión a las investigaciones extrajudiciales que pueden presentarse.

Desgraciadamente, pese a las evidente simplificaciones jurídicas que entraña el estudio de las víctimas de la guerra, son motivo de numerosas críticas tanto con relación a las desviaciones que tiene nuestro sistema, como a las nuevas que se han ido generando, a pesar de las actualizaciones sucesivas. Hoy es imprescindible que se incorporen los nuevos modos y medios investigadores y que se potencien los aspectos científicos frente al subjetivismo y relativismo de los procedimientos anteriores, que tampoco la normativa complementaria ha sabido resolver, y que sólo el buen hacer y la sentido común de las personas implicadas han sabido incorporar.

En primer lugar: el equipo pericial es quien realiza la pericia. De propio intento introduzco el término "equipo" porque dada la complejidad que hoy tiene el trabajo científico forense difícilmente puede encontrarse un perito que sea capaz de abarcar con plena capacidad el ámbito pericial médico. Sin embargo, nuestra normativa sigue refiriéndose al perito como figura individual.

Para actuar como peritos, los actuantes deben poseer el título correspondiente en la ciencia o arte a que pertenezca la materia. Hay que tener en cuenta que, además de la ciencia, existe la especialidad y la subespecialidad, sobre todo en el campo de la medicina. Por su título los peritos pueden ser: titulares, no titulares y judiciales.

Son peritos titulares los que tienen título oficial de una ciencia o un arte cuyo ejercicio está reglamentado por la Administración. La ley les da preferencia sobre los no titulares e introduce una serie de matizaciones complementarias en busca de una mayor competencia. Son peritos no titulares los que careciendo de título oficial tienen, sin embargo, conocimientos o prácticas especiales en alguna ciencia o arte. La norma establece una nueva distinción entre doctores y no doctores.

Un tercer criterio se plantea con carácter geográfico, cuando en el lugar no existan peritos adecuados.

Nuevos preceptos han desarrollado estas normas con relación a muy diversas titulaciones. Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, Arqueólogos y Etnólogos, Arquitectos forenses, Economistas, Profesores y Peritos mercantiles, etc. Sin embargo no se han reglamentado las especialidades médicas y, dentro de ellas, la especialidad de Medicina Legal y Forense cuyo contenido es fundamentalmente pericial.

Debemos incluir también a los peritos judiciales que no se referencian específicamente como tales, pero están contenidos en la Ley de Enjuiciamiento. Comprenden numerosos funcionarios con misión pericial, especialmente Médicos Forenses o el cuerpo de policía judicial con misiones específicamente periciales y de investigación.

La Ley Orgánica del Poder Judicial considera también la existencia de profesionales y expertos que sean precisos para auxiliar a la Justicia.

El propio nombramiento y la elección de un perito competente ofrece una cierta dificultad en si misma, pero en general y concretamente en nuestro caso se presentan numerosas dificultades con que se enfrenta el perito en el momento actual y que hacen que el informe pericial sea poco valorado y rechazado o ignorado en más de la mitad de los casos por los juzgadores y considerado por la sociedad en general y por los medios de comunicación como parcial y ampliamente criticable, dada su superficialidad general.

Si se trata de valorar y estudiar cadáveres y restos humanos, normalmente esqueletizados, la pericia debe ser fundamentalmente médica. La ambigüedad legislativa ha propiciado que en España existan cinco ámbitos periciales médicos con personalidad propia: El del Especialista en Medicina Legal y Forense, el del Médico Forense, el del Profesorado universitario de Medicina Legal y Forense, el del grupo pericial que se origina por los convenios entre la Administración de Justicia y los Colegios de Médicos y el de la Medicina de familia y sus especialidades que pueden ser requeridos para esta función. Todos ellos constituyen actualmente grupos cerrados, inconexos y que se rechazan mutuamente y que raramente colaboran en busca de un interés final común que es la verdad pericial. En el caso que analizamos aún se complica más porque se originan cuestiones y dudas, y se precisan colaboraciones en el campo histórico, en el área geológica, en la metodología arqueológica y en la valoración antropológica. Esta ambigüedad facilita la incorporación de estudiosos y peritos que no son médicos ni tienen formación medicolegal pero que con la mejor voluntad y en su afán de colaborar, muchas veces distorsionan la investigación.

La existencia de un abundante campo pericial en principio no sería defecto, sino virtud, si no fuera por la deficiente formación existente en todos ellos. Teóricamente, los peritos deben poseer una reconocida solvencia profesional y moral, solvencia que se supone más que se exige en nuestro actual procedimiento. No se controla el nivel de conocimientos y su puesta al día ni se estimula de ninguna forma y las listas de peritos se confeccionan según criterios oportunistas y subjetivos según los intereses de las partes o la habilidad de estas para buscarlos y comprometerlos.

Y si la pericia se caracteriza en nuestra norma porque el perito sea capaz de aportar conocimientos científicos o artísticos, el perito debe conocer el método pericial; debe ser perito además de científico y técnico.

La especialización está contemplada en nuestra legislación desde el R.D. 185/85, de 23 de enero. El título de Médico Especialista, es obligatorio, a tenor del art. 1 de todas las disposiciones publicadas, para ocupar un puesto de trabajo en instituciones públicas y privadas y faculta para la utilización del título, garantiza una formación determinada y entraña una acreditación laboral imprescindible para desarrollar su labor.

Las disposiciones vigentes definen posibles áreas de capacitación especializada dentro de la Medicina Legal: Medicina Legal tanatológica, Histopatología forense, Medicina Legal toxicológica, Medicina Legal psiquiátrica, Medicina Legal criminalística y Medicina Legal del daño corporal. La amplitud del campo que abarca la especialidad, las características de sus distintas partes, las peculiaridades que debe tener el médico que las ejerce y la complejidad de las técnicas que deben manejarse hacen ya inviable la existencia de un perito omnisciente que domine todos los campos de la Medicina Pericial. Hoy, el considerable aumento cuantitativo y cualitativo que se está presentando sobre restos óseos, sean judiciales y históricos, justifican plenamente un buen conocimiento de la Antropología física o biológica, tanto desde el punto de vista tanatológico como criminalístico.

Una buena pericia médica en nuestro caso, requiere un buen perito y en él deben concurrir las dos personalidades: la del especialista en Medicina Legal y Forense y la del Antropólogo.

Según lo que llevamos expuesto, el médico general y una buena parte de los peritos que concurren o son llamados a peritar carecen de experiencia en las pruebas propias de la Antropología forense y en los criterios periciales que la caracterizan. Los antropólogos ignoran, habitualmente todo el caudal de conocimientos que aporta la medicina y, concretamente la Medicina Forense. Por esta razón son muy pocos los especialistas en Medicina Legal y Forense o los Antropólogos que están capacitados para realizar la pericia sobre un cadáver esqueletizado al nivel de exigencia que se presenta.

La prensa ha recogido varios de estos trabajos de recuperación, incluso algunos de ellos han tenido repercusión gráfica y se han visto en televisión. Son trabajos heterogéneos realizados por profesionales diversos con colaboraciones sorprendentes. No podemos alargarnos más, sin embargo no me resisto a plantear la serie de problemas que origina la búsqueda, extracción y trabajos de identificación que implican, todos ellos concadenados. Nada se puede conseguir si la búsqueda es insuficiente y escasamente documentada; poco se consigue tras una extracción atropellada y asistemática y los trabajos de laboratorio ofrecen escaso rendimiento si el traslado y conservación es deficiente y si el utillaje y entrenamiento de los investigadores no es adecuado.

Por esto cada vez se hace preciso y con urgencia la organización de equipos homologados, capacitados con una oferta adecuada para ponerlos a disposición de las asociaciones, organizaciones y personas interesadas en estos trabajos. Yo mismo, como presidente de una potente asociación de carácter médico, antropológico e historico me ofrezco para que, desde la sociedad se oferten, con toda garantía los equipos posibles, independientes, competentes y con un rendimiento adecuado.

Muchas gracias.


BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA.

AGUADO SÁNCHEZ, FRANCISCO.- El maquis en España. Madrid, 1975
ALTUBE, J.L., BATTANI, D.A. y GALEANO, V.A.- Manual de técnica pericial para médicos. García Alonso. Buenos Aires, 2003.
ARMAS MARCELO, J.J.- Guerracivilistas. Blanco y Negro Cultural. Pag. 2, 17-7-2004
AMBOU, Juan.- Los comunistas en la resistencia nacional republicana. Madrid, 1978.
ARANDA MATA, ANTONIO.- La guerra en ASTURIAS, Aragón y Levante. En "Guerra de Liberación". Zaragoza, 1961.
AZNAR, MANUEL.- Historia militar de la guerra de España. Madrid, 1940.
BARAGAÑO ALVAREZ, RAMON.- La Guerra civil y las guerrillas en Asturias (1936-1952). En "Historia de Asturias". T. 8. Gijón 1977.
CABEZAS, JUAN ANTONIO.- Asturias: catorce meses de guerra civil. Madrid, 1975.
CICERO GOMEZ, ISIDORO.- Los que se echaron al monte. Madrid, 1977.
COSSIAS, TOMAS.- La lucha contra el maquis en España. Madrid, 1956.
DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO SALVAT. Estella. Navarra. T. 17, 1985.
DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO ESPASA. Espasa Calpe, T. 8, Madrid, 1998.
GARCIA CARCEL, RICARDO.- La Guerra Civil y la memoria histórica. Blanco y Negro Cultural, Pág. 4 y 5, 17-7-2004.
HEINE, H.- La oposición política al franquismo. Madrid, 1983.
HUGH, THOMAS.- La Guerra civil española. Barcelona, 1999
MARTINEZ BANDE, JOSE MANUEL.- La guerra en el norte. Madrid, 1969.
MARTINEZ BANDE, JOSE MANUEL.- El final del frente norte. Madrid, 1972.
MARTINEZ BANDE, JOSE MANUEL.- Historia de la Guardia Civil. T. 6.- Madrid, 1985.
MOLINA, J.M.- El movimiento clandestino en España (1939-1945). México, D.F. 1976.
MUÑIZ OSCAR.- Asturias en la Guerra Civil. Salinas, 1976.
PONS PRADES, EDUARDO.- Guerrillas españolas, 1936-1960. Barcelona, 1977.
PRESTON, Paul.- La Guerra civil española. Barcelona, 2003.
PRIETO, INDALECIO.- Los guerrilleros asturianos. En "Convulsiones de España". T. II. México D.F. 1968.
RODRIGUEZ JOUVENCEL, M.- Manual del Perito Médico Díaz de Santos. Madrid, 2002.
SABORIT, ANDRES.- Asturias y sus hombres. Toulouse, 1964.
SALAS LARRAZABAL, RAMON.- Pérdidas de la Guerra Civil. Barcelona, 1977.
SANTULLANO, GABRIEL.- Guerra Civil. En "Gran Enciclopedia Asturiana". T. 8. Págs, 67-73. Gijón, 1972.
SOLE I SABATE, J.M. y VILLARROYA, J.- Mayo de 1937-abril 1939. En "Victimas de la Guerra Civil". Madrid, 1999.
SOREL, ANDRES.- Guerrilla española del siglo XX. Paris 1970.
VIDAL SALES, JOSE ANTONIO.- Después del 39: la guerrilla antifranquista. Barcelona, 1976.
VILLALAIN, J.D. Y PUCHALT, F.- Identificación antropológica policial y forense. Tirant lo Blanch. Valencia, 2000.