BUENAS RAZONES PARA RESISTIR CON LA GAVILLA VERDE 

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Sin embargo, la pequeña cámara pierde su norte, se debate entre dos cauces igualmente atractivos y que dicen desembocar en el mismo lugar, y se pregunta ¿si la verdad está en ambos, por qué uno pretende emborronar la imagen del otro? Tal vez porque la verdad haya dejado de ser patrimonio universal para convertirse en imagen representativa de una parte, o tal vez porque el derecho a otorgarse unas ideas sólo ha sido permitido a quien produce más ruido de pucheros en su intentona de que el eje de la cámara gire hacia su posición. Entonces, es que volvemos al pasado, no hemos encontrado un pasaje hacia el futuro -aquello que los historiadores judeocristianos y los materialistas dialécticos califican como el lugar al que se aspira-, sino que permanecemos en la rueda del eterno retorno para reconstruir una vez más una versión aderezada de la historia universal de la infamia. Y es en esa encrucijada que la pequeña máquina visual mira hacia el horizonte más espacioso, donde caben más elementos de variedad, donde nadie se alza como gurú del "recto camino", ni nadie pretende ser el portavoz de la autenticidad, que, si alguna vez existió, se ocultó tras un espeso velo en el momento que se comenzó a hablar de ella. Benditos sean los justos que nunca pretendieron dar con esa verdad.

Antonio Moya Zarzuela. Documentalista.