TERRITORIO MAQUIS | VICTORINO PEREDA ORTEGA "INO". 

Victorino Pereda Ortega "Ino", natural de Tormes, pueblecito burgalés, a escasos kilómetros de Briviescas.

Delegado político del Comandante "Carlos" en la Agrupación Guerrillera de Cáceres.

Muerto en una emboscada de la Guardia Civil gracias a una delación de José Ballesteros González “El Carretero”, desertor o infiltrado, cuando se dirigía con “El Mexicano” (Alejandro Barroso Escudero) a la majada de la “Artijuela” a pertrecharse de víveres.

Exhumación de "Ino", 21 de Julio de 2007.

INFORME DE LA DESAPARICIÓN DE “EL INO”.

IDENTIDAD. QUIÉN.

Nombre y lugar de nacimiento: Victorino Pereda Ortega, natural de Tormes, pueblecito burgalés, a escasos kilómetros de Briviescas. Nació probablemente en 1912 o en noviembre o diciembre de 1911. Cuando murió en combate en noviembre de 1945 tenía la “edad de Cristo” como decía mi abuela; 33 años, con lo cual las únicas fechas posibles son las anteriormente reseñadas. Hacia 1930 marchó a la capital donde residió hasta el comienzo de la Guerra Civil.

Sexo: Hombre.

Nacionalidad: Española.

Estado civil: Casó con Encarnación Menéndez y tuvo dos hijos: José Luis Pereda Menéndez y Beatriz Pereda Menéndez. El primero tuvo a su vez tres hijos (José Luis, Begoña y Silvia) y la segunda dos hijos (Beatriz y Ángel, su nieto que escribe este breve informe). Encarnación, 15 años después, contrajo matrimonio con Domingo con el que tuvo una nueva hija, Tina. Enviudó poco tiempo después. Doblaba jornada en su trabajo de limpiadora en las pastelerías Mallorca y continuaba siendo una fiel militante antifranquista. En los últimos años de dictadura sufrió un derrame cerebral que le paralizó la mitad del cuerpo, que no la cabeza, que siempre le funcionó perfectamente. Murió hace más de tres lustros tras una larga enfermedad con un repentino desenlace. Siempre la recuerdo con el puño levantado.

Profesión: Guardia de Asalto republicano. Sirvió a la República entre 1936-1939 combatiendo en el frente de Madrid como Comisario delegado de Compañía del Ejército de Tierra (ver Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional, Número 324, páginas 1065 y 1066, Barcelona 10 de diciembre de 1938). Después de la Guerra Civil tenía un puesto de venta de ropa en el Rastro.

Domicilio: Tras la Guerra vivía junto con su mujer y el primero de sus hijos en un chalet alquilado por el PCE en la zona de Arturo Soria-Ciudad Lineal. Este chalet servía como lugar de encuentro para los guerrilleros, escondite y “hospital” improvisado. Entre los episodios que contaba mi abuela del chalet en Madrid, recuerdo uno en el que estuvo atendiendo a un guerrillero con problemas en los ojos, corrió gran peligro de perder la vista, mi abuela, Encarnación, estuvo haciéndole curas y llevándole al médico haciéndose pasar por su hermana. Este hombre, más tarde, fue un delator.

Actividad política: era miembro del PCE. Con el final de la Guerra se alistó en la guerrilla antifranquista y sirvió en ella como enlace y delegado político del Comandante Carlos en el Ejército Nacional Guerrillero (Agrupación Guerrillera de Extremadura-Centro) operativo en Cáceres (véase página 230 del libro “La guerrilla antifranquista en Toledo” del profesor Benito Díaz Díaz, editado en 2001 por Colectivo de Investigación Histórica Arrabal; página 380 del libro del profesor Francisco Moreno Gómez “La resistencia armada contra Franco” editado también en 2001 por Crítica; página 130 del libro del profesor Julián Chaves Palacios “Huidos y maquis: la actividad guerrillera en la provincia de Cáceres 1936-1950” editado por la Diputación General de Cáceres en 1996). En estos tres libros se detalla la operación / emboscada donde cayó muerto por disparos de la Guardia Civil y somatenistas un guerrillero de la Agrupación de Extremadura Centro; aunque solo en el texto de Moreno se completa la información con los nombres y apellidos del guerrillero y su cargo en el Ejército Guerrillero. Más información sobre estos hechos también la podemos encontrar en la página 9 del VI Tercio Rural de la Guardia Civil. 106 Comandancia, en “Trabajos preparatorios para la elaboración de la Historia de la Guardia Civil en lo que afecta a la 106 Comandancia, Archivo Histórico de la Guardia Civil donde se alude a la muerte del delegado político de los bandoleros de la Agrupación Extremadura Centro, Ino, y donde se le define como un destacado elemento por sus fechorías y desmanes; páginas 83 y 274 (Ejército Nacional Guerrillero. Ejército de Extremadura y Centro. 1ª Agrupación Estado Mayor) del libro del Coronel de la Guardia Civil Francisco Aguado Sánchez “El Maquis en sus documentos”, editorial San Martín, 1976 donde se cita a un guerrillero apodado Hino como un heroico compañero y un buen guerrillero en palabras de “Carlos”). “El Ino” como le conocían en la Sierra, hacía numerosos viajes de Madrid a Cáceres y viceversa para prestar servicios de comunicación y logística; también pasaba temporadas en el monte cacereño en la división comandada por Joaquín Ventas Cintas “Chaqueta Larga”, la división 13.

TEMPORALIZACIÓN. CUANDO.

Fecha de desaparición: Entre el 11 de noviembre y el 12 de noviembre de 1945. Su hijo José Luis tenía cuatro años y su hija Beatriz, a la que no conoció, contaba con tres meses de edad. A Encarnación, su mujer, no le comunicaron nunca “oficialmente” la muerte de su marido. Hay un documento de la Comandancia de la Guardia Civil, fechado el 16 de mayo de 1963 (18 años después) dirigido al alcalde de Ugena (Toledo) residencia posterior de Encarnación, donde se reseña su muerte en combate. Encarnación nunca recibió los enseres personales de su marido y fue encarcelada tras la muerte del mismo por sospechas de colaboración con el maquis.

ESPACIO. DONDE.

Lugar de desaparición: En la majada de “La Artijuela”, si consultas los carteles indicativos del pueblo al que pertenece; o “La Hortiguela” si consultas la documentación de la Guardia Civil. Su muerte aparece reseñada en el “Libro de Muertos” de la Iglesia de Roturas de Cabañas, pueblo al que pertenece dicha majada; a su vez, Roturas de Cabañas, pueblo situado en un hermoso paraje entre dos montañas, aparece incluido en el término de Cabañas del Rey que pertenece a la provincia de Cáceres. También se atestigua la muerte en un documento de la Comandancia de la Guardia Civil, fechado y firmado el 16 de mayo de 1963 por el Teniente Coronel Primer Jefe de Cáceres en el que alude a la muerte del “bandolero” en enfrentamiento armado con fuerzas del propio cuerpo.

“El Ino” fue velado el 13 de noviembre en el edificio conocido por “las escuelas” por dos vecinos de la localidad; uno de ellos era Juan Suárez, abuelo de la actual administrativa del actual Ayuntamiento instalado en el mismo edificio, Cristina. Fue enterrado el 14 de noviembre mediante un “entierro de pobre” como aparece citado en el “Libro de muertos” parroquial justo a la entrada del cementerio viejo de Roturas, para que todo el mundo pudiese “pisar la tumba del rojo” al pasar al cementerio como han confirmado los hospitalarios vecinos del pueblecito.

A día de hoy, el fallecimiento de Victorino Pereda Ortega no está anotado en el registro civil de Cáceres.

A Encarnación nunca le dijeron donde se produjo la muerte de su marido y donde estaba enterrado. Encarnación murió sin saber donde yacía el padre de sus dos primeros hijos. Su hija, Beatriz, y su nieto, el que escribe el presente texto, no lo han sabido hasta el año 2007 y debido a nuestras propias investigaciones y sucesivos viajes a Extremadura financiados por nosotros mismos.

NOTA: añadir comentarios sobre los castigos post-mortem de la Guerra Civil , la Dictadura y sus efectos en familias y comunidades.

RESPONSABLES. POR QUIÉN.

Responsables de la desaparición: Miembros del cuerpo represivo franquista de la Guardia Civil. “El Ino” murió en combate contra la Guardia Civil y somatenistas reclutados para tal fin posiblemente la noche del 12 de noviembre de 1945. El episodio está reseñado en los tres libros citados anteriormente: páginas 379-381 (Moreno Gómez: 2001), 129-130 (Chaves Palacios: 1996), página 230 (Díaz Díaz: 2001).

Vicenta Martín, que vive actualmente en Aldeacentenera, por aquel entonces solo una niña huérfana vecina del pueblo (su padre Zoilo Martín Robledo, militante socialista, fue “paseado” por falangistas en 1936 y enterrado en el monte), conocía a “El Ino” de alguna de las incursiones de los guerrilleros en el pueblo en busca de pertrechos pudo ver el cadáver sobre unos palos cuando lo bajaron de la majada por medio de un burro. En otra ocasión vio su foto en un cuaderno de la Guardia Civil de Cáceres, cogida la cabeza barbuda por los pelos para que se le viese la cara.

SUCESO. CÓMO.

Hechos de la desaparición: Gracias a una delación de José Ballesteros González “El Carretero”, desertor o infiltrado, sorprendieron en una emboscada a dos guerrilleros que se dirigieron a la majada de la “Artijuela” a pertrecharse de víveres. Los dos guerrilleros eran “El Ino” y “El Mexicano” (Alejandro Barroso Escudero). Era una noche oscura, lluviosa, tormentosa y una espesa neblina cubría la majada. En los informes de la Guardia Civil se habla de intento de secuestro, la gente del pueblo habla de recogida de alimentos; así como el superviviente de la emboscada, “Mexicano”, con el cual hablé por conferencia telefónica con Francia; ya que conocían a “los del monte” de haber bajado en más ocasiones a por alimentos. De todos modos que dos guerrilleros intenten secuestrar a un matrimonio de edad avanzada en plena tormenta no es muy creíble. Y en el cuerpo de “El Ino” se hallaron más de 2.500 pesetas, con lo que el móvil del secuestro se desvanece. Julio García, actual alcalde de Roturas, por el PSOE, cuyos abuelos eran el matrimonio anteriormente reseñado sostiene también la versión de la recogida de los alimentos. Regresando a la luctuosa noche, cuando llegaron los guerrilleros los emboscados ya los esperaban y se produjo un tiroteo que se saldó con “El Ino” muerto, un guardia civil, Román García Sánchez, gravemente herido que moriría esa misma noche en Deleitosa, “Mexicano” huido de manera casi sobrenatural y varias cabras y cerdos fallecidos por los disparos de la Benemérita.

He investigado sobre los hechos de esa noche: a través de los libros anteriormente reseñados, de la documentación encontrada (documentos de la Guardia Civil sobre la muerte de “El Ino”, registro del “Libro de muertos” parroquial del pueblo, expediente personal del Guardia Civil Román García Sánchez, donde aparece reseñada la acción que llevó a su muerte) y los testimonios orales de testigos directos (“Mexicano”) e indirectos (Satur o Saturio, Eulalio Barroso Escudero “Carrete”); además de otras aportaciones documentales orales de vecinos y familiares de Roturas (Julio García, Cristina Suárez, Vicenta Martín, etc.

Existen dos versiones de los hechos, las cuales no difieren en lo fundamental, que voy a pasar a relatar. La primera versión es secundada por la totalidad de los vecinos de Roturas y dice así:

Hacia las 10 de la noche, bajo una copiosa lluvia y envueltos en una niebla baja y espesa los dos guerrilleros se aproximaron a la casa de la majada, la cual se encuentra en la cara oculta de la montaña. “El Mexicano” entró en la casa, “El Ino” permaneció en la puerta como centinela y un pequeño grupo guerrilleros se quedaron esperando en un molino cercano. La Guardia Civil junto con los somatenistas tenía la casa rodeada y andaban escondidos en la casa, en el cortijo, el establo y rodeaban el lugar. Un Guardia Civil abrió fuego con una ráfaga contra “El Ino” sin previo aviso y todos los guardias civiles y somatenistas empezaron a disparar entre ellos. “El Ino” cayó muerto sin enterarse de nada, “Mexicano”, salió de la casa de un salto, sobre el cuerpo de “El Ino” y huyó mientras los guardias se mataban entre ellos. Uno cayó mortalmente herido por fuego de un compañero. La versión de los vecinos de Roturas del tiroteo emana de lo que les contó el tío Matías, que estuvo presente esa noche como apoyo a los guardias civiles. Dicha versión es coincidente en muchos puntos entre las distintas voces. Aún vivía el guardia cuando Saturio, un vecino, subió a la majada, como del médico, que olvidó el maletín del miedo que tenía. Allí vio el cadáver de “El Ino” y al guardia quejarse y maldecir a un compañero suyo al que acusaba de los disparos que había recibido. A “El Ino” lo bajaron de la finca, en la montaña, al pueblo entre dos bestias y dos haces de leña: Mientras que al moribundo guardia en una escalera. Fue velado en Retamosa. “El Ino” fue llevado a las “Escuelas” en Roturas, donde el ama del cura pidió prenderle fuego, el capitán de la Guardia Civil se negó a ello aduciendo que si algo debía ya lo había pagado y el cura decidió darle sepultura porque quizás era creyente. Le estuvieron velando toda la noche, de su espalda, cosido en la chaqueta, encontraron 2.500 pts por indicación del otro confidente “Lobo” que alertó a los guardias que Ino guardaba la documentación en la espalda.

La segunda versión, de “Mexicano” aporta nuevos datos:

Fueron cinco guerrilleros a la finca, tres se quedaron en las inmediaciones y “El Ino” y el propio “Mexicano” se acercaron a la casa; “Mexicano” entró en ella mientras que “El Ino” permaneció como centinela. La casa estaba a oscuras y “Mexicano” habló con el matrimonio; les preguntó por qué estaban todas las luces apagadas y le respondieron que se iban a acostar. Entonces encendió un fósforo, vio a un guardia civil en la habitación y comenzaron los disparos. “Ino”, apostado en la puerta disparó contra el guardia civil que iba abrir fuego sobre “Mexicano”; ambos se dispararon a quemarropa. “Mexicano” logró saltar sobre “Ino”, ya caído, y a pesar de las ráfagas logró escapar. “Mexicano” sostiene que la acción de “El Ino” le salvó la vida.

Conclusiones: De esto se deduce que o bien, hubo un guardia civil muerto por fuego amigo aquella noche y otro herido por los disparos de “El Ino”. O bien que solo hubo un herido entre los guardias civiles que posteriormente murió a consecuencia de las heridas y que fue “El Ino” el que le disparó; y por la confusión reinante se pensó que fueron los propios guardias civiles. En el expediente personal del guardia civil muerto, Román García Sánchez se cita al menos dos heridas de bala. “El Ino” que llevaba un fusil solo pudo disparar una vez, según versión de “Mexicano”; su cadáver presentaba una hilera de disparos, como una diadema, alrededor del pecho, con lo que se puede concluir que murió en el acto victima de una ráfaga de metralleta. Aún se conserva la puerta de entrada a la casa de la majada en la que se pueden apreciar una hilera de orificios provocados por disparos de bala. Esto concuerda con la ráfaga que causó la muerte a “El Ino”. Por tanto, a la espera, de nuevas aportaciones, mi hipótesis es la siguiente: el guardia civil muerto, fue herido primeramente por “El Ino” y posteriormente por sus compañeros, no sabiendo qué disparó fue el mortal.

El guerrillero "Veneno", Francisco Blancas Pino, que durante una temporada colaboró en la Agrupación Guerrillera de Extremadura-Centro aporta su propia idea de los hechos basándose en su experiencia guerrillera: una vez comprobada la desaparición de a la postre el fugado y delator Carretero el grupo discute sobre si acometer la acción prevista para la noche siguiente en la majada. Como no está claro el motivo de la desaparición de Carretero (visita a la familia o alguna novia, abandono de la guerrilla, delación…) unos sostienen el acometer la acción (Mexicano e Ino) y otros no se fían. Finalmente van Mexicano e Ino a recoger víveres a la majada mientras el confidente Carretero avisa a la Guardia Civil que junto con los somatenistas preparan la emboscada. Por la noche es Ino y no Mexicano quién toca la puerta y es recibido con una ráfaga de metralleta que a duras penas logra responder. Mexicano huye mientras se forma un tiroteo caótico. Esta versión explicaría mejor las heridas de ráfaga en el pecho de Ino y que consiguiera escapar de la celada sin ser herido Mexicano.

Un camarada de partido de “El Ino”, meses después del enfrentamiento visitó a Encarnación y le dijo que su marido murió combatiendo y que abatió a dos guardias civiles antes de caer muerto. Esta versión de momento no está contrastada.

El partido ayudó durante dos años a Encarnación, enviándole botes de leche para su hija pequeña, los cuales servían para alimentar a toda la familia.

Adjunto:

  • Copia del documento de la Comandancia de la Guardia Civil de Cáceres, fechado en 1963, donde se da fe de la muerte del “bandolero” Victorino Pereda Ortega, apodado “El Ino”.

  • Copia del libro de muertos [anverso - reverso] de la Iglesia de Roturas de Cabañas de noviembre de 1945 donde se habla de un “entierro de pobre” impartido a un “bandolero” sin documentación por parte del párroco de la localidad G. Rodríguez López.

  • Copia de las dos últimas páginas [anverso - reverso], fechadas a 30 de noviembre de 1945, del expediente personal del guardia civil Román García Sánchez donde se relata su muerte por heridas de fuego en enfrentamiento con unos “bandoleros”.

  • Fotos de “El Ino” y su familia.

  • Fotos de la finca de la “Artijuela” donde aún se pueden apreciar las señales de las balas en una de las puertas de la propiedad. La cual pertenece al actual alcalde del pueblo, Julio García, nieto del matrimonio al que supuestamente iban a secuestrar.

AYUDAS PERSONALES.

Sin la colaboración desinteresada de Encarnación Menéndez, Beatriz Pereda, Gonzalo Vivas, su madre Vicenta Martín y el resto de su familia, Saturio, Julio García, Cristina Suárez, los habitantes de Roturas en general, los profesores Julián Chaves, Benito Díaz, Francisco Moreno, Eulalio Barroso Escudero “Carrete”, Fina Barroso, Alejandro Barroso Escudero “Mexicano”, el amable funcionario del Registro Civil de Cáceres, Manuel Cerezo funcionario del Archivo Histórico de la Guardia Civil en Madrid, Emilio Sales, José María Pedreño y demás compañeros del Foro por la Memoria y otras personas que a buen seguro merecen ser también citadas, el presente informe no hubiera podido llevarse a cabo en estos términos. Gracias a todos/as.

AYUDAS INSTITUCIONALES.

Julio García, actual alcalde de Roturas, nos ha reiterado su ayuda desinteresada para con la exhumación del guerrillero Ino. Demás ayudas de otros organismos e instituciones oficiales: nada, ninguna; cero.

MEMORIA HISTÓRICA.

Desde 1939 hasta la actualidad se han honrado y se siguen honrando la memoria de los vencedores de la Guerra Civil Española que conllevó una dictadura de 36 años oficiosos. Los miles de muertos, fusilados, paseados, represaliados, encarcelados, exiliados, torturados, arruinados, esclavizados, etc. y sus familiares se han tenido que contentar con las migajas de las migajas ofrecidas a modo de caridad por parte de un Estado, que se dice y se cree democrático, que no termina por asumir el ominoso legado del cual ha emergido desde una Transición con más sombras que luces. Todas las víctimas españolas y sus familiares, producto de catástrofes naturales, guerras extranjeras o de terrorismo tienen un buen número de ayudas oficiales así como diversos homenajes. El Estado, como es su deber, se responsabiliza de las mismas, aunque no haya tenido que ver nada con sus perpetradores. Las víctimas del Franquismo y sus familiares son víctimas directas del Estado (franquista en este caso), del terrorismo de Estado, mucho más pernicioso que cualquier tipo de terrorismo porque viene precisamente del quién te de debe proteger y es mucho más difícil de evitar. Han pasado más de 60 años y los desaparecidos aún no descansan en paz, siguen siendo fantasmas, historias que se susurran y se hablan en voz queda; los muertos, fusilados y encarcelados siguen apareciendo en los documentos judiciales y policiales como bandoleros, asesinos, delincuentes, rebeldes, golpistas. Los que son héroes en Francia son proscritos en España y por el mismo motivo: por luchar contra el fascismo, el nazismo y por la libertad. Lo que en Alemania son museos del horror (los diversos campos de concentración en territorio germano), en España son lugares de visita, ocio, esparcimiento y peregrinaje (Valle de los Caídos). Si en Italia, la Iglesia católica pidió perdón por su anuencia con los fascismos; en España se vanagloria de ello mientras disfruta de un Concordato especial con el Estado. Si en Argentina o Chile se ha llevado a los tribunales a los responsables de crímenes contra la humanidad, en España se siguen desoyendo los informes de Amnistía Internacional sobre las víctimas del Franquismo y los responsables de tanto dolor y humillación así como sus herederos no solo se pasean por las calles y parques sin ninguna limitación sino que se encuentran instalados en cargos relevantes tanto en el poder político, administrativo, judicial, policial y económico. Se habla mucho últimamente del terrorismo en todos los ámbitos de nuestro país: el Estado español equiparará algún día a las víctimas de terrorismo a las víctimas del Franquismo, teniendo en cuenta que el terrorismo de estado, como hemos observado anteriormente, es siempre peor que cualquier otro tipo de terrorismo perpetrado por cualquier grupo por que la responsabilidad del mismo es achacable en un cien por cien al mismo estado que se supone garante de los derechos y libertades de todos sus ciudadanos.

Te dirán que se está trabajando en una nueva “Ley de reparación a víctimas de la Guerra Civil y del Franquismo” que va a reparar esta deplorable y condenable situación. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Juristas consideran que el actual proyecto de ley no busca la verdad y se encuentra al margen del derecho internacional; no solo no garantizan los derechos fundamentales de las víctimas sino que los obstaculiza. Para estas tres organizaciones con sólida experiencia en la lucha por los derechos humanos en general con experiencia den más de 25 procesos internacionales de transición democrática, en particular: “en el actual texto, el Estado español no asume responsabilidad alguna por los crímenes atroces que se cometieron en este periodo, ni se mencionan los principios de verdad, justicia y reparación para las víctimas” (Wilder Tyler, director de HRW).

Te dirán que hay que pasar página (cosa que no se aplica a Chile, Argentina, Uruguay, Rusia, Serbia…); te dirán que ya se cerraron las heridas y no hay motivo para volver a abrirlas (mi abuelo, el padre de mi madre, el hermano de mi tía, el esposo de mi abuela -y otros miles- yacen en oscuras tumbas sin nombre; muchos de ellos no tienen ni certificado de defunción; son casos abiertos, sin cerrar); te dirán que la verdad ya salió a la luz con numerosos libros que tratan del tema (hay tantos a favor como en contra convirtiendo el tema en un debate estéril de falsas equidistancias. El proyecto de ley pretende omitir la identidad de los presuntos perpetradores de graves violaciones de los derechos humanos. La verdad sin reparación, además, sirve de bien poco. Más bien te envenena al favorecer la impunidad.); te dirán muchas cosas mientras esperan que acaben por morir todos los testigos de aquel periodo y el olvido se pasee por los camposantos. Mientras tanto seguiremos investigando, recordando y cavando.

REDACTORES:

Ángel Serrano Pereda.

Beatriz Pereda Menéndez.