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“Españolito, te guarde dios”
(Antonio Machado)
Las barbaridades que a menudo te toca oír. ¿Por qué
digo esto? No entiendo a los que defienden, a estas alturas de nuestra
longeva Historia, pues debe aclararse algunas falsas memorias, no sea
que nos creamos todo lo que dicen algunos políticos o eruditos de
rebajas; podríamos sufrir un cortocircuito cerebral, que no queremos
recordar la mayoría de este país: Aquello de, Única, Grande y Libre.
Pues según los libros no lo hemos sido jamás. En el pasado fuimos, reino
de reinos, más o menos como ahora somos. Tuvimos a tres culturas (hoy
más, tres religiones (hoy más), conviviendo durante muchos siglos,
algunos esplendorosos; sobre todo en las ciencias, como nuestro pasado
andalusí, por ejemplo. Cierto es, que seguimos solucionando con las
guerras, nuestras absurdas diferencias. No crean que tenemos que irnos
muy atrás. Ahora tenemos el ejemplo de la Guerra de Irak y Afganistán.
Hace mas de setenta años, hubo una Guerra Civil, de la que algunos de
sus protagonistas viven, y espero que vivan; lo sigan haciendo como
merecen. Pero como es natural e inexplicablemente a la vez, es buscar
que tu comunidad sea la mejor y con el mayor pedigrí posible. Los vascos
y navarros, cuentan con una cultura ancestral. Los gallegos, los
catalanes, los andaluces, los asturianos, los cántabros, los estremeños,
los valencianos, los catalanes, los murcianos, los
castellanos-manchegos; y no quiero olvidarme de los canarios, que tienen
en el Guanche sus orígenes más lejanos. Pero yo soy burgalés,
castellano-mediterráneo (si me permiten) Reclamo ser quien tiene los
orígenes más antiguos. Tengo pruebas irrefutables, antropológicas,
científicas, que demuestran mis credenciales. Los burgaleses tenemos en
nuestro origen, al Neandertal más añejo de Europa; 800.000 años del ala,
en Atapuerca, a diecisiete kilómetros de la casa de mi señora madre en
Burgos. Supongo que no habrá territorio europeo que haga sombra más
longeva en el continente al asunto que tratamos. Reconocerán conmigo que
esto suena muy desafinado, absurdo del todo. Que podemos caber
cómodamente en esta piel de toro, porque siempre cupimos. No se trata de
querer tener razón o imponerla; podemos perderla de tanto tensarla con
estupidez y soberbia. No debería ser tan difícil entenderse (pero lo es)
y lograr que los verdaderos problemas, los verdaderos problemas
sociales, vitales, estén en constante mejoría y crezcan. Me preocupa que
algunos políticos parece que hagan lo imposible por impedir que vivamos
mejor. ¿Creen que es honesto engañar por un puñado de votos? Ustedes
sabrán, pues les votan y ante eso, nada se debe objetar. Es legítimo.
Afortunadamente, el pueblo soberano, siempre ha sabido corregir
electoralmente a quienes lo hicieron mal, o muy mal. Creo que no perdona
la insolencia de los que gobiernan ni la usurpación de sus derechos de
ciudadanos. Dicho de otro modo, que es más inteligente. Pensemos que el
pueblo lleva milenios pagando las decisiones de otros, numerosas veces,
incluso con su vida. Porque tuvieron que levantar castillos y palacios a
reyes despóticos y señores feudales con Derecho de Pernada. Que ha
sufrido su egoísmo con la bendición de los que deciden en nombre de Dios
aliarse siempre con los poderosos. Se necesita en la Iglesia un monje
franciscano de Papa. O una monja. Por aquello de predicar con el ejemplo
de la pobreza. He tenido el gusto de encontrarme, entre ellos y ellas, a
buenas y notables personas. Y lo dice un agnóstico, creo...
Cuando hablan esos políticos de bienestar o se pasean
por los mercados diciendo sus habituales tonterías, sus nada originales
embustes, puede ocurrir que alguna dependienta del Mercado Central, por
ejemplo, que madruga a las cinco de la mañana, y con ese trabajo puede a
duras penas afrontar sus deudas con los generosos y bienhechores bancos
(aunque sus ingresos son insuficientes); y los estira y estira, hasta
que no puede estirarlos más. Cuando tiene que hacer lo imposible para
llevar a la escuela a los niños, y va como una loca (menos mal que cada
vez somos más los hombres que compartimos esas locuras) con sus
preocupaciones cotidianas, agobiantes. Las ves por la calle, tirando de
los infantes que no la obedecen. Le faltaba, que un-a moña con traje de
pijo-a, que no ha visto nunca ni seguramente tenga ganas, le diga, que
si le vota, vivirá mejor. Lo menos que le puede pasar al político
inoportuno, es que vea una merluza fresca estrellarse en sus morros. En
estos momentos imagino cuando sueño estas escenas, que vale la pena
estar vivo. Hacen, por un breve instante, que crea una y otra vez en el
Ser Humano. En su eterna rebeldía. Solo que en mi sueño, yo le hubiera
dado con un atún del Norte, como yo.
Benjamín Lajo Cosido
(Escritor e Investigador)
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