CINE Y DOCUMENTALES 

AIDA.

Dirección: Pablo de María Díaz y Pablo A. Quiroga Prendes.

País y año: España, 2003.

 ficha técnica

Dirección: Pablo de María Díaz & Pablo A. Quiroga Prendes.
Auxiliares: Josu Pedrosa González, Berny 'hXc' Castillo Cambón.
Script: Carlos Prieto Cabrera.
Producción: Pablo A. Quiroga Prendes (Asociación Cultural El Santo Milagro) & Pablo de María Díaz (Asociación Cultural Ocho Calcetinos y Medio).
Ayte. Producción: Ignacio Solís.
Guión: Gonzalo Mañana Palacio.
Traducción: Xuán Castañón & Xoxé Candel.
Director Fotografía: Gonzalo Mañana Palacio
Cámara &p; iluminación: Oliver García; Maria Alonso; Marta Suárez
Operador Cámara b: Francisco Blanco Ramos
Montaje: Carlos Prieto Cabrera
Sonido: Cesar García; Gonzaga García; Silver Alonso; Guillermo González
Efectos Visuales: Pablo 'Stewie' López
Ayte. Fx: Estefania Alonso
Aux. Fx: Ruven Cantón
Pirotecnia: Pirotecnia Morís
Música: Cuerria; Skitarna; Xéliba

 sipnosis

Rodado en Cabranes, se trata de un cortometraje en “llingua asturiana”, que esta rodado en la localidad de Viñón, en el concejo de Cabranes, y en su capital, Santolaya.

Ambos lugares, tanto por vegetación como por arquitectura tradicional, reunieron las condiciones que los responsables del rodaje consideraron idóneas. Quiroga destacó la “maravillosa” respuesta de la población y las autoridades del concejo.

Fueron un total de 22 los actores que representaron a 6 guardias civiles, 6 maquis y 10 vecinos del pueblo. Junto con ellos, y detrás de las cámaras, trabajaron un grupo de estudiantes de tercer curso de cine, provenientes de concejos como Oviedo, Gijón, El Entrego, Trubia, Avilés y, por supuesto, Carreño.

Desde nuestro presente, un periodista revisa los terribles acontecimientos que marcaron la vida de una chica tras la Revolución de Octubre del 34, Aida. Los saltos en la memoria y en el tiempo nos llevan a los primeros años de Aida, las tardes en la escuela, los primeros juegos... y nos adentramos en la fatídica noche en que la detuvieron. La tortura no es quien va a hacer hablar a Aida, que será conducida al paredón a la mañana siguiente. Todos los esfuerzos por evitarlo por parte de sus compañeros maquis fracasan contra lo inevitable.