CINE Y DOCUMENTALES 

EL ESPIRITU DE LA COLMENA.

Director: Víctor Erice.

País y año: España, 1973.

 ficha

Director: Víctor Erice
Guionistas: Víctor Erice y Angel Fernández Santos
Fotografía: Luis Cuadrado
Música: Luis de Pablo
Productor: Elías Querejeta

Fernando: Fernando Fernán Gómez
Teresa: Teresa Gimpera
Ana: Ana Torrent
Isabel: Isabel Tellería
Frankenstein: José Villasante

 ficha técnica

Film: Color / 35 mm
Nacionalidad: España
Año: 1973
Duración: 97 minutos
Versión original en castellano

 sipnosis

El escenario es un pueblo de Segovia, que podría ser cualquier pueblo después de una guerra.

Dos niñas sufren la terrible experiencia de descubrir la realidad cuando los sombríos supervivientes de la guerra han decidido clausurar el mundo como un panal de abejas, prohibir la vida en libertad, el pensamiento libre y dejar en suspenso sus sentimientos por tiempo indefinido. La atmósfera está ya limpia de pólvora pero saturada de temor, de silencio, de desconfianza, de aislamiento, de desamor, en esos duros campos de la meseta castellana. Nadie se atreve a levantar las costras para ver las heridas, el misterio se ha hecho más denso que el aire para cubrir la tristeza, la desilusión, el hastío.

En ese pueblo de ambiente lúgubre poblado, o deshumanizado, por figuras taciturnas, las dos niñas aprenden a respirar por los ojos para no morir asfixiadas, a crearse su propio mundo imaginario con lo que encuentran a su alrededor: un Frankenstein fantasmal que llega en un cine ambulante, un caserío en ruinas, la aparición de un maqui perseguido.

Como drama de fondo están los padres, pertenecientes a la generación de la guerra. Ella es todavía una mujer joven, casada con un introvertido criador de panales, que escribe cartas a alguien que quiere.

Víctor Erice no utiliza palabras para narrarnos esta conmovedora historia, coloca las emociones directamente en la pantalla, de manera que no sabemos si estamos viendo imágenes o los sentimientos de los personajes en carne viva. Y consigue lo más difícil, amor en lo cruel, ternura en lo macabro y belleza en lo sórdido. Lo hace modulando la luz con la emoción, cine puro.