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Después de años y años de investigación, preparación,
exhumación, identificación… por fin el pasado sábado, día 20 de
Noviembre, hemos podido asistir al acto social comunitario de homenaje a
los ocho desaparecidos de Benagéber y a la entrega de los restos de sus
seres queridos a los familiares.
Fue a los pocos años de empezar nuestra singladura.
Clemente Alcorisa había nacido en Higueruelas, la aldea de Santa Cruz de
Moya que más participó en la ayuda guerrillera. Como buen higueruelano,
siguiendo el ejemplo de sus paisanos y familiares, estaba haciendo lo
mismo en Benagéber. Sabíamos que fue hecho desaparecer por aquellos años
de trágica represión, como otros paisanos suyos.
Estuvimos en contacto con Aurelio, su hijo, en esos
años en que familiares de desaparecidos empezaron a ponerse en contacto
con La Gavilla Verde solicitando ayuda para encontrar sus seres
queridos. Hablamos con Aurelio por teléfono. Él nos mostró su deseo y
esperanza de encontrar a su padre. Nos narró su visión infantil de los
hechos, cómo se lo llevaron, cómo se llevaron a más vecinos, cómo
desaparecieron… En aquellos momentos, confundíamos Benagéber con San
Antonio de Benagéber, no sabíamos si era igual Nieva que Benagéber, el
Pantano… todo era confuso. Nos pusimos a la faena.
Primero buscar cada uno de los del grupo que fueron
asesinados en aquel año 1947. Como en muchos casos, encontramos personas
humanas que nos ayudaron. El Ayuntamiento se puso de nuestro lado, del
lado de las familias. Visitamos el pueblo, pasamos por el pantano y poco
a poco fuimos aclarando los términos geográficos y la historia. De las
personas que vivían en el antiguo pueblo de Benagéber, al ser sepultado
por las aguas, unas marcharon al nuevo pueblo de S. Antonio de
Benagéber, cerca de Valencia, las que no quisieron marchar, pudieron
trasladarse al nuevo pueblo que se construyó junto a la aldea de Nieva,
donde había empezado aquella criminal tragedia de los Ocho Desaparecidos
de Benagéber que ahora empezábamos a buscar. Un chico joven que
trabajaba en el Ayuntamiento, también colaboró y con la aquiescencia de
Rafael Darijo, el Alcalde, nos envió todas las actas de defunción. Todas
habían sido redactadas con la inscripción de desconocido en cada uno de
los fallecidos. En posteriores reconocimientos, fueron anotados los
nombres correspondientes; si bien todavía seguían confusos algunos que
finalmente pudimos identificar.
Empezó entonces la búsqueda de familiares que estaban
esparcidos por diferentes lugares de España: Valencia y provincia,
Barcelona, Madrid… Búsquedas en Páginas blancas del listín telefónico,
Ayuntamientos, viajes, interneet… Especial dificultad encontramos para
encontrar familiares de Antonio Gan Vargas, El Cubano, pero finalmente
se puso en contacto con nosotros Miguel Jiménez, hijo de un primo suyo,
residente en Madrid y por él pudimos dar con una sobrina que reside en
Francia con otros familiares. Imposible nos ha sido encontrar familiar
alguno de José Martínez Viana, de Chelva, aunque estuvimos visitando
vecinos de su casa en la misma calle donde residía en este pueblo de la
serranía valenciana, antes de ir a trabajar al pantano. Pocos días
después de la exhumación positiva de las fosas, en una charla de nuestro
buen amigo Salvador, pudo saber la noticia de la exhumación de la fosa
de su padre el hijo de Juan Luján Cerdán, Indalecio…. Los ocho
desaparecidos de Benagéber aparecieron y familiares de todos ellos han
podido saber la noticia, a excepción del mencionado José Martínez Viana.
Confeccionada la agrupación de familiares, siendo
presidente Miguel Garrido, hijo de Salvador Garrido, nacido en Landete,
uno de los principales puntos de apoyo en la Casa de la Olivera cerca de
Nieva, fue solicitada la subvención correspondiente al Ministerio de la
Presidencia.
Obtenida la subvención, las eficientes, respetuosas y
voluntariosas personas que forman el equipo del grupo Paleolab, bajo la
dirección de Manuel Polo empezaron los trabajos programados de la
exhumación. Como casi siempre, no fue fácil encontrar la fosa, pero
finalmente se consiguió. No estaba donde en principio algunos creían.
Eran cuatro fosas que contenían los restos de dos personas cada una.
Como en todas las exhumaciones, también en ésta hubo
otras dificultades, especialmente a causa de la oposición de una sobrina
de Manuel Torres Hervás. Finalmente todo volvió a su cauce.
Especialmente importante para la solución de este problema fue la
posición positiva de Rafael Darijo, como alcalde demócrata y
eminentemente humano que tomó la postura más normal en estos casos,
apoyando a las familias, al amparo de la nueva y, para nosotros,
incompleta Ley de la Memoria.
Otra dificultad o peso negativo es la tristeza que
supone, como queda dicho anteriormente, no encontrar ningún familiar de
alguno de los desaparecidos, en este caso de José Martínez Viana.
Finalmente han llegado a su fin todos los trabajos,
problemas, desvelos, sinsabores y momentos emocionantes.
En este sábado de Noviembre, en esta fecha señalada
en que murió el asesino, han podido las familias recibir los restos de
sus seres queridos asesinados.
La mañana apareció soleada por Valencia, pero poco a
poco fueron apareciendo nubes y una lluvia fina y muy fría parecía
entorpecer el acto, pero por fin lo pudimos llevar a cabo en el mismo
cementerio.
Las familias que desearon trasladar los restos de su
ser querido para su reinhumación en otros lugares y los que quisieron
reinhumarlos en una fosa en este mismo cementerio también lo pudieron
hacer acompañados de todos los familiares, amigos, miembros de Paleolab,
de La Gavilla Verde y de Societat i Progrés.
Emocionadas palabras de familiares y amigos
recordaron y homenajearon a aquellos ocho luchadores que dieron su vida
por la libertad, la justicia y la solidaridad. Emocionados, pero llenos
de paz y tranquilidad estaban los familiares que veían por fin cumplido
su sueño, después de tantos años de espera y ya casi sin esperanza.
Palabras de recuerdo también hubo para tantos familiares que no pudieron
esperar a cumplir su sueño porque ha pasado demasiado tiempo y palabras
de recuerdo y homenaje para todos los desaparecidos de aquellos años de
sacrificio.
Deseamos que el recuerdo de aquellos hombres buenos
Antonio Gan Vargas
Daniel Cortés Luján
Manuel Torres Hervás
Santiago Martínez Montes
Clemente Alcorisa Cabañas
Salvador Garrido Gimeno
José Martínez Viana
Juan Luján Cerdán
los haga vivir entre nosotros y que el ejemplo de sus vidas nos dé
fuerzas para seguir luchando por la libertad, la justicia y la
solidaridad.
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Adolfo Pastor
Desaparecidos de La Gavilla Verde
¡Sierra y Libertad!
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