EL MAQUIS A CATALUNYA 1939-1963. Ricard Vargas Golarons. 

Capitulo tercero.
Ascensión y caída del maquis urbano Hendaya 23–10–1940.

Domènec Ibars, Luchador en el maquis francés y jefe de 35 guerrilleros catalanes, se encontraba casualmente en Hendaya. Al enterarse que aquel mismo día se produciría el histórico encuentro entre el “Caudillo” y el “Führer” decidió efectuar la primera de una serie de acciones siempre silenciadas y mantenidas ocultas por el franquismo: El intento de acabar con la vida del general Franco.

Domènec Ibars, llamado “El Rosset”,había esperado en vano a su compañero en el atentado; Nunca llegó porqué había estado detenido. La estación se encontraba militarmente tomada. Decidido a actuar en solitario, provisto de explosivos suficientes para acabar con la vida de los dos dictadores, El “Rosset” se dirigió hacia la estación de Hendaya. A pesar del control militar, Ibars consiguió atravesar un control y acercarse al anden.

Una de las acciones más espectaculares y comentadas en la época fue la colocación de banderas catalanas en lugares públicos y visibles para todo el mundo. La primera fue izada en Solsona, el 43, en el Santo Cristo del Seminario. En la Diada Nacional de Cataluña del 45 apareció una bandera catalana de grandes dimensiones arriba del trasbordador aéreo delante del gobierno Militar (Barcelona). Fue desliada por medio de dos polichas dejadas ir por encima del cable. Al año siguiente por Sant Jordi (23 abril) una inmensa bandera catalana se desplegó en las torres de la Sagrada Familia. ¿Quién estaba detrás de estos actos de afirmación nacionalista?.

Pero ya no pudo llegar más allá de donde se encontraba y tuvo que volver hacia atrás, impotente. Desde el punto más próximo conseguido, era imposible atentar.

El año 1945 con el final de la 2º Guerra Mundial, la esperanza de una intervención aliada provocó una euforia de movilización obrera que se tradujo en una reorganización de numerosos partidos y grupos antifranquistas, y también en la aparición de una potente guerrilla catalana. En Barcelona frecuentaban los atentados a fábricas e industrias.

El Front Nacional de Catalunya, la fuerza nacionalista radical y más activa, que tuvo 114 militantes, detenidos en 1943, se reorganiza y crea una sección militar en el 44, dirigida por el ex–coronel de artillería, Jaume Martínez Vendrell.

A principios del 46, con el armamento introducido por el Coll de Núria se crea un campo de entrenamiento militar situado cerca de Sant Just Desvern en zona montañosa. El intento de formar diversos grupos armados por parte del Front Nacional de Catalunya fue abortado definitivamente al ser detenido en bloque toda la dirección de la sección militar, en junio del 46.

El año 1947,cuando el general Franco llega a Barcelona con el fin de convencer a las “democracias” que el pueblo español apoyaba al “Caudillo”, el maquis urbano intenta tres atentados.

Procedente de Ciudad de Mallorca estaba a punto de llegar Franco al puerto de Barcelona, escoltado por 11 unidades de la Armada, el día 17 de mayo.

Decenas de miles de barceloneses acudieron a verle desembarcar en la Puerta de la Paz. (Colón) Días antes –como era habitual– la policía había efectuado operaciones de control sobre militantes obreros o simples sospechosos que habían estado detenidos y encerrados en la Modelo, como medida de seguridad, Domènec Ibars, el hombre de Hendaya, había podido eludir, una vez más, las charchas de vigilancia. El “Roset” había atravesado la frontera para unirse a un grupo de guerrilleros llamado “Els anònims” (Los anónimos) con el fin de atentar contra el dictador tan pronto pusiera los pies en tierra.

El grupo iba proveído de dos bombas de trilita y plástico, de kilo y medio cada una y con documentación falsa de inspectores de policía. Los artefactos iban disimulados dentro de carteras de cuero y todos llevaban pistolas.

En medio de la multitud se situaron al pie del monumento a Colon: dos de ellos se ubicaron al lado de los leones de la base. Delante de ellos y en primera fila se habían colocado los otros compañeros. Son las diez y cuarto de la mañana: suenan las sirenas de todos los barcos anclados en el puerto. Las máximas autoridades civiles, militares y eclesiásticas salen a la explanada para recibir al “Caudillo”.

Los artefactos fulminantes aún no han estado activados.

Unos minutos antes que se forme la parada de las autoridades, los hombres de primera fila se desconciertan, delante suyo, pasan dos columnas de niños, enarbolando banderas españolas. Los guerrilleros se miran. Los que están cerca de los leones observan la maniobra y consultan a Ibars con la mirada. Ondean pancartas y banderas. El “Generalísimo” desembarca del crucero “Miguel de Cervantes”. La llegada de los niños, se colocan al lado mismo de donde había de pasar Franco, impidió la realización del atentado. Si se hubiera llevado a cabo habría comportado una gran matanza infantil. Y los guerrilleros lo sabían (por ello se abstuvieron).

Durante el mismo viaje de Franco a Cataluña se prepara otro atentado: el Plan Mil 1. Organizado por la Comisión de Defensa del Movimiento Libertario en Francia, donde había apuntados 50 hombres, reforzados por resistentes de Barcelona.

El grupo de guerrilleros salió de las bases de Tartàs, en Francia.

Tenían que llegar hasta la carretera de Berga a Guardiola por donde había de pasar la comitiva de Franco, después de visitar las minas de Sallent.

Ocupados los lugares más estratégicos, se trataba de minar la carretera con cargas explosivas. Las deflagraciones irían acompañadas por disparos de mortero, mientras que las ametralladoras harían fuego cruzado.

El éxito de la operación parecía seguro, ya que los expedicionarios podrían retirarse rápidamente y llegar inmunes a las bases de Tartàs.

Este plan tan meticulosamente preparado fracasó debido a que una parte de la expedición se retrasó por la montaña y en conectar de nuevo con el grueso de la columna, en plena noche, Ibars abrió fuego al confundirlos (a los compañeros) con una patrulla de la Guardia Civil.

Los disparos alertaron las patrullas de la Benemérita (Guardia Civil) e inmediatamente intensificaron la vigilancia.

Con estas condiciones era ya inútil de llevar a término el atentado por sorpresa. La expedición, guiada por “Caracremada”, retornó a Francia, a pesar del incremento de la vigilancia por parte de la Guardia Civil y el ejército.

Aún en el transcurso de la visita de Franco a Cataluña habría otro intento de atentado. La acción la llevaría a término Pere Adrover Font “El Yayo” combatiente del maquis francés que fue detenido por la Gestapo y llevado al Campo de exterminio de Mauthausen, de donde consiguió escapar.

Pedro Adrover volvió clandestinamente a Barcelona, donde fue uno de los militantes más activos y buscados por la policía, hasta su fusilamiento el año 1952.

Su atentado fallido consistía en intentar entrar en la Catedral cuando estaba el “Caudillo” con una bomba escondida en una caja de zapatos. Pero le fue imposible de romper la barrera y entrar dentro del templo, literalmente tomado por los inspectores de la Brigada Social y la guardia personal de Franco.

Mientras tanto, la esperada intervención aliada no llegaba. En contrapartida el régimen franquista se consolidaba internacionalmente, al tiempo que se incrementaba la represión, tanto en el país como en el sur de Francia.

Donde se infiltraban numerosos elementos de la Brigada Político–Social.

Los resistentes antifranquistas sabían que si no era posible esperar ninguna ayuda de los aliados, hacía falta provocar de alguna manera, la caída del régimen.

Los numerosos grupos de acción que surgían, se dedicaron a acciones de sabotaje, con la voladura de líneas de alta tensión, atentados a locales Falangistas y atracos a empresas y entidades bancarias.

Las innumerables pintadas que aparecían en los muros de las fábricas, comportaba que sus autores fuesen armados, ya que se jugaban la vida.

Tanto la agrupación guerrillera de Catalunya, formada por comunistas como el Movimiento libertario de resistencia, existieron hasta finales del 48. Sus acciones consistían en atentados a Casas Cuartel de la Guardia Civil y a periódicos del Movimiento, así como la distribución de octavillas y publicaciones antifranquistas impresas desde pequeñas y escondidas imprentas.

Una de tantas acciones fue la llevada a término por el comando del Movimiento Libertario, encargado de la muerte del confidente de la policía –Eliseu Melis– por culpa del cual, habían muerto o sido detenido un gran número de resistentes.

El año 48 se organizó la sección de Defensa de las Juventudes Libertarias, estructuradas por barrios, mientras que el partido comunista abandonaba la lucha armada para pasar su activismo dentro del Sindicato Único franquista existente (Vertical).

A partir del 48 y sobretodo, del 49 los múltiples grupos de acción que habían surgido serían aniquilados, muertos en emboscadas o fusilados. El movimiento obrero y la guerrilla que los apoyaba, había estado duramente reprimida.

En el año 49, en ocasión de otra visita del general Franco a Cataluña, se produjeron nuevos intentos de atentado.

Uno de ellos fue el 3 de junio, en la Catedral de Barcelona, perpetrado por Pere (Pedro) Adrover, Colocando una bomba en el altar de la capilla del Santo Pancracio. Inesperadamente, el dictador cambia su horario de visita y el artefacto explota antes de hora.

Una semana más tarde, otro atentado era preparado en Barcelona. El Generalísimo había de inaugurar la 18 Feria Internacional de Muestras. Hacía medio año que militantes libertarios crearon una formación de 100 hombres divididos en tres grupos bien sincronizados.

Un primer grupo dispararía sus ametralladoras y lanzaría granadas contra el Jefe del Estado en el momento de pasar revista a las tropas, mientras los otros dos grupos disfrazados de policías armados, de guardias civiles y oficiales del ejército, contendrían a la multitud y confundirían a las fuerzas leales (del régimen). Mientras el grupo ejecutor con vestuario de sacerdotes y oficiales del ejército abandonarían el lugar, bajo la protección de sus compañeros. También habría coches preparados para huir a los “pisos francos”.

Todo estaba a punto, los hombres, los disfraces, las armas y la estrategia a seguir. Toda la brigada estaba familiarizada con el escenario del atentado. Esta vez el plan estaba muy bien calculado y no podía fallar. Pero, la operación tuvo que ser detenida; Un enlace del grupo guerrillero fue muerto en el Pirineo 20 días antes de la fecha del atentado. La documentación que el guerrillero muerto llevaba encima era comprometedora para con los planes del atentado, la operación tuvo que detenerse.

Diezmado, asediado y perseguido a ultranza, la lucha era del todo desigual y no podía acabar de otra manera. El maquis conseguiría sobrevivir hasta 1950 y prolongarse durante la siguiente década a través de las míticas figuras de José Luis Facerias, Quico Sabater y Ramón Vila Capdevila “Caracremada”.

Años más tarde, grupos guerrilleros de Sudamérica como los Tupamaros, utilizarían en su lucha las mismas tácticas y estrategias que el maquis catalán.