“Camaradas: el 28 de septiembre a la salida del lucero, salimos de
nuestro pueblo once o doce compañeros, por fin ya llegó la noche,
helados nos echamos a dormir en la Cueva los Heridos. Al otro día de
mañana, sobre medio día, bajaron nuestras mujeres y nos bajaron comida.
Ya nos despedimos de ellas. Se fueron con muchos lloros y nosotros nos
fuimos a donde estaban los otros. Fuimos umbría arriba y nos subimos a
un tormo donde estaban esperando “Núñez”, “Paisano” y “Antonio”, me dejo
uno sin nombrar, eso es lo que yo no quiere, que por nombre le
llamábamos camarada “Zapatero”. Nos fuimos todos a la cueva, nos pusimos
a cenar para nada más comer empezar a caminar, ya salimos de la cueva
todos en muy buena unión, cuando bajamos al río bajaba un gran turbión.
Al ver el río crecido todos allí nos enfadamos, pero no hubo más remedio
que pasar el río a nado” (Fernanda Romeu Alfaro: La agrupación
Guerrillera de Levante, Valencia, Edicions Alfons el Magnànim, 1987,
pág. 181).
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