EXHUMACIÓN DE “INO” 

“INO”, a la derecha

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El sábado 21 de Julio de 2007, terminó el periodo en el cual durante 62 años la gente del pueblo pisaba la tumba del Maquis por deseo expreso del cura, al fin y al cabo en cuestiones espirituales y de enterramientos él era la máxima autoridad. El lugar exacto, la entrada del cementerio y paso obligado de todos y cada uno de los que entraban y salían, fue elegido con minuciosidad para que, no solo el caer abatido por las balas de la guardia civil fuera suficiente, sino que la saña del cura condenaba a “INO” aun después de muerto, a la humillación simbólica de pisar sus restos para la eternidad.

Pero con lo que no contaba tan cristiano cura era con la tenacidad del nieto de Victorino, Ángel Serrano, el cual, como si de un investigador profesional se tratara, escudriñó en registros y archivos hasta dar con el paradero de su abuelo desaparecido, no sin antes contar con la valiosa aportación de datos concretos de historiadores y de referencias orales de las buenas gentes del pueblo donde estaba enterrado Victorino.

El alcalde de Roturas de Cabañas, Julio García, bisnieto de los dueños de la majada donde murió “INO”, puso todas las facilidades al equipo, dando los permisos necesarios y poniendo los medios a su alcance para que la exhumación se realizara sin problemas. Hay que agradecer la postura de este alcalde que ha dado un ejemplo a seguir, el cual, muchos otros ediles donde todavía hay cuerpos que exhumar, tendrían que aprender.

El equipo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria compuesto de arqueólogos, abogado, voluntarios, una psicóloga y su coordinador, José Mª Pedreño, empezó el trabajo temprano. Apenas un mes antes una nueva sorpresa salió a la luz cuando en el pueblo se supo que “se iba a sacar al Maquis”, y es que Elisa, una vecina de Roturas, confesó que su madre, Trinidad Álvarez, estaba enterrada sobre él. El cura quiso que Trinidad tuviera el mismo trato que Victorino al ser una persona de izquierdas. El terror franquista hizo bien su trabajo, y el silencio de esta familia imperó durante todos estos años en el pueblo.

Lo que iba a suponer una exhumación relativamente sencilla al tener que sacar solo un cuerpo, se complicó con la incorporación de Trinidad, pues los enterradores cavaron esparciendo los restos de “INO” y cuando metieron la caja, taparon el hoyo con la tierra llena de huesos, con lo que la tapa del ataúd cedió y se mezclaron todos los restos.

Durante la mañana se fueron sucediendo las entrevistas y grabaciones de los distintos medios de comunicación que se dieron cita en el lugar, televisión, prensa escrita y conexión en directo a través del móvil con distintos programas de radio. Amablemente varios residentes del pueblo subieron en coches todo terreno hacia la majada donde murió “INO”, a periodistas, asistentes que nos interesaba el tema y a Ángel y su madre, Beatriz, hija de Victorino, así como a Eulalio Barroso “Carrete”, guerrillero, y uno de nuestros socios de La Gavilla Verde mas querido y hermano de Alejandro Barroso “Mejicano”, compañero de “INO” y superviviente esa noche del tiroteo, el cual escapó del cerco saltando por encima del cadáver de “INO”.

Allí pude ver los agujeros de bala que todavía se conservan en la puerta de la abandonada majada, y la zona elevada donde tenían el campamento desde donde podían ver claramente la majada para vigilar la entrada y salida de los habitantes.

A última hora de la tarde del sábado, después de 12 horas de trabajo y una vez limpiada la fosa, se permitió la entrada a las familias. Tengo que agradecer a Ángel la deferencia que tuvo conmigo al permitir que entrara junto con su familia y con “Carrete”, así como la invitación que en su día me hizo para que asistiera a la exhumación de su abuelo, cosa que naturalmente acepté. El equipo del Foro por la Memoria nos explicó detalladamente en qué había consistido el trabajo, y pudimos ver los huesos mezclados de Victorino y de Trinidad.

El domingo se efectuó un homenaje al que no pude asistir, pues “Carrete” tenía que estar en Madrid puntual para coger un tren que le llevase a su tierra, así que me encargué de que cogiera ese tren, llevándolo antes de que se hicieran todos los actos.

Todos los que estuvimos allí no sacamos simplemente dos cuerpos de la tierra…. Rescatamos del olvido a una antifranquista y a un guerrillero de la libertad.

Juanbe.

La Gavilla Verde.
Sierra y Libertad.