En Memoria...

Domènec Serra.

El 23 de Septiembre nos comunicaron que Domènec Serra había muerto. La noticia nos resulta muy dura y nos produce una gran tristeza. Somos conscientes de que ya no lo tendremos físicamente entre nosotros, pero sabemos que su espíritu siempre estará vivo aquí y en todos los lugares donde lo hayan conocido.

Te debemos mucho, Domènec. Te debemos que un día, y de eso hace mucho tiempo, te acercases hasta Santa Cruz de Moya junto con Raquel y Luis y nos escogierais como depositarios de vuestra memoria y como lugar donde instalar el monumento a los Guerrilleros Españoles. La Gavilla Verde y Santa Cruz de Moya nunca te lo agradecerán bastante.

Tu presencia en Las Jornadas y en El Día del Homenaje al Guerrillero siempre ha sido gratificante.

La última vez que pudiste asistir, comentaste que físicamente ya no te encontrabas bien, que ya te sentías mayor… eras muy consciente de cuál era tu estado. Recordamos tus palabras porque las sentimos como una despedida. Al momento te dijimos que no, que hay personas como tú que nunca se podrían despedir, que su fuerza, su generosidad formarán siempre parte de nosotros y de nuestra historia. Tú nos miraste sonriente y agradecido.

Y teníamos razón, hay personas que pasan por el mundo como estrellas fugaces, hay otras que permanecen como estrellas siempre incandescentes, siempre marcando el camino, siempre como guías, indicándonos el Norte.

Así permanecerás tú, Domènec, entre nosotros. Incansable combatiente por la paz y la justicia y valiente defendiendo, a cualquier precio, la lucha por un mundo mejor.

Estamos a las puertas de las X Jornadas y en vísperas del XXI Homenaje.

Cuando el Ayuntamiento, las Asociaciones y La Gavilla Verde depositen las coronas de laurel junto al monumento, sabrás que son también para ti y nosotros sentiremos tu presencia.

Seguiremos tus huellas. Tú nos has marcado el camino.

Hasta siempre Domènec.

Florián García Velasco «Grande».

Falleció después de una larga enfermedad, el jefe del 11º Sector de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón,

Florián García Velasco

Florián García Velasco «Grande»
y Remedios Montero “Celia”.

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Florián García Velasco “Grande”.

En recuerdo de Florián García, el “Grande”.
[Manuel Marco Aparicio]

Florián García, memoria del maquis.
[José Antonio Vidal Castaño]

Las montañas y el mundo.
[Salvador F. Cava]

Entrevista en 2002.

Florián García Velasco

Florián García Velasco «Grande».

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José Manuel Montorio Gonzalvo «Chaval».

Tengo sobre mi mesa miles de sensaciones, tantas, que no puedo reunirlas en cuatro líneas. Sabemos que la muerte ha de llegar, pero confiábamos que el tiempo iba a darnos una tregua, que nos permitiría reponernos y prepararnos, pero nos lo impide este goteo incesante.

Llamaba Iñaki y le decía que creía que las lágrimas se habían agotado con la muerte de Eulalio Barroso. Su muerte fue inesperada, pues aún presentaba signos de salud que nos hacían confiar en que iba a poder acompañarnos algún año más. Meses antes se habían ido Manuel Pérez Cubero y Miguel Núñez. En marzo nos abandonaba Adelino Pérez.

Sabíamos que Florián y José Manuel, andaban en la última lucha con la vida. Florián nos dejó hace una semana y tu quisiste seguir al que fuera el corazón de la Agrupación, de tantos corazones que tuvo.

No ha parado de sonar el teléfono, de llegar mensajes, desde Francia, desde todos los rincones de España. Conchi me hablaba entre lágrimas y esta mañana me han llegado los escritos de Lo que somos y de Salvador Fernández Cava, pero me quedan cosas que decir, aunque me alargue, aunque entre párrafo y párrafo me ahoguen las lágrimas pues no se secaron, lo dice la canción, no me acostumbro a estar sin ti, sin vosotros, después de todo lo que anduvisteis, son más los años que andamos juntos.

José Manuel Montorio Gonzalvo

«Chaval».

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Tu nombre aparecía en los libros. ¿Pero vive? Le preguntábamos a Florían. En la República Checa, nos decía. Al fin pudimos contactar contigo, fue Salvador el que lo logró y preparamos un viaje a Praga, pero no teníamos dinero, así que resolvimos que era mejor pagártelo a ti y que vinieras a conocernos a Santa Cruz de Moya. Así empezó la última etapa de tu vida.

Estábamos en el bar de Ángel y Julián en Santa Cruz, preocupados pues os demorabais. Conchi y Toni fueron a esperarte a Manises. Llegaste con tu maletilla marrón y de ella empezaron a brotar presentes para todos. Con nosotros estaban María Pastor y Pedro Alcorisa “Matías”. Os fundisteis en un abrazo tras cincuenta años de separación. Os habíais conocido nada más os incorporasteis a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Él vivió su exilio en la República Democrática Alemana y tú en la checoslovaca. Dos países que ya no existen y en los que os visteis obligados a vivir, pero vuestro corazón siempre estuvo en la Serranía. Días más tarde llegó Gonzalo Cuallado, Angelillo, que ha vivido en Francia, sin las apreturas que sucedían al otro lado del telón.

Convivimos esa semana con vosotros. Estabas preocupado por las conversaciones que habías tenido con algunas personas. Aún no sabías con certeza quién era aquel grupo llamado La Gavilla Verde que tanto se había molestado en traerte. Siempre fuiste un poco desconfiado y no te faltaba razón, pero, poco a poco, hiciste buenas migas con cada uno de nosotros, especialmente con Teo y con Conchi, con Salvador, con Flor, con Olga, con tantos que me olvido. Pudiste aprender que significaba gavilla y que el verde era de esperanza, de la defensa de una tierra a la que te apegaste en la lucha, en el último suspiro republicano hasta que te ordenaron evacuar el rescoldo de un país que le impidieron ser, que soñó recuperar la libertad desde las montañas del levante.

Tu venida era importante para nosotros. Vivías en el exilio sin merecerlo, con una excelente memoria y eso nos daba la posibilidad de ahondar en el conocimiento. Lo realmente trascendente fue tu manera de ser, la que nos sedujo y atrapó hasta ayer, 27 de abril. Me imagino tus días, tus noches insomnes en Praga, delimitando la Cordillera Ibérica con el tecleo de tu máquina, preguntándote la suerte y la desgracia que te tocó. Querido camarada, cuántas veces me reñiste, cuánta veces nos jaleaste, me entristeciste y alegraste, querido compañero, nada más llegar me regalaste el reloj que habías llevado en guerrillas, un reloj que no marca las horas, pero marca nuestro rumbo.

Hubieras querido que te encontráramos antes. Lo repetías. “No sabía todo esto, no sabía que la gente en España se acordara de nosotros”. Pero no lo hacía el estado, no lo hacía la democracia que tanto debe a los sencillos, lo hacían las pequeñas asociaciones en los pequeños pueblos. Un mundo nuevo se abrió y recorrimos los lugares del pasado. Las Casas del Marqués, Azuara, Javalambre, Torrijas, Los Cerezos, el Maestrazgo, los Montes Universales... Recuerdo cuando fuimos a la estación de Caudé y ante nuestro desconcierto nos afirmaste: “no es esta la estación de Caudé donde asaltamos el tren pagador” Ante tu tozudez le preguntamos a un señor que iba a coger sus lechugas en un huerto cercano, de tu misma edad. Y nos dijo que la estación vieja, aún más vieja, estaba a medio kilómetro. La atracaron unos salteadores. Y tú le dijiste. Yo fui uno de esos salteadores. Y el hombre, que no podía echar a correr hizo migas contigo y estuvisteis hablando un buen rato. Qué contaría al llegar a su casa.

Nos conocimos tras largas conversaciones desde Barcelona y desde Cuenca hasta Praga. Oigo, decías cuando descolgabas el teléfono. Siempre preocupado por los pasos que íbamos a dar. Oigo, pero lo que más te gustaba era tener inagotables tertulias bajo la niebla del tabaco y la humedad de los cafés con leche, hasta altas horas, tan altas, que nos preocupaba tu salud. Pero a la mañana siguiente te levantabas temprano y ya te habías echado uno o más cafés cuando de nuevo nos encontrábamos. Siempre me sentí un hermano pequeño, muy pequeño, bajo la sombra de un gran hombre que con su experiencia, a veces amable, a veces irritado, nos aconsejabas, nos dictabas y nos agasajabas cuando íbamos a verte.

Nos enviaste tus memorias. Cuántas cosas conocimos con tus recuerdos y olvidos, y las enviamos a todas las editoriales y ¡ay que ver cuanto memo se dedica en España a establecer que lo que se puede editar y lo que no! Solo una nos dijo que podía publicarla si se reducía el número de páginas. Antes las quemo. Así que Dimas, ahora, con las teclas de un ordenador, volvió a reescribir tu borrador, sin tocar una coma. Al final fue el gobierno de Aragón que tuvo a bien publicarlas en Amarga Memoria.

Rememoraremos los días pasados, lo que nos diste, lo que nos enseñaste, sin dejar de ser nunca Chaval. El exilio paró el reloj en el año 1952 y has sido guerrillero, en todos los sentidos, hasta el fin de tus días. En Praga te preguntabas, qué había pasado con la vida de aquella persona que eras tu mismo, que había salido en la niñez de Borja para ir a Barcelona. Y a veces, se sorprendían cuando nos oían hablar en catalán. Conservabas un acento mejor que el mío a pesar que saliste de allí en 1939. La casualidad había querido que vivieras en el barrio de Hostafranchs, a pocos metros de donde viví en buena parte, también me contabas que habíamos ido a la misma escuela treinta y cuarenta años más tarde. Recordabas con memoria fotográfica las calles de nuestro barrio y preguntabas por las fábricas, por los edificios, por la iglesia que viste arder bajo el furor revolucionario.

Flor llegó un día a Santa Cruz de Moya. Había encontrado a Carmen la del Molino del Peinado. La joven con la que soñaste en tu vida guerrillera. Os fuisteis hasta Catalunya y pudisteis abrazaros y conocer la triste historia de aquel punto de apoyo en el que se unía la Revolución y el Deseo, como Miguel bautizó sus memorias, junto con las tuyas, son las mejores que pueden leerse para comprender la terrible faz del franquismo.

Así que un día, estarías en Praga renegando de tu suerte mientras nosotros te buscábamos casa en Santa Cruz de Moya y llamaste a Conchi para que te preparara un camión de mudanzas. Venga, así, como el último impulso ¿quién te podía negar el derecho a una vida nueva, la que las guerras de España, de Francia y de los montes te negaran? Rompiste el exilio checo y te viniste a España definitivamente.

Asentiste a la llamada de la tierra y volviste a tu Aragón del que no habías olvidado sus jotas, a veces, parecías un aragonés imitando a un aragonés, que te voy a contar, si es que además de escribir, de ser orfebre, mecánico, sabías cantar y nos quedábamos todos preguntando como seguías siendo aragonés sin acento checoslovaco, cuando otros amigos que venían de Francia tenían ese deje que delataba su tierra de acogida.

Te estableciste en Borja. Juan Pablo y Dimas, han sido los miembros de tu última partida, la que conquistó de nuevo la tierra que te vio nacer, la tierra donde tú decidiste morir sin olvidar al grupo de Azuara, siempre a tu servicio, siempre prestos a acompañarte allí donde nacen las montañas.

El viernes 1 de mayo partirán coches desde el territorio maquis, seremos muchos los que no podremos soportar la emoción. Surcarán las lágrimas las mejillas. No será el último homenaje, no será un carpetazo, seguiremos adelante. Quién fuera río y arramblara con todas la injusticias.

Sierra y Libertad

Texto: Pedro Peinado Gil. Presidente de La Gavilla Verde.

Fotografía y Vídeo: Juanbe Moreno.

Recuerdos y olvidos de un guerrillero, por Teo Gallega. Fotos homenaje en Borja. Acabo de ver la noticia.... Jesús Alonso.  
Muertos - Toni Losantos. «Chaval» en la Wikipedia. Ha muerto un guerrillero antifascista - Carlos J. Villarejo.
La Semilla - Olivier Herrera. El guerrillero veraz - Salvador F. Cava.    

8:11

José Manuel Montorio Gonzalvo «Chaval»

José Manuel Montorio Gonzalvo «Chaval», jefe de grupo en la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) en el 5º y 11º Sector. Lucha durante siete años en el monte, y pasa a ser responsable de la evacuación de la Agrupación en 1952, con Florian García Velasco «Grande», como dirigente de la misma. En el vídeo aparece en Azuara, durante los actos que este pueblo dio el 11 de noviembre de 2006 en homenaje al grupo de los Maños, del que era integrante el propio «Chaval», junto a “Ibáñez”; (de Azuara), Julio, Bernardino y Perico. «Chaval» falleció el 27 de Abril de 2009.

Adelino Pérez «Teo».

SER POLÍTICO

(En recuerdo de Adelino Pérez Salvá, “Teo”)

Salvador F. Cava

Adelino Pérez «Teo»

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La distancia con la República y su defensa durante la Guerra Civil y en la dictadura, y hasta en la transición y años democráticos, se nos va agrandando. No por el esfuerzo decidido, constante y esclarecedor de numerosas personas y colectivos sociales, sino por el propio imperativo del tiempo que nos deja huérfanos de testimonios directos, y nos obliga a trasladar la emotividad, la solidaridad y hasta la reivindicación de la justicia hacia parámetros de ejercicio intelectual, que nunca son desdeñables, pero que suelen enfriar cualquier acción y, desde luego, aportan otros e imprescindibles saberes. Pero por ahora, a muchos, la fuerza se les va en la teoría, arropándose en su propio convencimiento. Para ellos dos por dos serán siempre cuatro, sin embargo, para quien no tiene más que un euro para pasar el día, en estos momentos, insisto, el estudio de las multiplicaciones no le sirve para mucho, pues antes tendrán que hacer muchas sumas y restas, o incluso patearse las calles para solucionar sus problemas vitales, si no quieren quedarse sin comer y a la intemperie, como viene sucediendo con mucha gente, demasiada, en la trepidante actualidad. Es por ello, que la teoría puede ser acertada, pero su praxis, en ocasiones, es un verdadero desastre.

Y de aquellos comunistas y libertarios y republicanos que tras las dos guerras, Española y Mundial, continuaron en la lucha del monte, y de la política, podríamos aprender que ambos cosas, teoría y práctica, pueden ir de la mano. No es de recibo negar la mayor, por ejemplo cuando se trata de exhumaciones de guerrilleros –en Benagéber últimamente–, argumentando con ello se “rompe la cadena de pruebas” y “hasta se secuestran” estas últimas, porque además de no ser cierto, dado que la práctica forense legal y escrupulosamente científica recién aplicada, –por ejemplo Villarejo de la Peñuela–, se puede trasladar a los juzgados si los familiares lo desean o los teóricos a los que me refiero también dan el paso adelante de su praxis. Doy por hecho que no desconocen la seriedad de las formas de exhumación practicadas, y por ello sus objeciones, además, –en este caso–, de reduccionismo curioso al obviar interesadamente otras muchas exhumaciones llevadas a cabo en todo el territorio nacional, y su planteamiento, parecen hacer recaer en la “testificación” de las pruebas de la muerte de tres guerrilleros y cinco enlaces, el núcleo básico de la condena judicial de lo que fue la dictadura franquista: como si la historia, la documentación gráfica, sonora y audiovisual, las autobiografías, los miles y miles de testimonios de republicanos y sus familias que sufrieron la represión, los innumerables juicios sumarísimos, etc. sirvieran para poco. Ese cargo de conciencia histórica y judicial que se quiere hacer recaer “especialmente” sobre la exhumación de Benagéber, es sencillamente pacato. Y además, aunque sea en plan torero, si mi tío o mi padre, como mi abuelo lo está en otra parte, estuviese allí enterrado: ¿quién es nadie para impedirme que lo desentierre y le dé sepultura dignamente? ¿Me lo va a impedir alguien con el argumento que si lo desentierro, aunque fuese por mi cuenta con pico y pala, no se podría condenar al franquismo pues “secuestro pruebas”?, ¿nos esperamos otros setenta años para que mis bisnietos desentierren a su abuelo, a su bisabuelo y a su tatarabuelo? La razón, por muy lúcida y acertada que sea, ya lo trazó Goya, engendra monstruos.

Decía que podíamos aprender de aquellos guerrilleros que unían teoría y práctica. Y lo digo ahora pensando en uno de los que mejor ejemplificaron con su vida el valor de la palabra, el carácter de convicción que los planteamientos ideológicos pueden tener, pero sin olvidar que el camino también se hace ofreciendo soluciones concretas a problemas diarios. Esa fue la guerrilla, supervivencia y lucha, vida y discurso. Y esa fue el constante hacer de una persona maravillosa, de un ciudadano ejemplar: Adelino Pérez Salvá, en las guerrillas de Levante y Aragón “Teo”, desde el año 1948 que se incorporase enviado desde Francia por el PCE.

Con 19 años, y desde su militancia en la JSU se incorporaría al frente en la Sierra de Guadarrama, para al año siguiente pasar por la Escuela de Guerrilleros de Benimámet e ingresar en el XIV Cuerpo Guerrillero. Uno de sus mejores jefes y amigos sería Peregrín Pérez “Ricardo”, comandante de este Cuerpo y futuro jefe de la AGLA en 1948. En la Resistencia francesa también participaría Adelino Pérez, y desde 1948 a 1952 en labores de actividad y apoyo político en los diversos sectores en los que se articulaba la estructura guerrillera de Levante. Precisamente fue el encargado de trasladar las órdenes de evacuación en las Navidades de 1951-1952. Actividad que se realizaría, con la dirección interna de José Manuel Montorio “Chaval”, desde Cofrentes.

Los años siguientes siguieron siendo de militancia activa. Siempre en la clandestinidad y casi siempre en el interior de España, bien en Extremadura bien en la minería asturiana. Sólo con la muerte de Franco, en 1976, podría regresar de forma abierta a España con su familia, y también entonces siguió participando y militando en el PCE y en IU de La Safor, en Gandía. Hasta que nos ha dejado, el día 29 de marzo.

Su vida de guerrillero fue la que me unió a él y a su mujer Piedad. Lo visité varias veces en su casa del Puerto de Gandía y coincidí con él en unas de las jornadas y homenajes a los Guerrilleros del mes de octubre, en Santa Cruz de Moya. La visión que él me dio y dejó entre los allí presentes siempre fue de ánimo político. De discurso encendido y convincente, claro y aleccionador. No había reproches en sus palabras, aunque en su biografía final, como tantos otros camaradas comunistas sintieran el desafecto de los últimos planteamientos oficiales del Partido Comunista, y hasta se sintieran defraudados por las posturas de la persona a la que más habían admirado y seguido, la de Santiago Carrillo. Yo interpreto esta decisión como una más del siempre deseable debate histórico, de las vivencias permanentemente activas de las personas, que atienden a la volatilidad de la ideología, y de alguna manera, no cuestionan su uso, sino su permeabilidad.

Pero “Teo”, hasta que las fuerzas y el cansancio, pues falleció con 92 años, le pudieron, siempre estuvo en el frente de la recuperación de la memoria de los guerrilleros, con el sano y decidido propósito de devolverlos a la Historia, con mayúsculas. Fue uno de las más decididos emprendedores de su memoria. Sin ningún interés personal, tan sólo el colectivo: dejar constancia de que el olvido democrático de todas aquellas personas no tenía sentido. Como tampoco la falta de reconocimiento de sus derechos. Ahí están las hemerotecas.

Por eso siempre nos quedará su valor. Y con él todo un ejercicio de vida militante y coherente, de política en pie alentada desde la base que supuso ser joven y adquirir conciencia política a base de coraje, solidaridad y compromiso, desde un pequeño pueblo, de Villalonga, en este caso, porque nada se nos regaló, y si queremos conseguir igualdades y libertad siempre hemos de estar dispuestos a la acción y al discurso. Gracias a él, podemos seguir creyendo en los valores sociales más nobles, resumidos en el debate abierto, generoso, razonado. Vida política, en definitiva, también en las calles, en las minas, en el monte. Allí por donde la vida y el ejemplo de “Teo” transitó. Con todo mi afecto.

Eulalio Barroso Escudero «Carrete».

Querido Eulalio,

Hace unos días que nos has abandonado.

Estaba en la sede con Vicente. Sonó el teléfono y tras oír a Conchi, se nos contrajo el pecho. No era esperada tu muerte y nos queda el consuelo que los últimos años vividos han sido una verdadera aventura y hemos podido conocer muchas cosas juntos. Tu vida, a pesar de la dureza de sus principios, se ha despedido de manera dulce. ¡Pero han quedado tantas cosas en el tintero!.

Quería decirte que representabas muchas cosas, tras el mito, está la persona y ésta ha sido de talla mayor. Conocido en el Barrio de San Marcelino, por eso acudieron tantos vecinos y de Santa Cruz de Moya donde tenías casa y familia, nadie puede decir en tu contra una sola palabra. También vinieron Juanbe y la familia de «Ino», desde Madrid.

Siempre he intentado explicar la especial relación que estableciste con La Gavilla Verde y con todos los que te conocimos. Fina, tu hija, que ha sido un sol en tu vida, es una amiga desde la adolescencia, pero no tenía recuerdo de tu persona hasta que decidimos iniciar nuestro trabajo por la memoria. Fue durante las primeras y las segundas jornadas, pues no te perdiste ninguna de las charlas y eso me llamó la atención. No levantaste la mano para intervenir, no asumiste ningún protagonismo. A los meses nos fuimos al Jerte y fue allí donde conocimos tu pasado. Fueron ellos los que nos desvelaron, que el padre de Fina, Eulalio Barroso Escudero, había sido en su temprana juventud un guerrillero extremeño en la Sierra de Gredos, bajo el alías de Carrete.

Eulalio Barroso Escudero «Carrete»

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Barroso no es un apellido de Santa Cruz de Moya. Fue Teo el que dijo: el padre de Fina. Y nadie sabíamos nada. Habías estado con nosotros en las dos primeras ediciones de nuestras jornadas, pero habías callado tu pasado. Buenas razones tenías para ello, pero la principal, era tu modestia. Cuando pude verte, me dijiste, mi vida no ha sido importante, lo importante es lo que estáis haciendo y nos solicitaste el ingreso y no te has perdido una sola asamblea ni reunión y, en todas, has intervenido para dar tu parecer y desde que estamos en el ayuntamiento te has interesado por nuestra labor.

Quien ha querido ver en ti a un viejecito indefenso, preso de los calores del reconocimiento, se equivoca. No hemos dejado de atender tus observaciones, has sido parte integrante de nuestro hacer y se han tomado decisiones al abrigo de tus consejos, fuiste determinante en los peores momentos y junto con otros exguerrilleros, nos animaste a combatir el sectarismo y el autoritarismo, así presentamos batalla a todos los que quisieron que el acto de homenaje de Santa Cruz de Moya perdiera su espíritu originario.

Cuánto hablamos en aquellos años en los que llegaron a expulsarte de alguna reunión y a mal llamarte por tu férrea defensa de La Gavilla Verde , pues tú eras nosotros y nuestro mejor argumento.

A partir de tu descubrimiento empezaron a llamarnos los amigos de otros puntos para invitarte a que participaras en encuentros y jornadas: Los amigos del Jerte, de Talavera, de Puçol, de La Pesquera, de Roturas, de Madrid, de Barcelona, de Cuenca, de Valencia… todos están entristecidos con tu nada esperada muerte, los que no pudieron asistir llamaron o nos escribieron. Matías y Galileo hicieron las notas de prensa y El Levante, la prensa de Extremadura y hasta "El Mundo" han recogido la mala noticia. En Internet se han publicado reconocimientos y el compromiso de mantener tu nombre en la memoria. El Presidente de la Diputación de Cuenca hizo llegar un telegrama y estuvo en el sepelio José Camarasa y un buen número de socialistas valencianos.

No faltaron tampoco los amigos de Esquerra Unida y una representación libertaria pues aun siendo afiliado del partido socialista nunca olvidaste tus raíces y, en todos los actos, cuando te despedías, unías tus manos y hacías el saludo libertario.

Cuando pensamos que no te veremos subir la cuesta de la calle Real , se nos humedecen los ojos, nadie luchó con tanto ahínco por lo que significa nuestra asociación y por el tiempo y el trabajo invertido en devolveros lo que la historia oficial os ha querido negar: que fuisteis los hombres y mujeres más valientes que dio España y que por unos años con pobres medios y pobres armas no dejasteis que la dictadura se sintiera tranquila.

Pero al Eulalio que más echaremos en falta siempre será el padre de Fina, al vecino de Santa Cruz de Moya, al amigo que se sentaba con nosotros y se inquietaba por las cosas que pasaban a nuestro alrededor, el más inmediato y el más lejano, siempre volcado en denunciar a los que llevaron a varias generaciones a la pobreza cultural.

Saliste de San Miguel de los Reyes y te quedaste a vivir en Valencia obligado a firmar cada pocos días en comisaría. Encontraste trabajo y te casaste con una santacrucera, quién iba a saber que sería en Santa Cruz de Moya donde se levantaría el monumento al guerrillero y donde se desarrollaría el trabajo de mayor envergadura realizado en nuestro pais para recuperar la memoria de las personas que, como tú, perseveraron en todos sus actos en la búsqueda de la justicia y de la igualdad social. Solo podemos decirte que seguiremos adelante con el mismo desparpajo, con la misma ilusión que nos convence cada día de seguir el camino natural, el camino que nos hace más libres, gracias, muchas gracias, por los años que nos has brindado, por habernos servido de guía y esperamos que tu ausencia no embargue el feliz recuerdo de los días vividos en gavilla de amigos.

Siempre a vuestro lado,

Sierra y Libertad.

Texto: Pedro Peinado Gil. Presidente de La Gavilla Verde.

Fotografía: José María Azkarraga.

Entrevista de “Olvida tu equipaje” a Eulalio Barroso

Enviar condolencias a: webmaster(arroba)lagavillaverde.org para publicarlas en:

3:47

Eulalio Barroso Escudero «Carrete»

El testimonio de “CARRETE” un guerrillero que luchó por la república en contra del regimen franquista.

Más información:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79955

http://www.foroporlamemoria.info/noticia.php?id_noticia=5812

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/04/opinion/2590520.html

Justo Jiménez «El Cojo».

Justo Jiménez “El Cojo”, caballero de la libertad (1902-2008)

http://franciscomoriche.blogspot.com/.

En memoria de Justo Jiménez González “El Cojo”, comunista y guerrillero, que falleció en Béjar el 10/11/2008, a los 106 años de edad. El pasado lunes 10 de noviembre, a la edad de 106 años, nos dejó Justo Jiménez González, apodado “El Cojo”.

Justo nació el 14 de julio de 1902 en Aldeanueva de Santa Cruz (Ávila). Con 20 años, viniendo de trabajar en Francia, fue ingresado en San Sebastián y sufrió la amputación de una pierna. Vino entonces a vivir con sus padres a Baños de Montemayor (Cáceres), donde se estableció como sastre, contrajo matrimonio y emprendió su larga trayectoria de lucha política.

Así, durante la II República, ocupó los cargos de secretario municipal de Jarilla y, desde las filas del Partido Comunista, concejal y alcalde de Baños.

Justo Jiménez «El Cojo»

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Detenido al inicio de la Guerra Civil, cumplió 6 años de cárcel en el Puerto de Santa María. De regreso a Baños de Montemayor, comenzó a colaborar como enlace y correo con la guerrilla antifranquista (maquis), en la XII División de la Agrupación Guerrillera Extremadura-Centro que comandaba Pedro José Marquino Monje, apodado "El Francés", y que en esta zona operaba con una partida que lideraba Gerardo Antón Garrido, apodado "Pinto".

Justo fue entonces delatado por vecinos de derechas del pueblo, detenido en febrero de 1947 y juzgado militarmente en Madrid. Condenado a 15 años de prisión por "pertenencia en la clandestinidad al Partido Comunista", pasó por las cárceles de Plasencia, Carabanchel, Yeserías, Burgos y El Dueso. Fue puesto en libertad en 1956 (cumplió en total 14 años y 2 meses de prisión desde 1936) y desde entonces fijó su residencia en Béjar, donde ejerció su oficio de sastre hasta la jubilación. No quiso, en todos estos años, ni participar en la vida política bejarana, ni regresar a Baños de Montemayor.

A los 90 años y gozando de unas excelentes condiciones físicas e intelectuales, comenzó a redactar sus memorias, tarea que alternó con la escritura de otros textos sobre el discurrir de la Transición y la democracia en España. Todas estas obras permanecen aún, esperemos que no por mucho tiempo, inéditas.

Desde el plano más personal, y todavía conmocionado por la pérdida de un amigo y compañero tan querido, no puedo sino reiterar el enorme orgullo que para mí ha supuesto haber conocido a Justo, charlar con él sobre las cosas de la política y de la vida... Compartir, en suma, un puñado de valiosos momentos con un hombre tan digno, tan íntegro, de ideas tan profundas y de principios tan rectos...

En el transcurso de estas conversaciones, tuve la oportunidad de recabar su valiosísimo testimonio para mi libro Represión, silencio y olvido. Memoria histórica de Hervás y el Alto Ambroz (Asamblea de Extremadura, 2007).

¿Qué decir ahora, para conmemorar una vida tan extensa, tan noble y rectamente vivida, tan repleta de entrega y compromiso, tan cargada, a la vez, de padecimiento y de esperanza? Hombres y mujeres como Justo, que lucharon por la democracia, que nos devolvieron la libertad, que se emplearon tan a fondo en la causa de la justicia, no pueden ser olvidados. Ellos pusieron los cimientos de todas las libertades que hoy disfrutamos. Y ellos fueron ayer, son hoy y serán mañana un ejemplo para la comunidad. Su memoria no será nunca simple nostalgia, sino viva enseñanza. A tus hijos, Pedro, Mari y Carmen, y a todos tus familiares, les quiero hacer llegar un fuerte abrazo. Y a tí, querido amigo, ¿qué me queda por decirte, todavía, desde este lado? Que te recordaré siempre, sobrio, reflexivo, sereno, afable, entrañable, riguroso y recio, como has sido siempre y como he tenido la suerte de conocerte. Que ni tus ideales ni tu lucha serán nunca olvidados ni abandonados. Que no dejas cenizas, sino surco y simiente de ese mundo mejor por el que luchaste, y por el que, con tu ejemplo siempre vivo en la memoria, seguiremos luchando.

Descansa en paz, viejo guerrillero, hombre honrado, ciudadano ejemplar de la República de la Libertad.

Francisco Moriche Mateos, Hervás, Cáceres, 14 de noviembre del 2008.

Miguel Núñez.

Blog de Miguel Núñez

Terceras Jornadas | Miguel Núñez.

BUZÓN DE LA GAVILLA VERDE 

INTERVENCIÓN DE MIGUEL NÚÑEZ EN LAS III JORNADAS EL MAQUIS
EN SANTA CRUZ DE MOYA, CRÓNICA RURAL DE LA GUERRILLA ESPAÑOLA.

Sesión inaugural. 4 de octubre de 2002.

REPÚBLICA, GUERRA Y FRANQUISMO EN EL MEDIO RURAL.

Buenos días a todos. Estoy aquí, por lo visto, representando a los resistentes. En esta sala hay muchos que podrían hacerlo como yo o mejor. Quería empezar por ahí. En segundo lugar, decir que estoy emocionado con el trabajo que realiza la Gavilla Verde, estos chavales de los que me honro ser su amigo y también me emociona este pueblo, su alcalde y los proyectos que están haciendo. Saludo particularmente a los historiadores que ahora se ocupan profundamente en muchos sitios de estos problemas y me parece muy bien, pero lo tienen muy duro.

Tengo la impresión que para hacer un verdadero retrato de lo que ha sido la represión y los años de dictadura franquista haría falta que pudieran tomar la palabra todos los que la sufrieron de un modo o de otro: los que murieron, los que estuvimos encarcelados, los que estuvimos en la clandestinidad, los que estuvimos en la guerrilla, todos. Sólo así, y esto es imposible, se podría restituir plenamente la verdad histórica. Sin embargo, una aproximación a la verdad, sí que se puede conseguir y, sobre todo, conseguir que no se falsee la realidad histórica, que es lo que importa, es lo que pido a los intelectuales, a los historiadores, a los cineastas, que están trabajando alguno de ellos en esa dirección: que no se pueda falsear la realidad histórica, y que ésta se vaya restableciendo, en la medida de lo posible.

Soy un cocodrilo viejo, pues nací en el año veinte y tuve la suerte de vivir los años de la República, los de la Guerra Civil y también la suerte, porqué no decirlo, de vivir los años de la lucha contra la dictadura. Y quisiera decir que algunas cosas antes de adentrarse en el tema para el que se ha convocado esta mesa: la vida rural en aquélla época.

Miguel Núñez

En las III Jornadas El Maquis.

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Hasta 1931 el peso de la monarquía autoritaria, de la dictadura del general Primo de Rivera, padre de José Antonio, el peso de la Iglesia terrateniente, de los terratenientes de la Iglesia, de los militares africanistas habían creado una opresión sobre la sociedad española muy difícil de superar. Y, entonces, se produce un fenómeno histórico del cual se ha hablado aquí, de sus raíces; y es que se celebran elecciones municipales, no de sistema, municipales, y es tan abrumador el resultado, el triunfo de las fuerzas populares y democráticas, que el rey se tiene que marchar. La monarquía cae sin que esté en juego el régimen monárquico; en aquél momento no lo estaba. Y el rey se marcha, corriendo, olvidándose la familiar, por ejemplo; pero el pueblo español le manda la familia al exilio dorado y aquí no ha pasado nada. Hoy nos encontramos de nuevo con la monarquía preparada por el General Franco, siguiendo la Ley de Sucesión. Sobre la Transición, ahora no es objeto de mi intervención, pero algo quiero decir: según el historiador Gabriel Jackson , la Transición fue una trampa contra la memoria histórica y, por tanto, se trata de recuperar lo que se ha ocultado tantos años.

Hay tantas cosas para contar. Por ejemplo: puedo admirar mucho el papel de los guerrilleros en el monte, pero los guerrilleros en el monte, en la ciudad, las organizaciones en la lucha clandestina contra la dictadura no hubieran podido subrevivir sin el apoyo del pueblo, a pesar del miedo y, como hay que centrarse en algunas cosas, hay tantas, me voy a referir a los campesinos en las áreas rurales, a pesar de que no es lo que más he conocido.

En los primeros años de la dictadura, huyendo de Madrid, a través de un amigo maravilloso, Estéban Díaz, que había sido el responsable sindical en el Metro de Madrid, voy a Cazalla de la Sierra, al pantano del Pintado. En este pantano había unos seiscientos campesinos sin tierra que trabajaban en las condiciones más horribles que os podáis imaginar. Sin medidas de seguridad, todos los días había muertos... Sólo tres edificios se alzaban en las inmediaciones del pantano: el cuartel de la Guardia Civil, una capilla y el economato donde se daba crédito sobre el salario de miseria a los campesinos. Éstos y sus familiares vivían en lo que se llamaban “las cuevas”, que eran unos agujeros hechos en la tierra. Veías a una mujer campesina y me preguntaba mi compañera de entonces, Tomasa Cuevas, que trabajaba con ellas cuando estuvimos allí: ¿cuántos años te parece que tiene esa mujer?. Respondí: cincuenta. No, tiene treinta. Y así sucesivamente. En un momento dado, yo era el contable en el economato, el señorito mandó al cabo de la Guardia Civil a las cuevas porque robaban sacos de cemento de Agromán, que era la empresa que construía el pantano. Y el guardia civil, que tenía fama de ser un malvado, volvió y le dijo al “señorito”; “Don Javier, si quiere los sacos suba usted a por ellos; yo no los traigo porque es donde duermen los niños y los viejos”. Era esa la situación, y en tres meses conseguimos una organización en la que participaban un número importante de campesinos, y nos tuvimos que ir, afortunadamente con tiempo, porque la gente trabajaba muchísimo y comía poco, y cuando iban al economato y se tomaban un vino contaban que se estaban organizando y que se había repartido propaganda clandestina, y llegó a oídos de la Guardia Civil, por lo que tuve que marcharme a Sevilla. Un médico, que de vez en cuando venía al pantano, generalmente para certificar las defunciones de los trabajadores en accidente, me explicó que el 60% de los niños que nacían en las cuevas morían antes de cumplir un año.

Esa era la situación que yo conocí de los campesinos andaluces.

Después, a causa del “turismo clandestino”, marché al País Vasco y pude conocer las condiciones tan difíciles en que vivían los obreros en la zona de la ría de Bilbao, en Eibar y otras localidades. Allí organizamos, por grupos de empresa, a bastantes trabajadores. Más tarde me desplacé a la zona de Tarragona, allí conviví con los trabajadores del campo, con los maestros y algunos artistas. En el centro de lectura de Reus se realizaba por aquellos años, 1947-1948, una importante actividad de propaganda y editábamos un boletín que se titulaba “Información Radio España Independiente”. Trabajé en un gran almacén que exportaba vinos al extranjero y conocí también al propietario y otros empresarios nacionalistas que sabían lo que hacíamos y nos protegían.

Cuando estuve condenado en el penal de Ocaña tuve ocasión de convivir con personalidades republicanas, entre ellos Miguel Hernández, nuestro gran poeta, que era el profesor de los grupos de jóvenes presos. En Ocaña conocí la situación de los campesinos de la zona de Toledo, que habían trabajado con entusiasmo en las cooperativas agrarias, que se constituyeron cuando la II República hizo la reforma agraria. Muchos de ellos fueron fusilados, y otros muchos que yo conocí entonces condenados a largos años de prisión, simplemente por ser los dirigentes o miembros de las cooperativas.

En el penal de Ocaña había, por aquellos años, un cura, capellán de la prisión, verdadero verdugo que se ensañaba con los presos y sus familias. En la clase de literatura que nos daba Miguel Hernández se compuso el siguiente poema, que por sí solo explica la calaña de este personaje.

Muy de mañana, aún de noche,
Antes de tocar diana,
Como presagio funesto
Cruzó el patio la sotana.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Llegó al pabellón de celdas,
Allí oímos sus pisadas
Y los cerrojos lanzaron
Agudos gritos de alarma.
“¡Valor, hijos míos,
que así Dios lo manda!”
Cobarde y cínico al tiempo
Tras los civiles se guarda,
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Los civiles temblorosos
Les ataron por la espalda
Para no ver aquellos ojos
Que mordían, que abrasaban.

Camino de Yepes van,
Gigantes de un pueblo heroico,
Camino de Yepes van.
Su vida ofrendan a España,
Una canción en los labios
Con la que besan la Patria.

El cura marcha detrás,
Ensuciando la mañana.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Diecisiete disparos
Taladraron la mañana
Y fueron en nuestros pechos
Otras tantas puñaladas.

Los pájaros lugareños
Que sus plumas alisaban,
Se escondieron en los nidos
Suspendiendo su alborada.

La Luna lo veía y se tapaba
Por no fijar su mirada
En el libro, en la cruz
Y en la “star” ya descargada.
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

EL CURA VERDUGO DE OCAÑA.

PRISIÓN DE OCAÑA, 1941. (En la clase de Miguel Hernández).

Cabe decir que no sólo ha habido curas verdugos, como éste de Ocaña, hubo sacerdotes, incluso congregaciones religiosas en el País Vascos y en Cataluña en la Abadía de Montserrat que prestaron una gran ayuda a los presos y sus familias.

No quiero extenderme más y termino recordando unas palabras del comunista checo Julius Fuccis, que cuando los nazis invadieron Checoslovaquia, antes de ser ahorcado, escribió un hermoso poema “Hombres, ¡alerta!”, en el que llamaba a defender la humanidad, los derechos del hombre frente a la barbarie fascista.

Hoy también hay que gritas: hombres, ¡alerta!. De nuevo la humanidad está amenazada por la cúpula gobernante de los Estados Unidos y de las multinacionales que representa, que pretenden llevar a los pueblos a una guerra universal. La Oficina de Presupuestos del Congreso de EE.UU. acaba de publicar un informe donde, se calcula, que serán necesarios entre mueve mil y trece mil millones de dólares al mes para hacer la guerra a Irak, y que, como es lógico, si esta se prolonga en el tiempo y exige una ocupación del territorio iraquí el coste se elevaría a no menos de doscientos setenta mil millones de dólares. Mayor Zaragoza, que no es un hombre al que se pueda acusar de extremista, dice que con la mitad de ese dinero se podría terminar con el hambre en el mundo y en los propios EE.UU. Mientras se realizan y proyectan estos enormes gastos de guerra, que enriquecen a los poderosos, más de dos mil millones de seres humanos viven bajo la pobreza, y en los propios EE.UU. se calcula en treinta y tres millones los pobres “absolutos”. Aquí en España, al frente de nuestro gobierno, tenemos a un complaciente servidor de los belicistas norteamericanos que ofrece las bases territoriales, el pleno apoyo e, incluso, la sangre de los españoles, para apoyar los planes demenciales de los terroristas de estados norteamericanos. Ayer subsistimos y vencimos al fascismo de Hitler y Mussolini, a la dictadura franquista, oponiéndonos a sus desmanes, hoy, para salvar al mundo hay que oponerse a estas nuevas formas de fascismo, de explotación de la humanidad.

Estas jornadas no tienen que servir para mirar hacia atrás, sino, con decisión, mirar hacia adelante y luchar para impedir la gran tragedia con que se nos amenaza.

Este es el deber de todos nosotros.

Miguel Núñez [1].

LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE CATALUÑA DE MIGUEL NÚÑEZ

IV JORNADAS EL MAQUIS EN SANTA CRUZ DE MOYA. CRÓNICA RURAL DE LA GUERRILLA ESPAÑOLA. MEMORIA HISTÓRICA VIVA.

Santa Cruz de Moya, 2, 3 y 4 de octubre de 2003.

La Agrupación guerrillera de Catalunya.

Miguel Núñez

La Revolución y el Deseo.
Península/Atalaya. 2002

Madrid, 2 de octubre, 2003

Queridos amigos de La Gavilla Verde:

Sabéis cuanto valoro el inteligente y tenaz esfuerzo que venís dedicando a la recuperación de la Memoria Histórica, "memoria histórica viva" como vosotros la calificáis acertadamente, y también a recuperar las gestas heroicas de los guerrilleros antifranquistas.

Este año estáis desarrollando ya, nada menos que las IV Jornadas del Maquis en Santa Cruz de Moya. ¡Todo un éxito!.

Que, además, esta magnífica contribución a la defensa de los valores humanos la estéis llevando a cabo jóvenes como vosotros, me ilusiona y reconforta, pues sois testimonio de que los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, de auténtica y radical democracia, no podrán ser enterrados, como lo han pretendido los bárbaros modernos.

Me parece de gran importancia que contéis con la valiosa colaboración de la Universidad de Castilla la Mancha, con profesores y jóvenes estudiosos que no se resignan a aceptar como buena la falsa e interesada versión, escrita por los vencedores, con la sangre y el dolor de los pueblos de España.

Mi deseo y el de Elena hubiera sido acompañaros en estas IV Jornadas, como lo hicimos en las anteriores, pero, desgraciadamente, mi estado de salud en estos días no me lo permite, lo que me contraría seriamente.

Os deseamos mucho éxito en la realización del magnífico programa de estas IV Jornadas.

Un fuerte abrazo.

Elena y Miguel.

Tenía preparado el borrador de un breve guión para mi intervención prevista en las jornadas, ajustándome a las actividades guerrilleras en Cataluña y el papel que en su organización, mantenimiento y dirección jugó el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC).

Por si fuera de alguna utilidad, lo adjunto.

  1. Las primeras guerrillas, integradas por militares republicanos y por personas caracterizadas como enemigos del régimen de dictadura, que se refugiaron en los montes eludiendo la brutal represión franquista, se instalaron en las zonas de Estepolla, Aguyana, Matallops, Masanet y otras localidades. Con ellos tenía alguna relación política el primer comité clandestino el PSUC, dirigido por Otili Alba, hasta que en 1941 Otili y 53 miembros mas del PSUC fueron detenidos, juzgados en consejo de guerra y varios de ellos fusilados.

    Cuando yo fui detenido e ingresé en la prisión Modelo de Barcelona en 1945 pude conocer todavía a guerrilleros que habían formado parte de estos grupos y que fueron detenidos en combates con la Guardia Civil. Por ellos conocí la dureza de su situación y los numerosos compañeros, perdidos, asesinados por las fuerzas represivas.

  2. Desde mi llegada a Barcelona en 1943 y de acuerdo con la organización clandestina del PSUC, pasé a formar parte de la llamada "comisión político-militar", encargándome con otros compañeros de la creación de una guerrilla de la ciudad y del campo de la que fui responsable político hasta mi detención en abril de 1945. En este período se crearon grupos guerrilleros en la zona de Gerona, Reus, Montseny, Tarragona e, incluso, en algunos puntos en tierras aragonesas.

  3. A finales de 1944 empezaron a entrar clandestinamente en España, enviados por la organización del PSUC de Francia, grupos guerrilleros que habían luchado en las filas de la Fuerzas Francesas del Interior (FFI) contra los alemanes. Entre ellos: Josep Aymerich (coronel Elías), Josep Bru y otros que se integraron en las estructuras que ya teníamos montadas en el interior de Cataluña.

  4. En abril de 1945 fueron detenidos los compañeros de una de las estafetas y depósito de armas de la Agrupación Guerrillera de Cataluña (AGC), lo que originó una numerosa caída en cadena. A la vez, un confidente llegado de Madrid, que había militado en el PCE y que estuvo condenado a muerte, abre otra vía de penetración en la organización. Como consecuencia, fuimos detenidos: Josep Aymerich (jefe militar), Josep Bru (jefe de estado mayor), Moisés Hueso, Pedro Romeral, Juan Cuadrado, Bonifaci Garcia, José Tamborero (responsable del depósito de armas en la funeraria), Atilano García, Tomasa Cuevas y otras dos compañeras, enlaces entre la AGC y la dirección clandestina del PSUC, y yo mismo, como responsable político de la agrupación guerrillera.

  5. Con los cambios en la situación europea, la caída de Berlín y el desembarco aliado, el auge de la lucha armada permite la creación, casi inmediatamente a las detenciones anteriores, de otra agrupación guerrillera de Cataluña, encabeza por Pedro Valverde y Ángel Carrero, y con ellos otro importante grupo de guerrilleros llegados clandestinamente de Francia y del norte de África.

    La nueva agrupación guerrillera de Cataluña inicia la publicación del periódico "Ejército y Democracia", que trasmite todas las acciones guerrilleras y políticas contra la dictadura (De esta publicación soy responsable durante los años 1946-47).

    Aparece a la vez en Cataluña una organización de militares republicanos denominada "Afare" -Agrupación de Fuerzas Armadas de la República Española".

    En este período se fortalece la organización clandestina del PSUC en Barcelona y en distintos puntos de Cataluña y, en combinación con la AGC, se realiza una intensa actividad política y de propaganda, a la vez que se efectúan operaciones de castigo contra destacados represores franquistas.

  6. En enero de 1947 es detenido accidentalmente Angel Carrero, jefe militar de la guerrilla en Barcelona, y por una serie de circunstancias son detenidos posteriormente : Pedro Valverde, responsable político de la agrupación, y hasta ochenta compañeros más, entre los cuales varios miembros de la dirección del PSUC en Cataluña (Puig Puigdemunt, director de Treball clandestino).

    El 13 y 14 de octubre de 1948 se realizaron los consejos de guerra contra el llamado "Grupo de los ochenta". En febrero de 1949 fueron fusilados: Pere Valverde, Ángel Carrero, Numen Mestre y Puig Puigdemunt.
    (Detallar los grupos creados en este período, en diferentes zonas de Cataluña, la instalación de bases guerrilleras y las relaciones de las guerrillas con las organizaciones locales del PSUC).

  7. A partir de 1949-50 las direcciones del PCE y del PSUC deciden abandonar la lucha armada.

  8. Desde 1949-50 grupos de guerrilleros especializados se encargan de garantizar los pasos de frontera desde Francia a España, acompañando a dirigentes políticos clandestinos, introduciendo materiales de propaganda e incluso imprentas. Esta labor fue de una gran eficacia en la lucha antifranquistas.

Nota: Durante estos años también se desarrolló una importante acción de grupos anarquistas en el interior de Cataluña.

Hasta aquí lo que había preparado, que habría que desarrollar con referencias al capítulo correspondiente a las guerrillas del libro "La revolución y el deseo".

Miguel Núñez

La Revolución y el Deseo.

Península/Atalaya. 2002

Entrevista de Núria Escur a Miquel Núñez

Miguel Núñez [2].

Miguel Núñez.
Ex diputado del Partit Socialista Unificat de Catalunya.
Ex preso político.
Presidente de la Asociación Memoria Social y Democrática.

Queridas compañeras y compañeros de La Gavilla Verde:

Recibí vuestra fraternal invitación para asistir a las VI Jornadas El maquis en Santa Cruz de Moya y a los actos de Homenaje al Guerrillero, memoria histórica de la lucha por las libertades democráticas contra la dictadura franquista y, como todos los años, de recuerdo emocionado de los heroicos guerrilleros.

Sabéis con cuanta ilusión he participado siempre a vuestro lado en estas jornadas que han hecho de Santa Cruz de Moya y del movimiento a los guerrilleros un símbolo del que todos nos enorgullecemos.

Razones de salud me impiden estar físicamente a vuestro lado este año, pero, MÁS QUE NUNCA, estoy presente entre vosotros con el espíritu que reflejan estas líneas.

Si escribo, MÁS QUE NUNCA, es porque quiero que sepáis que rechazo con indignación los infundios levantados contra vosotros por quienes, sin duda, pretenden dividir a los antifranquistas, a los expresos y represaliados políticos, a los internacionalistas, a los guerrilleros, pretendiendo arrogarse méritos que ni tienen ni pueden tener, ni por su historia ni por el vil intento de dividir y enfrentar a quienes hicimos de nuestra unidad la fuerza de combate contra la dictadura, y que hoy hemos de continuar unidos en la hermandad de los "reconstructores de la razón democrática" en expresión de nuestro Manolo Vázquez Montalbán.

Cualquier intento de dividirnos, constituyen, mas allá de la intención subjetiva de quien lo haga, un apoyo a los falsificadores de la historia, a Pío Moa y compañía.

El patrimonio democrático de la unidad antifranquista de ayer, que se prolonga en la lucha de hoy contra los que pretenden retrotraernos al pasado, no es propiedad privada de ningún partido político, ni de ningún grupo o grupúsculo, ni de ningún manipulador o manipuladora: ES DE TODOS NOSOTROS, que en las más duras condiciones, a veces entre los cadáveres de nuestros hermanos asesinados, mantuvimos sin rendirnos la confianza en un mañana de libertad, democracia y paz.

Estoy seguro, queridos amigos, que, otra vez este año, las jornadas serán un éxito, una contribución positiva al restablecimiento de la verdad histórica y un recuerdo y homenaje emocionado a cuantos dieron su vida por un mundo más justo y humano.

Confío en que todos los intentos de enfrentamiento entre los demócratas y de "apropiación indebida de la historia" serán rechazados como merecen.

No quiero olvidar en estas líneas solidarias al alcalde y al Ayuntamiento de Santa a Cruz de Moya, que siempre han sostenido con firmeza su apoyo a las jornadas y al acto de homenaje al guerrillero.

MIGUEL NÚÑEZ
Presidente de la Asociación Memoria Social y Democrática (AMESDE).

Alpedrete. 1 de octubre, 2005.

Manuel Pérez Cubero «Rubio».

HA MUERTO «EL RUBIO»

  • Hola, busco a La Gavilla Verde.

  • Aquí tiene usted una parte. Quien nos buscaba pasaba de los setenta años. Su acento sonaba a muchos acentos, pero por encima de todos ellos, conocimos a un aragonés de Teruel bajo una gorra de lana. Había entrado en la escuela municipal, donde organizamos la oficina de las primeras Jornadas el Maquis en Santa Cruz de Moya.

  • Me han dicho que organizáis unas jornadas sobre la guerrilla.

  • Sí, pero empiezan el viernes, se ha adelantado usted unos días.

  • Es que vengo para echaros una mano. Soy Manuel Pérez Cubero, «El Rubio».

Y enmudecimos.

Manuel Pérez Cubero «Rubio»

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El 26 de septiembre de 2000 conocimos a Manuel Pérez Cubero. Algunos pueden molestarse por iniciar mi pequeño homenaje a Manuel hablando de divisiones, pero por ellas llegó nuestra amistad y debemos ser fieles a la historia ¿No?. Nosotros no entendíamos que en algunos espacios la convocatoria de unas jornadas sobre la guerrilla antifranquista pudiera ser mal recibida, pero así había sido, especialmente por aquellos que quieren elevarse en ser los únicos representantes de este diezmado colectivo. Nosotros jamás lo hemos pretendido. Se realizaron una serie de llamadas para que algunos guerrilleros que habían recibido nuestra invitación no vinieran, bajo el pretexto de que los fines que perseguía nuestra asociación no eran políticamente correctos. En aquel entonces, nosotros no podíamos entender que rescatar la memoria de nuestro pueblo y el de la guerrilla antifranquista pudiera significar un conflicto que acabaría estallando en el año 2005 y que en su mayor parte ahora está superado.

Manuel Pérez Cubero cogió su coche y desde Madrid, sin avisar, se presentó en Santa Cruz de Moya y nos dijo: aquí tenéis a un guerrillero para daros apoyo y ayudaros en lo que haga falta. Como Manuel, al final, acudieron casi todos los guerrilleros a los que habíamos invitado, pero él fue el primero.

“Cuando la organización de la Gavilla Verde necesitó de nosotros para organizar las jornadas, pidió ayuda y colaboración a los guerrilleros, y a través de Fernanda Romeu, fui consultado y accedí; pues en estos casos es un deber de todos nosotros estar dispuestos; así estuve colaborando con la Gavilla Verde durante una semana para la preparación de dicho evento”. Manuel Pérez Cubero. Carta al Alcalde de Santa Cruz de Moya. Madrid 28 de agosto de 2005.

Manuel consideraba que el monumento al guerrillero en Santa Cruz de Moya era el único símbolo de unidad entre todos los guerrilleros y puntos de apoyo:

"Es igual que una planta que uno siembra, con la esperanza de ver o tener una flor o recoger un fruto que se ha plantado, al cual has dedicado parte de tu esfuerzo y vida, cuando ves que ha echado raíces, podrán venir vientos racheados, los cuales la bambolearan, pero esta se erguirá nuevamente e ira tomando cada vez más fuerza si la cuidas y tratas bien, pero si por el contrario, vas rompiendo poco a poco la maceta, no la riegas; la raíz (la unidad) se irá entristeciendo y al final morirá sin ver tus deseos cumplidos". (Ponencia presentada por Manuel en las IV Jornadas El Maquis en Santa Cruz de Moya. 2004).

Así que lo alojamos en la posada y fue con el primer guerrillero que trabé amistad personal que ha finalizado en el día de hoy, 14 de octubre de 2008. En todos estos años nos hemos carteado, visitado, recorrido algunos parajes y nos ha llegado a representar en Las Cortes Españolas.

”Buenos días a todos los presentes en este acto; La Gavilla Verde ha tenido a bien delegar en mi persona su representación en este evento y les envía un caluroso saludo a todos los participantes del mismo; con la esperanza que sea en su justo término reconocidos todos aquellos que lucharon por restaurar la democracia en nuestro país y derrocar a la dictadura franquista, así como superar el pasado bajo el espíritu de la reconciliación nacional”. Discurso de Manuel Pérez Cubero el 1 de diciembre de 2001 en el homenaje a las víctimas del franquismo en Las Cortes Españolas.

«El Rubio» era un hombre de carácter, algunos dirán que quisquilloso, otros que tozudo, era ambas cosas a la vez, era un profundo luchador que entregó todos los días de su vida a sus ideales y dispuesto a discutir por una coma. Para los que quieran conocer su biografía guerrillera podemos aconsejarles la lectura del capítulo “La audacia y temeridad de «Rubio», en Maquis: el puño que golpeó al franquismo, la lectura de La Agrupación Guerrillera de Levante. Más allá de la Utopía de Fernanda Romeu, Los Guerrilleros de Levante y Aragón de Salvador Fernández Cava y las obras de Mercedes Yusta. Como breve resumen decir que la Familia Pérez Cubero realiza funciones de enlace y forma parte de los comités de resistencia en la entrada de los cuarenta. Durante su servicio militar logra hacerse con la amistad y complicidad de José Miguel Celorrio Romano, con el que creó una red que proveía a la guerrilla de información sobre los movimientos de tropas del ejército y de la guardia civil. Tras las caídas de Manzanera se incorpora a la guerrilla a inicios de 1946. A finales de 1947 es nombrado como jefe del 1er batallón del 17º sector del AGLA. Más tarde sería el último responsable del 17º Sector. Cabe apuntar que forma parte de la delegación enviada por la Agrupación a Francia en 1949 y se libra por unos días de la caída de Cerro Moreno, al tener que demorarse su grupo por los obstáculos que encontraron a su vuelta de la citada reunión. Manuel, tendría un grave accidente a en 1952, así y todo, pudo incorporarse a la última marcha de la Agrupación que comandada por José Manuel Montorio «Chaval», lograrían llegar a Francia y significaría la desaparición de la AGLA. El exilio lo llevó a Checoslovaquia y de allí a Cuba. Volvería a España tras la muerte del dictador, primero a Barcelona y finalmente se establecería en Algete, Madrid, donde ha muerto.

Durante aquellos días del año 2000, Manuel se convirtió en un miembro más de la organización de las jornadas. Colaboró con Alicia en atender a los medios de comunicación, en los montajes de los escenarios, en la recepción de los ponentes e invitados, se escapaba con una cámara de fotos colgada al cuello y se hacía pasar por turista para saber que pensaban los vecinos de lo que estábamos organizando.

Recuerdo que ese primer día, nos fuimos a comer a la posada. El comedor estaba vacío e hicimos el amago de sentarnos en la misma silla. Finalmente él se sentó en el lugar escogido por ambos y me preguntó ¿sabes tú por qué quería sentarme aquí? Mi espalda está cubierta y desde aquí domino las dos puertas que dan acceso al comedor. La clandestinidad deja esos posos, uno debe estar siempre vigilante y cuando tantos años te has pasado huyendo de la policía, no pierdes la costumbre. Igual que cuando aprendes a montar en bicicleta, que nunca se olvida.

Manuel estaba constantemente en alerta, cuando nos llegaba un escrito me regañaba. Es que hay que saber leer entre líneas. Así fuimos construyendo una amistad ahora rota no por la voluntad de ninguno de nosotros. La vida nos va dejando sin amigos, más cuando tantos tenemos que no nacieron ayer pasado, sino que llevan muchas luchas en sus espaladas.

Manuel estaba escribiendo sus memorias. Un día me atreví a pedirle que me dejara ayudarle, pues sufría físicamente y debía abandonar su trabajo durante meses, para retomarlo y sus memorias avanzaban con lentitud. Nadie ha contado lo que quiero contar. Manuel fue el primero en darnos algunas pistas para conocer muchas de las cosas que hoy damos por sabidas, pero que en aquellos momentos ignorábamos.

El nos introdujo en la vida cotidiana de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón y recuerdo como se emocionaba al hablar de su madre. En las siguientes líneas, reconocemos su homenaje a Asunción Cubero:

“La vida que he llevado y compartido en la lucha junto a mis semejantes, me ha hecho comprender como hombre, que lo más fiel a una causa, entre el ser humano, es la mujer convencida de sus ideas. Y sin embargo todo el mundo escurre el bulto a la hora de reconocer esta gran realidad manifestada en todo el proceso de la posguerra, sorteando todos cuantos escollos se encontraban en la vida para sacar adelante la prole. En la clandestinidad afrontando todos cuantos peligros acechaban en la vida; la cárcel de ella y su familia. En las que gracias a ese tesón que las caracteriza han sido el sustento de las guerrillas; muchas paginas de leyenda e historia se podrían escribir de estas familias que de una manera honesta y sencilla se enfrentaban a todos los riesgos que supone la lucha, en aras de la libertad; muchas dieron su vida por esta causa, han perdido sus hijos ó maridos”.

Son muchas las anécdotas que podría contar, su estado de salud no le permitía participar en los actos que se han ido celebrando en toda España en reconocimiento de los guerrilleros antifranquistas, tampoco le gustaba figurar en exceso, pero para La Gavilla Verde ha dejado este mundo uno de los nuestros. Y quiero cerrar este escrito con sus palabras, pues ellos fueron los protagonistas y a nosotros solo nos corresponde el papel de ser transmisores de aquellas historias, los hombres y las mujeres mueren, pero deben recordarse sus hechos, más cuando entregaron su vida a los demás.

“Voy a explicaros una situación que servirá de ejemplo al olvido que hemos sufrido: Una vez en la parada del tranvía había una cola de personas esperando y un señor mira el reloj y acto seguido al cielo, así una y otra vez, hasta que se acerca la señora y le pregunta ¿Por qué cada vez que usted mira el reloj, mira al cielo? Y le respondió el hombre, mire señora en el tiempo que llevamos aquí, el Sputnik ya ha dado tres vueltas a la Tierra y aún no ha llegado el tranvía.

Pues bien, más de 25 años ó una generación llevamos de Democracia y al parecer no se han enterado que existimos, ni que en el pasado fuimos parte protagonista de la historia, y parece que no paso nada ni hicimos nada; y mientras, nuestros elegidos en el Parlamento actúan como se actuó en el pasado, sin unidad de criterios, cuando uno dice sí el otro dice no, típico de la idiosincrasia española de no llegar acuerdos en aras de un objetivo común; y nos vemos como siempre relegados como si no fuésemos parte viva de la historia de lucha antifranquista”. Manuel Pérez Cubero «El Rubio» Madrid 30 de Septiembre de 2003.

Siempre a vuestro lado.

Sierra y Libertad.

Pedro Peinado Gil.
Presidente de La Gavilla Verde.

Carme y Manuel

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El Rubio

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Ali y Manuel

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Escuela de adultos

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Los Anjuma

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Mateo Martínez «Mateo».

Joaquín Ventas Cinta «Chaquetalarga».

En el más absoluto anonimato y sin que los medios de comunicación se hicieran eco, falleció el 27 de Diciembre de 2007, tan solo unos meses atrás en el tiempo.

La Gavilla Verde cursó una invitación hace unas pocas semanas para contar con él en las jornadas “El Maquis en Santa Cruz de Moya” de octubre de este año. Una respuesta por correo electrónico de una de sus hijas nos revelaba el fatal desenlace.

Joaquín Ventas Cinta fue un destacado guerrillero en la Agrupación Guerrillera de Extremadura-Centro. Alta en la agrupación en Marzo del año 1941, ocupó la jefatura de la 13ª División.

En Agosto de 1947, junto con Víctor Roque “Miguelete”, pasó la frontera francesa donde el exilio le acompañó hasta su muerte.

“El prestigio de un hombre reside a menudo en su misterio”…. Manolita Lahaye [hija de “Chaquetalarga”].

La Gavilla Verde.

Joaquín Ventas Cinta «Chaquetalarga»

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Eduardo Pons Prades.

Conocí a Eduardo en Valencia, en unas jornadas sobre la guerrilla antifranquista, allá por el año 1999. Él era uno de los ponentes y yo, en aquellas fechas, andaba recogiendo información para escribir el guión de “Silencio roto”. En cuanto nos presentaron, comenzó a hablar de cine con tal conocimiento del medio que me dejó asombrado. Enseguida me confesó que, tiempo atrás, había ejercido como crítico cinematográfico y que también había escrito algunos guiones documentales. Durante los dos días que duraron las jornadas, Eduardo no dejó de sorprenderme por la gran capacidad crítica y dialéctica que mostraba ante cualquier tema.

Eduardo Pons Prades

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Guerrillas españolas 1936-1960 (Espejo de España)

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A partir de aquel encuentro, surgió una amistad que, no sólo se mantuvo con el tiempo, sino que se fue consolidando a través de esporádicos encuentros, de su valiosa participación en nuestro documental “La guerrilla de la memoria” y, sobre todo, por medio de una correspondencia epistolar que recuerdo con especial cariño. Sus apasionadas cartas –escritas a mano– llegaban puntualmente, casi mes a mes, a nuestra productora. En ellas, con su inconfundible letra llena de calor y de energía, nos proponía temas para nuevas películas, comentaba artículos y libros de reciente publicación o intercambiábamos opiniones sobre cine, literatura o política. En una de ellas, incluso hablaba de los ovnis y de su posicionamiento ante el tema.

Así era Eduardo, un hombre abierto al conocimiento de cualquier disciplina, dispuesto siempre a conversar, a aprender, pero sobre todo, a enseñar. Porque sabía que la ignorancia es el germen de la opresión y que el conocimiento es la base del progreso humano y social. Y él fue un luchador infatigable de la justicia, un guardián permanente de la libertad. Lo dejó escrito en uno de sus múltiples trabajos: “Las guerras van cambiando de nombre, pero la causa de la libertad es siempre la misma”. Una causa que nunca abandonó a pesar de las guerras que perdió.

Siempre admiré su vitalidad, su coherencia y su enorme generosidad. Una generosidad que le llevó a afirmar que “se me olvidan las cosas que me han hecho personalmente, pero recuerdo todo el daño que le han hecho a mi pueblo”. Así era el Eduardo que yo conocí. Así es el Eduardo que ahora nos deja este libro sobre Picasso, un hombre persistente, indestructible, como si con su trabajo quisiera recordarnos, como decía su admirado Hernández, que todavía “tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero”.

Montxo Armendariz.

José Moreno Salazar «Quincallero».

Allá por el año 87 del siglo pasado, y estando en una terraza de un bar de una plaza de Bujalance [Córdoba], pueblo cercano al del origen de mi familia, me llamó la atención un escaparate pequeño, con pocos artículos expuestos, pero destacando un atril en el centro, en el cual reposaba un libro, un único libro en lo que se suponía una librería de pueblo. Me levanté, me acerqué y el libro en cuestión era: “Córdoba en la posguerra – la represión y la guerrilla” de Fco. Moreno Gómez, en lo que era su primera aportación al estudio del fenómeno guerrillero. Tras comprarlo, se convirtió en el detonante de la afición que tengo sobre el conocimiento del maquis, y que ha hecho que desde entonces esté implicado en su estudio y difusión.

No era casual que el propietario del establecimiento situase en lugar privilegiado el libro en cuestión. En sus paginas hablaba de su pueblo, un pueblo orgulloso y combativo, del cual surgió un grupo guerrillero aglutinado en torno a tres hermanos libertarios [Francisco, Juan y Sebastián Rodríguez Muñoz], mas otros miembros echados al monte junto a ellos y los cuales se denominaron “Los Jubiles”, aunque en Bujalance, y gracias al acento característico andaluz de esa zona, se les conoce como “Los Juiles”.

José Moreno Salazar «Quincallero»

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Ya en esa época Fco. Moreno citaba en su libro las memorias de José Moreno Salazar “Quincallero”, miembro del grupo de los Jubiles y único superviviente del cerco sometido a sus integrantes en el cortijo “Mojapies” en enero del 44. Dichas memorias fueron publicadas por la editorial Silente en el año 2004 gracias a Victoriano Camas con el título: “El guerrillero que no pudo bailar – resistencia anarquista en la posguerra andaluza”.

El Guerrillero Que No Pudo Bailar Resistencia anarquista en la posguerra andaluza

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José Moreno entra dentro del circulo de los Jubiles como enlace en 1939, sirviendo de intermediario con sus familias, así como de proveedor de alimentos y elementos necesarios de los guerrilleros con el dinero que estos le proporcionaban. «A partir de ese momento, no recuerdo la fecha exacta, nunca pierdo contacto con ellos. Conocen mis rutas habituales de salida y entrada al pueblo y, aunque pasan temporadas sin aparecer, siempre dan conmigo. Durante las siguientes semanas, los perseguidos aumentan: unos se reúnen de modo casual en el campo; a otros, los de fiar, les pongo en contacto con el grupo de los hermanos Rodríguez.» “El guerrillero....” pág.54.

El contacto con los Jubiles le ocasiona la detención junto a su hermano y su madre, no librándose ninguno de las torturas y la cárcel. Una vez libre y en la calle, vuelve a tomar el contacto con el grupo, pero antes de que le vuelvan a detener, huye al monte en busca del grupo. «Vemos clara la única salida: unirnos cuanto antes al grupo de los Jubiles» “El guerrillero....” pág.66.

Resiste junto a ellos hasta el fatídico día del 6 de enero de 1944 donde José Moreno sale vivo de entre los escombros, en lo que quedó convertido el cortijo donde se reunían, después de las bombas arrojadas por la guardia civil. “El Abisinio” un infiltrado de la guardia civil hizo bien su trabajo.

Trasladado a la cárcel de Córdoba, es torturado, pero solo pueden sacarle datos conocidos por ellos, que a esas alturas ya no tienen relevancia. Mezclado entre un grupo de albañiles que salían de hacer unos trabajos en el interior de la cárcel, escapa por la puerta, sin que los vigilantes lo adviertan, salvándose del mas que probable fusilamiento.

Antonio Pérez Sánchez es el falso nuevo nombre que José Moreno adquiere para ocultar su pasado, trabajando como agente de seguros en un pueblo de Cuenca, pasa inadvertido año tras año hasta que puede recobrar su verdadera identidad.

Asiduo compareciente de cuantos actos sobre la recuperación de la memoria guerrillera y de homenaje a sus compañeros luchadores y a el mismo, ha estado varias veces en las jornadas de Santa Cruz de Moya y en el día del guerrillero.

José Moreno Salazar falleció en Alcázar de San Juan el día 1 de Septiembre a la edad de 83 años. Guerrillero por la libertad hasta su muerte.

Juanbe
¡Sierra y Libertad!
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Sixto Agudo.

Ha muerto Sixto Agudo. Recuerdo el día que nos llamó. Quería venir a vuestras jornadas. Para nosotros que Sixto nos llamara no fue una anécdota. Se había iniciado una campaña de descrédito tras el éxito de nuestras primeras jornadas El Maquis en Santa Cruz de Moya.

Se quería dar a entender que trabajábamos alejados del rigor histórico, de la dignificación de las víctimas, de la lucha por el reconocimiento de los guerrilleros y un sinfín de galimatías dialécticos conducentes a la nada.

Que Sixto nos localizara y solicitara tomar la palabra, fue para nosotros un acto de reconocimiento. No estábamos haciendo nada terrible, queríamos rescatar la memoria de nuestros pueblos, de nuestros montes, de la patria que algunos quieren para ellos solos.


La llamada se produjo faltando dos semanas apenas para la inauguración de las II Jornadas y teníamos un programa muy apretado. Estaban publicados los programas, confirmadas las presencias y no teníamos más oportunidad que ofrecerle una intervención corta. Algo imposible tratándose de Sixto. El insistió en venir a conocernos y quién le dice que no a un Comandante del Ejército Republicano que nunca se dio por vencido. Ese fue el inicio de su compromiso con La Gavilla Verde a la que siempre comprendió y defendió. Y pese a nuestras distancias ideológicas, fue fiel camarada y amigo.

Sixto Agudo

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Sixto nunca había dejado de luchar, se dirigía a nosotros con el lenguaje de los viejos tiempos y eso nos hacía ser cercanos. Él era memoria histórica viva. Nos ayudaba a comprender como se organizaron durante la guerra, tras la derrota en los campos de concentración, la lucha contra los alemanes y el nacimiento de la resistencia antifranquista.

Sixto Agudo

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En las terceras jornadas, vino a hablarnos de sus vivencias y de las etapas que había atravesado la resistencia antifranquista vinculada al Partido Comunista de España en el que seguía militando. Le pedimos un favor, que nos hablara de los hermanos Tortajada, descendientes de Santa Cruz de Moya, comisarios del Ejército Republicano, que buscaron refugio tras la guerra en las casas de sus familiares para huir a Francia tras delatarse su presencia en la cuevas de Carandolo, en Santa Cruz de Moya.

Sixto había coincidido con Pelayo Tortajada en una reunión de jefes y comisarios del Ejército de Levante durante la guerra. Volverían a verse en Argeles sur Mer. Pelayo fue elegido secretario general del PCE de los campos de concentración y Sixto de las JSU, así trabaron amistad. Volverían a verse en Marsella donde se reunieron con Monzón y le encargaron a Sixto que elaborara un temario para la preparación ideológica de los comunistas que habían de regresar a España. Pelayo sería detenido en un pase a España y conducido a la prisión de Ciudad Real, donde finalmente fue fusilado.

La relación de Sixto con Santa Cruz de Moya se rememora desde la guerra civil y tuvo estas palabras para nosotros:

“Como final de mi intervención quiero mostrar un ejemplo de cómo conseguir la unidad para recuperar la historia de la resistencia y las guerrillas antifranquistas. Este ejemplo son las jornadas organizadas por La Gavilla Verde de Santa Cruz de Moya, que han permitido la reunión y el debate de los guerrilleros, periodistas, profesores, historiadores, interesados en profundizar y esclarecer todo lo que se relaciona con el tema. Espero que estas III Jornadas sean otro paso importante para lograr los fines que todos perseguimos”.

In memoriam.

Pedro Peinado.

Fotografías de José María Azkarraga y Pedro Peinado

Pedro Galindo.

EN MEMORIA DE PEDRO GALINDO

PEDRO GALINDO GUERRILLERO REPUBLICANO.

Después de una relevante actuación en el Maquis del Gard al lado del héroe francés fusilado por Franco en 1946 Cristino García, la suerte de Pedro Galindo Herrada fue desgraciadamente paralela a la de su primo y cuñado Francisco Ros Herrada. Ambos eran hijos de emigrados económicos de Mazarrón y juntos pasaron en septiembre de 1944 los Pirineos con la 21 Brigada de la Operación Reconquista de España cargados con un arsenal de ilusiones, armas y propaganda de Unión Nacional Española para reinstaurar la República. Fueron acogidos con entusiasmo y anhelo en pueblos del Alto Aragón como Aguilaniu, Juseu, Calasanz, Torreciudad y cayeron en Torre Peralta, término de Secastilla, uno de sus puntos de apoyo en noviembre de 1944.

La Legación diplomática francesa se interesó por ambos "maquis franceses" pero Galindo fue condenado a muerte acusado con la típica retahila de "elemento peligrosísimo para la seguridad del Estado, agente comunista al servicio de la URSS forjado en las escuelas terroristas de Toulouse". El Consejo de Guerra (7/5/1945) lo consideró culpable de un "delito" idéntico al de miles de ciudadanos fieles a la República durante la Guerra Civil: rebelión militar.

Conoció diez distintas cárceles franquistas, ni tan siquiera pudo asistir al sepelio de su padre en 1946 y salió de prisión en abril 1951. Luego aún tuvo que hacer 18 meses de servicio militar. Con su esposa Esperanza llegó hasta Portbou con un "salvaconducto especial de fronteras", dio un rodeo a la aduana y accedió caminando a tierras galas. Tuvo problemas de papeles durante meses y debió ocultarse porque le amenazaban con devolverlo a España: era la Guerra Fría. En Uzés (Gard) empezó a vivir, tuvo cuatro hijos y ha muerto siendo abuelo.

En el seno de diversas entidades y especialmente con la AAGE-FFI del Gard-Lozère-Ardeche Galindo desarrolló una extraordinaria labor para la recuperación de la memoria histórica, contra el olvido, explicando el significado de la resistencia antifranquista y manteniendo viva la reivindicación de la participación española en la Resistencia francesa.

Y fue uno de los pioneros en erigir Santa Cruz de Moya como capital rememorativa de la guerrilla antifascista en España contra Franco y en Francia contra Hitler cuando en 1991 se levantó el Monumento al Guerrillero Español y en 1999 cuando se celebraron las primeras jornadas organizadas por la Gavilla Verde.

El Presidente Azaña escribió "Desgracia de vencidos es cargar con su afrenta, padecer el sacrificio y, sobre eso, que les nieguen la razón por arbitrio de la suerte contraria". Pedro Galindo pertenece a esa anónima nómina de personas que, derrotada la República, intentó restaurarla y sobrevivió para contarlo hasta que su asma se lo permitió.

Ha muerto un republicano.
EPD.

Fernando Sánchez Agustí

RECUERDO DE PEDRO GALINDO.

Mi contacto con Pedro comenzó en 1999, concretamente el tres de octubre. Por aquel entonces estaba totalmente sumergida en una investigación que pretendía cubrir la actividad de los maquis por una zona concreta de la provincia de Huesca: el Sobrarbe. Mi compañero de trabajo, José Antonio Angulo, y yo llevábamos un tiempo contactando con personas que hubiesen formado parte de esa historia y así fue como localizamos a Pedro. No recuerdo quien nos dio su teléfono, pero conseguimos hablar con él. Concertamos una entrevista, para el 3 de octubre de 1999 pero yo, por diversas circunstancias no pude desplazarme hasta Nimes (Francia) donde él vivía. Fue José Antonio y de aquella entrevista trajo un material estupendo.

Pedro me llamó porque no habíamos podido conocernos en persona y, a partir de entonces, comenzamos un intercambio de llamadas bastante fluido. Finalmente pudimos encontrarnos. Fue en Valencia, un año después de contactar por primera vez con él. Todo un día juntos nos dio para hablar de muchas cosas y, principalmente, de todo lo que él había luchado por tierras del Sobrarbe.

Recuerdo su especial acento hablando por teléfono. Un perfecto español mezclado con el tono que había adquirido de pasar tantos años en Francia. Recuerdo su pausada manera de hablar y la intensidad con la que contaba aquella lucha por cambiar España. Recuerdo, y nunca olvidaré, lo mucho que me ayudó y aportó en aquella que fue mi primera investigación histórica.

Gracias Pedro Galindo.

IRENE ABAD.
INVESTIGADORA.

HA MUERTO PEDRO GALINDO HERRADA.

Ha muerto Pedro Galindo Herrada.

Ha muerto un luchador incansable contra la desaparición de la memoria guerrillera. Luchó en el Gard contra la invasión nazi y en el Pirineo contra la invasión nacionalista. Cayó preso y luego buscó el exilio.

Conocimos, en Santa Cruz de Moya, a Pedro Galindo en las primeras celebraciones del Día del Guerrillero Español. Fue un enlace, junto con Ángel Álvarez, entre nuestro ayuntamiento y las agrupaciones de viejos guerrilleros españoles en Francia.

Él ha sido nuestro mejor embajador en Francia, alguien que conectó desde el primer momento con el trabajo de La Gavilla Verde.

Gracias a él, la Sección del Gard-Lozere de la Amicale des Anciens Guerrilleros Espagnols en France (FFI), de la que era secretario general, estableció un marco de colaboración con La Gavilla Verde, adhiriéndose al Proyecto Sierra y Libertad, bajo la referencia al Monumento a los guerrilleros en Santa Cruz de Moya.

No conocí personalmente a Pedro Galindo. Nunca realicé el viaje prometido al Gard, ni su estado físico le permitió asistir a nuestras jornadas y volver a contemplar el Monumento Nacional al Guerrillero Español.

Entre nosotros han quedado cuatro años de amistad, de correspondencia postal y de entrañables conversaciones telefónicas y el deseo común de un día estrecharnos en un fraternal abrazo. No va a poder ser. Ni siquiera podré asistir al entierro de este guerrillero que pronto abandonó su amada España.

Pese a su ausencia, ha sido un personaje clave, un puente de diálogo entre las asociaciones de España y Francia, un coordinador nato que no renunció a dejar enterrada la lucha de los guerrilleros en el olvido.

Este verano, me decía que por fin iba a ver cumplido su sueño y nos entusiasmó la idea de poderle ver de nuevo en Santa Cruz de Moya, pero, como en años anteriores, el viaje se truncó en el último momento y no pudo ver cumplido su sueño. "Mi sueño es estar con vosotros en vuestro pueblo antes de mi muerte que está próxima, me había dicho este verano".

Pedro Galindo, protagonista de la lucha armada antifranquista, nos abandona y luchamos contra el desasosiego. Un compañero, un amigo, un hermano... él, si que luchó por la llegada de la democracia a España, no sabemos lo que harían los partidos, las direcciones, los buró. Él tomó las armas y participó en la invasión del Valle de Aran porque había que acabar como fuera con el franquismo. Afirmaba: "ahora dicen que lo del Valle de Aran fue un fracaso y yo creo lo contrario. ¿Si no hubiéramos hecho lo del Valle de Aran, quién se acordaría de nosotros?".

¿Quién recordará a los que se convirtieron en la primera oposición al franquismo, los que lucharon cuando el ruido de la guerra no había cesado a pesar de haber concluido la hecatombe?.

¿Quién recordará a los que se levantaron en armas contra el exterminio?.

No cejó en su labor y periódicamente recibía en mi buzón boletines, manuscritos y notas:

"A través de estos documentos que te remito, pienso, que nuestros testimonios directos ayudaran a hombres como vosotros para que las atrocidades que nosotros hemos vivido no se reproduzcan jamás; contamos con vosotros".

Siempre a tu lado.

Pedro Peinado.
Presidente de La Gavilla Verde.

Manuel Zapico.

Manuel Zapico Terente «Asturiano»

Texto: Santiago Macias.
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Fotografía: Archivo familiar. Ver Imagen

Manuel Zapico Terente “Asturiano” nació el 10 de enero de 1926 en La Fresnosa, Sama de Langreo (Asturias). Tras la guerra civil su padre, militante de la CNT y excombatiente en Asturias, se sumó a la resistencia francesa cayendo en manos de la Gestapo y desapareciendo en 1942. Tras esto, el joven Manuel fue criado por sus abuelos y a los dieciséis años comenzó a trabajar en la mina, donde tomó contacto con las guerrillas asturianas. Descubierto por la Policía, se trasladó hacia El Bierzo en 1946. Pero una vez en El Bierzo se incorporó a la guerrilla que dirigían Evaristo González Pérez “Rocesvinto” y Guillermo Morán García.

Permanecería en aquel grupo hasta la primavera de 1949, cuando después de dos caídas masivas en las aldeas de Chavaga y Villasinde regresó a El Bierzo junto con Silverio Yebra Granja “Atravesado”, Pedro Juan Méndez “Jalisco”, Augusto Diéguez Yáñez “Rubio”, Silvestre García López “Chimeneas”, Roberto López Rodríguez “Virnes” y Odilo Fernández Rodríguez “Blas”. Mas tarde viajarían hacia La Cabrera para integrarse en la guerrilla de Manuel Girón. Allí estaría hasta el asesinato de éste en 1951. Tras esto, “Asturiano” junto con “Jalisco”, “Atravesado” y Francisco Martínez López “Quico”, emprenderían su huida hacia Francia, cuya

frontera atravesarían en septiembre de 1951. Tras varias dificultades logró el asilo político en Francia, donde empezaría a trabajar como albañil creando su propia empresa. Casado con una ciudadana francesa, vivió en Bourre, cerca de Montichard, Francia, desplazándose a menudo a España, donde participó activamente en la rehabilitación del movimiento guerrillero. Falleció en Paris el 28 de agosto de 2004 tras una larga enfermedad.

Adolfo Pastor Jarque.

En Memoria de Adolfo Pastor Jarque.

Adolfo Pastor Jarque. Conversación con Ernesto.

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